Note otra persona en mi cama. Y ahí recordé que había pasado, había tenido un ataque, bastante horrible para que mentir. Pero juraba que no me lo había inventado, cada cosa que había pasado la había sentido con toda la intensidad, con todos mis sentidos, no era un sueño o una alucinación, y mucho menos me lo había inventado ¿Qué ganaba con eso?
Respiré hondo, no necesitaba pasar un mal rato y recordar ese mal momento, debería dejarlo ir y concentrarme en elegir asignaturas.
Con cuidado me estire en la cama.
—¿Qué pasa?—me pregunto Liam.
Apoye mi pecho en el colchón y le mire, estaba mirando al techo tranquilo y con las manos en la tripa.
—¿Has dormido?—le pregunte, porque podía no ser amable o agradecida pero merecía un mínimo de consideración, era educada.
Él me miro de reojo antes de volver a mirar al techo.
—Dormiré luego un rato—me dijo.
No voy a negar que me dieron muchas ganas de darle las gracias o pedirle disculpas, pero no lo iba ha hacer, eso solo lo hacían los idiotas, ya que todo lo que hizo lo hizo porque el quería y no porque yo se lo pedí.
—¿Desde cuando no tienes un ataque?—me pregunto.
Mire al frente.
—No ha sido un ataque—le dije, note su mirada en mi—Prometo que ha sido real—le dije.
Él paso su mano por mi pelo tranquilo.
Le mire.
Liam era un mes mayor que yo, él era de julio y yo de agosto, pero aún así él era bastante maduro para su edad y sexo, habitualmente los hombres adolescentes eran unos inmaduros e idiotas.
—Pues cuéntame que ha pasado—me pidió tranquilo.
Pase mi mano derecha por mi brazo izquierdo sin querer mirarle.
—¿Vas a usarlo contra mi?—le pregunte.
Él bufo.
—Eres demasiado desconfiada—me dijo y miro al techo tranquilo.
Suspire y pase mis manos por mi pelo para hacerme bien la coleta.
—Era un hombre con medio rostro quemado—le dije y él me miro, note su mirada, era preocupación.
Respire hondo, solo había hablado con mi padre de estás cosas, no porque no confiara en mi madre sino porque mi madre se ponía histérica y me ponía más nerviosa, en cambio mi padre, estaba tranquilo, se mantenía tranquilo y me ayudaba a calmarme.
—Era horrible notar su respiración en mi cara—dije y cerré los ojos.
Liam no dijo nada y se callo.
—Crees que estoy loca—me queje.
—No—me dijo y le mire, estaba tranquila porque por una vez en mi vida la gente no me trataba como loca, o trastornada al contar esto, o alguno de mis ataques—Tienes estrés post traumático—me dijo.
Me levante molesta de la cama y le mire.
—Eres igual que todos—le grite.
Liam se sentó en la cama y me miro.
—Nadia no grites—me pidió intentado mantener la calma.
—Vete—le grite.
Se levanto de la cama para mirarme, iba en pijama pero si le tenía que sacar de la cama arrastras lo haría.
—Nadia—me llamo y sin dudarlo le lance un cojín.
—Que te vayas—le grite aún más alto, incluso me dolía la garganta pero no quería verle ni oírle.
—No grites—me ordeno creyéndose mi padre pero no lo era, no me daba ordenes.
—¿Qué no grite?—le pregunte gritando—Pensaba que no eras como el resto del mundo pero eres la misma mierda—le grite frustrada—Eres como todos los demás, una persona que solo se ve a si mismo y utiliza a la gente, si no quieres a nadie no le das falsa caridad ni amistad, le dejas tranquilo—le dije muy molesta, quizás estaba molesta por más cosas que porque no me creyera, pero él había colmado mi paciencia por lo que él iba a soportar toda mi ira.
En ese momento, el resto de idiotas entraron por la puerta y me miraron preocupados.
—Tienes una manía con levantarnos muy mala—me dijo Noah y le mire.
—¿Quién mierdas os ha llamado?—le pregunte molesta, todos me miraron sorprendida—Que yo sepa no he gritado vuestros nombres porque os quería ver—les dije molesta.
—¿Podemos calmarnos?—pregunto Emma.
Bufé.
—Estoy harta de tu calma—dije y todos me miraron—No voy a mantener la calma—dije y las caras de todos eran de no entender que mierdas estaba pasando pero no me importaba—Ayer me han atacado y ninguno me cree, todos creéis que me lo he inventado para molestar o llamar la atención, vuestra maldita opinión no me importa—les dije.
—Nadia—me llamo Dalton y le mire.
Sabía que intentaba calmarme pero no lo iba a conseguir.
—Yo te creo—me dijo Jayden.
Le mire impresionada, no solo yo, sino que todos le miraron sin entender porque me creía.
—¿Qué dices?—le pregunto Liam sorprendido.
—Si me lo dices de cualquier otra persona, me puedo creer que para llamar la atención se haga daño o que se invente una historia—dijo Jayden y me miro a los ojos—Pero es Nadia, solo le hace falta hablar para que todos la miren—comento y le mire impresionada—Y ella jamás se dejaría ver vulnerable—añadió.
—¿Pero acaso sabes lo que ha pasado?—pregunto Skyler sorprendida.
—Solo ella lo sabe—dijo Jayden y le mire—Pero todos la hemos juzgado sin importarnos nada, todos hemos creído que esta mintiendo—comento.
Le mire impresionada y me cruce de brazos.
—Parece que los golpes no han roto todas las conexiones—comente.
Todos me miraron impresionados pero Jayden río.
—Encima que te defiende—comento Dalton.
Les mire a todos.
—¿Por que no os vais todos un poco a la mierda?—les pregunte y todos me miraron impresionados—Quiero ducharme, así que fuera—dije, remarcando la ultima palabra.
Todos, no muy convencidos salieron, todos menos Jayden que me miro.
—Debes volver a curar las heridas—me dijo y le mire—¿Quieres que te ayude?—me pregunto.
Le mire.
—Lo hago yo—dije y él asintió mirándome.
—No les hagas caso—me dijo y le mire.
—No me importa su opinión—le dije y él me miro.
—Por muy fuerte que sea alguien, a todos nos importa lo que los demás piensen—me dijo y le mire—Eres única, pero humana—añadió.
Le mire, quizás tenía algo de razón en que si me afectaban algunas cosas pero no pensaba demostrárselo a nadie, eso era lo ultimo que haría, las debilidades eran la mayor arma de tus enemigos.
—Nunca demuestro mis debilidades a mis enemigos—le dije.
Él me miro tranquilo.
—No todo el mundo es tu enemigo—comento antes de irse.
Pase mi mano por mi pecho impresionada, no es que de forma habitual hablase con Jayden, no hablábamos, éramos de mundos diferentes, mientras que yo estaba en el club de debate, él estaba en el equipo deportivo, nuestras vidas no estaban hechas para encontrarse, y cuando lo hacían él me veía como una niñata engreída y lista, y yo a él como un idiota sin cerebro, pero puede que tuviera cerebro.
Pero aún no estaba listo para mi amabilidad,