Acto 7

2165 Words
—Bueno al mal rato darle prisa  —comentó Dan mientras se levantaba y quedaba de frente a todos, su cara seria e incluso podía verse algo roja.  —Resulta que el “Tío Rodrigo― lo nombra haciendo  gesto de las comillas con sus manos ―es un desgraciado falso, que tiene por lo que nos dejar ver algunas intenciones ocultas, además que mantiene una relación con nuestros padres. —No entiendo —intervino Hismary, quien se acercándose a la orilla del sofá para captar mejor la información, Tay aún seguía  abrazándome sobre los hombros y Alejandra tenía el rostro sobre el pecho de Jaylor. —Verán este es el tema, el mantiene relaciones sexuales en consentimiento con nuestra madre, es decir, que ellos tienen, ambos al mismo tiempo, relaciones con mi madre. Se escucha algunos jadeos en la sala y Tay suelta una maldición con asombro y cuestionamiento. — ¿Qué Mierda?, maldición, ¿eso es cierto? Carajo, Dan lo que nos está diciendo no es nada hacedero  —frotó sus manos por su cara luego por el cabello para terminar en su nuca  y dar un suspiro de frustración muy notorio. — ¿Cómo lo saben?  —dijo Jaylor, mientras Alejandra limpiaba unas lágrimas de su rostro.  —Bueno… el mismo nos lo enseño anoche —Daniel suspiró y cediendo se sentó al lado de Hismary y tomó sus manos. —Mierda, ya no sé si asombrarme o sólo dejarlo estar. ¿Me gustara saber la manera en que se los dijo, debo preguntar? —se sentó nuevamente a mi lado abrazándome dando una fuerte inhalación y apretándome a su lado. Nuestro cerebro puede reaccionar a los estímulos, pero en este momento la parte de mi memoria, la que jodía mi existencia desde hace unos días estaba en su mejor momento; no estaba dando oportunidades y no me daba ninguna opción. Mientras Daniel relataba todo lo que había sucedido yo lo veía pasar por mis ojos sin tan siquiera tener la menor necesidad de cerrarlos para que los recuerdos llegasen. Volví de mi aislamiento al momento que el timbre sonó. Tay apretó mi mano y él con Dan fuero en búsqueda de las pizzas; cinco pizzas carnívoras que tenían el mejor olor del mundo, sentí mi estómago rugir y caí en cuenta que mi cena no había sido consumida en vista de las malas compañías y luego mamá salió tan rápido que no pude analizarlo; la boca se me hizo agua era delicioso el olor. Como estábamos en pareja lo que era una ventaja, ya que muy pocas personas lograban estar en una familia donde los hermanos se juntaran en una relación con los hermanos de la pareja de uno de sus hermanos; complicado puede ser, imposible no, éramos la muestra del tema. Cada uno de los chicos tomo una caja, Jaylor y Alejandra salieron a la terraza la cual era hermosa y  daba a la sala donde minutos antes estábamos.  Hismary y Dan se acercaron al sofá grande y Tayler me tendió la mano para que lo siguiera y yo lo haría hasta donde él lo sugiriera. Su habitación era majestuosa con baño incorporado, un vestidor pequeño pero con el suficiente espacio para mucha ropa, claro ahora estaba vacío; la inmensa cama con sabanas azul pastel y una colcha blanca con rayas azul del mismo color que el de las sabanas, hacían  que se viera como  todo un sueño para el descanso, el piso de madera intacto relucía muy bien con los escasos muebles; dos mesas de noche en madera oscura haciendo juego con el cabecero de la cama. Al pie de la cama un mueble para lectura en cuero blanco hermoso, sencillo pero imponente. Un gran televisor, equipo de sonido acorde a la misma y un gran sofá dos plazas a juego n***o con cuatro cojines enormes en color marrón afelpados, de esos que te provocan dormir sobre ellos. —Es Hermoso, tu familia tenía razón es algo que bien vale la pena, tener  —sonrío olvidándome por un rato mucho más largo del pesado día que he tenido, doy una vuelta en el medio de la habitación y quedo fascinada en verdad todo transmite tranquila, aire de hogar seguro y dulce. —Es nuestro, lo sabes, ya lo he dicho muchas veces. Espero te haya quedado muy claro. —deja la caja con la pizza sobre la mesita de noche y se acerca abrazándome por la espalda, coloca su cabeza sobre mi hombro, aspira en mi cuello, mandando miles de pequeñas corrientes que comenzaba allí y se esparcían por todo mi cuerpo. —Muy Claro, quiero que seas consiente que yo también quiero estar aquí contigo y que planeemos un futuro, así sea a largo plazo.  —Eres adorable, ¿no te lo he dicho? ―pregunto con voz mimosa ―Bueno señorita adorable vayamos a comer; muero de hambre y quiero que hablemos de algunas cosas que no tengo muy claras  —toma mi mano y nos lleva a la cama, se quita los zapatos y se sube jalándome para que haga lo mismo, desaparezco los botines de mis pies y subo colocando de frente a él. — ¿Sabes de qué quiero hablar contigo, Daniela? « ¡Oh! no, ese Daniela no me suena nada bien»  Tayler era un joven dulce al extremo, disciplinado a lo máximo y la inteligencia le sobresalía por los poros; sin embargo había una sola cosa en la que era más que excelente en este mundo era en el modo: «No tomo la mierda de ninguno y no me jodas si no quieres terminar como una»  De verás que daba miedo, ese tono de voz, la mirada, parecía que su cuerpo se agrandaba más y no había manera de saltarse la faceta de cero rehenes de Tayler Braxton; eso es lo más seguro que podías tener cuando soltaba su frase como la que seguía en tres …dos…uno... Aquí vamos. ―¡Oh, niña! Sí que sabes de lo que hablaremos —sonrío y tomó un trozo de pizza y se dedicó a comer. —Está bien. Sólo promete escuchar hasta el final y no vayas a querer hacer algo violento —le miré mientras mis ojos veían sus labios masticar muy despacio el trozo de pizza dentro de ella, bajaron a su garganta y seguí el recorrido al momento de tragar su nuez de adán subió y bajo suavemente levante la vista nuevamente a sus ojos, con una servilleta limpio su boca, paso su lengua por sus labios, podía sentirme en una total hoguera, no sabía que era estar excitada aún no lo vivía. Pero de seguro que se sentía como en este momento mi cuerpo estaba totalmente al pendiente de sus movimientos. —Respira  —me dijo susurrándome al oído, no me había dado cuenta que se había acercado tanto a mí, inclinado sobre la pizza, levantó mi mano que sostenía una porción de esta, y la mordió despacio trague haciendo un gran esfuerzo, podía sentir su calor brotar de su cuerpo, se alejó y me dio la sonrisa más hermosa que había visto en el mundo sus hoyuelos esos que eran tan bellos y lo hacían perfecto a la vista, aspire fuertemente el aire que mis pulmones ya estaban reclamando y sí, sí que estaba excitada, no iba a negarlo me gustaba esta sensación mágica. —Entonces cuéntame, esa parte extra de cómo fue que tu teléfono se dañó —me preguntó con su ceja izquierda levantada. —Bue-bueno es  que… es  —comencé a retorcer una de las servilletas de papel y la hice pedacitos. —Basta, Daniela,  estoy siendo muy paciente aquí, amor, sé que lo que haya pasado tú nada tienes que ver, así que sólo dímelo, recuerda nunca secretos , ni mentiras ―dijo mientras tomaba mis manos y quitaba a la ya muerta servilleta.  —Entonces el teléfono…    —Mmm —murmuré y solté todo el aire retenido —estábamos en la habitación y Dan estaba contándome que… que bueno. Lo mucho que quiere a tu hermana, entonces entro Rodrigo y nos vio abrazados y comenzó a preguntar, « ¿Qué hacen?» entre otras cosas, de repente entro tu llamada y me arranco el celular de las manos y lo demás lo sabes, lo que te dijo.   —Muy bien, pero aún no me dices la parte del celular. ¿Te lo quitó? —No —respondí muy bajito —Lo estrelló contra la  pared y pues quedo inservible. —Ya veo, qué más hay en el tema, porque estoy seguro que no es todo, a ver soy todo oído. —El me amenazó, dijo algo de yo no poder tener amigos hombres, que no me quería cerca de ningún chico —no entiendo a qué se debe que mi cerebro me haga recordar cada maldita palabra que dijo Rodrigo, sin darme cuenta mis lágrimas caen por mis mejillas , sin poder controlarlas y allí cuando siento que todo el miedo que he tratado de reservar sale de mí, pronuncio las palabras, pero solo caigo en cuenta que he hablado cuando siento que Tay me tomas por los brazos para acurrucarme a él, una mueca de dolor se refleja en mi rostro, una pequeña queja se escucha retumbar en la habitación. —¿Qué carajo? – rápidamente se levanta de la cama y me sienta bien en ella saca mi chaqueta y allí en mi antebrazo izquierdo esta la marca que comienza a oscurecer de la mano de Rodrigo, una que al tacto duele ― ¿Él te hizo esto, Daniela? —su cara está totalmente contraída, tratando de asimilar. ―Sí, fue cuando me llevó hasta la pared y me dijo que no me quería de «Zorrita temprana» — ¡Desgraciado! —arrastra las letras sé que está peleando por contenerse, no gritar la rabia que lo carcome, camina de un lado a otro. Mis lágrimas siguen cayendo y ahora me doy cuenta que estoy aterrada por la situación, además que todo es tan desconcertante. —Cuando veníamos hacia acá, él quería saber qué haríamos y a dónde estaríamos, pero mamá no le dio repuesta; luego nos alcanzó antes de subir a la camioneta y logró decirme «Nada de chicos, te estaré vigilando» advirtió de colocarnos personal de vigilancia —mis manos a este punto de la historia ya temblaban. —Tranquila, amor —se acercó a mí, me abrazo. En un movimiento estaba sentada en su regazo, acunándome transmitiéndome esa seguridad que sólo he sentido cuando lo tengo a mi lado —Todo estará bien. —No, no amor no entiendes, estaremos dos meses con él en la nueva finca, puede manipular las cosas a su manera —de repente una ansiedad más fuerte que la primera me invadió por completo, haciendo que me levantara tan rápido de su regazo que casi caigo y empezando a murmurar varias frases, haciéndome sentir que perdía mi cordura. —Ven acá, mi vida  —de nuevo me abrazó— No te hará nada hablare con Dan y le haré prometer de más que te cuidará.  —Yo-yo tengo miedo, Tay, de verdad estoy asustada. Lo que vimos y  lo que me dijo  —Sí, había una parte que estaba omitiendo, pero no se lo diría no a conciencia por lo menos. Levanté mi barbilla  y lo besé. Pasado un rato entre besos estábamos en la cama, la pizza había desaparecido de ella, su cuerpo me calentaba por completo, los besos fueron haciéndose más exigentes, ansiosos mientras la falta de aire nos obligó a separarnos, estábamos jadeando sin percatarnos en ningún momento. Lo miré a los ojos, y por unos segundos vi la imagen de mamá anoche, lo que Rodrigo dijo de hacerme sólo de él. Y allí iba mi boca nuevamente hablando sin que yo pudiera reaccionar. —Tengo terror… él me dijo que yo sería suya y que nadie, ni siquiera mis padres podrían evitarlo —todo su cuerpo se tensó sobre el mío, lo que vi en su mirada de ira, odio y determinación que se reflejó en su garganta no lo había visto hasta hoy en él. —¡Nunca! Óyeme, si te toca lo mataré con mis propias manos y me sabe una madre quién sea él hijo de puta.   Nos miramos por un tiempo, volvimos a besarnos y cuando obligados nos separamos de nuevo, le pedí algo que aunque él se negara porque pensaría que no era lo correcto para el momento, sabía que me seguiría donde fuera y a lo que fuera. —Tayler…  —susurré — Yo quiero que me hagas tuya. Ahora y aquí, antes de partir a la hacienda, quiero ser tu mujer y hacer el amor por primera vez contigo. —Por todo el universo, Daniela Suarez, creo que necesito un RCP.   Así quedo ansiando por primera vez que no griten CORTEN y que tarde mucho, mucho para mí  la ¡SIGUIENTE TOMA!
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD