Lewi. Abriendo mis ojos una enorme sonrisa se adueña totalmente de mi rostro al sentir esa satisfacción al ver que ella duerme como el ángel que es. Al estar cerca de su cuerpo me doy la oportunidad de meterme debajo de las sábanas y acercarme más a su cuerpo, tomando la forma de una cucharita. Un fuerte suspiro sale de mí, hace mucho no sentía algo así, ella se ha entregado a mí sin restricciones. Nuestros cuerpos se entregaron y deseosos de sed nos saciamos de placer. El control lo era todo para mí y para ella, de esa manera había sido desde hace mucho tiempo. Me permití quedarme en su cama, en su casa, sin importar que ella lleve un anillo que diga que es una mujer casada a la que tengo que respetar. Puede que tenga y deba respetarla, pero luego de quedarme claro que ella me ama a mí

