—Lewi —susurro, y él aprieta los labios contra mi cuello—, por favor—aaah…, lo lame y lo mordisquea hasta llegar a la clavícula, y traza círculos largos y húmedos con la lengua antes de ascender hasta mi oreja para morder el lóbulo. Esto es demasiado para mí, no es justo, nooo… Aprieto los ojos con fuerza y suplico que mi autocontrol aguante su irresistible contacto. Sin pensarlo y menos tener piedad de él le clavo las uñas en el antebrazo tenso y luego cierro los labios firmemente por miedo a dejar escapar algún gemido. Aparta las manos de mi cadera, para posarlas en mis senos. —Te dije que eres mía —las amasa mientras sus labios continúan atacando la oreja y el cuello. Resiste Elliana…, solo tienes que ser fuerte por un solo momento. La intensidad de él hace que mis piernas tambalee

