CAPÍTULO 3 —Lucha.

1494 Words
Su temblor quiso hacerla desfallecer, pero no reparó en sus padres, ni en la mirada de la reina, ni mucho menos en los ojos azules que le declaraban una sentencia. Jasemin no podía aceptar, o ella moriría por haberse condenado a sí misma. Se levantó de golpe mientras sus labios se abrieron, y luego lo soltó sin poder medir la consecuencia. —Yo… no puedo aceptar… —y el silencio fue tan aturdidor que ella tuvo que girarse como si quisiera escapar de esta horrible pesadilla. No supo si corrió, o qué, pero se encontró esquivando pasillos mientras escuchaba su respiración agitada. Incluso pudo sentir una lágrima en su mejilla, de la pura adrenalina y desesperación, hasta que su cuerpo, que caminaba con rapidez, se fue hacia atrás ante un gran choque. Incluso sus sentidos se aturdieron cuando se fue hacia atrás y cayó al piso; sin embargo, unos brazos la atraparon rápidamente, mientras notó como unas piernas se inclinaron hacia ella. —¿Se encuentra bien? —sus ojos se alzaron, pero ya su piel había reaccionado a su voz conocida, no obstante, ella pudo notar el cambio en los ojos del rey, que se hicieron más profundos, y la soltaron en cuanto se dio cuenta de que era ella—. ¿Usted? Jasemin se limpió la mejilla rápidamente y se levantó de inmediato. —Voy de salida… —Espere… —él no necesitó tocarla para que sus pies se detuvieran—. ¿Por qué está aquí? Ella arrugó su ceño sin entender y se giró de inmediato. —Mi familia fue invitada por la reina… quiero decir… —¿Mi madre los invitó? —el pecho de Hadassa se agitó asintiendo. Pudo entender que el rey apenas estaba enterándose del juego de su hermano, y por un momento vio una oportunidad. Sin embargo, se detuvo. ¿Qué iba a decirle? ¿Qué la ayudara? —Parece que su hermano no comparte sus planes con la familia… Malek se puso más serio y casi masculló. —Nuestros reinos son diferentes… no tiene por qué compartir nada conmigo. —¡Jasemin! —ambos se giraron ante el llamado de su madre, pero Dounia disminuyó los pasos cuando vio al rey delante de ella—. ¡Majestad! Hizo una reverencia corta y unió sus manos muy nerviosa. —Siento interrumpir… vine por mi hija, hay un asunto pendiente… —Jasemin negó. —No quiero madre… —Jasemin… —Dounia apretó yendo hasta ella y la tomó fuertemente del brazo—. Hablaremos en casa… Jasemin dio una mirada larga a Malek, que se quedó quieto viendo cómo ellas regresaban por el pasillo, y después de que las vio desaparecer, las siguió. Estaba apenas entrando al salón cuando notó a su madre junto Aarón, y una tensión que se podía tocar lo envolvió por completo. Y fue obvio que Hadassa abrió un poco los ojos cuando él hizo acto de presencia. —Malek… —ella se puso de pie, y los demás hicieron una reverencia cuando entró—. Si me disculpan… voy a salir con mi hijo… pueden quedarse conversando el asunto con Aarón… Malek vio a su madre venir para tomarle el brazo, pero inmediatamente desvió la mirada en Jasemin. Unos ojos y una boca en la que no había dejado pensar desde la noche. —¿Qué conversación tendrán en mi sala, si puedo saberlo? —se adelantó un paso, y Hadassa se quedó quieta. Nadie habló, hasta que él observó a Aarón. —¿Hermano? Aarón hizo un gesto malicioso y luego señaló a Jasemin. —Antes de irme… quiero formar lazos con su familia. Y Malek tuvo que girar rápidamente hacia Jasemin, que apretaba sus puños. —¿Lazos? —Y estamos muy conmovidos por elegir a una de nuestra hija, majestad… —confesó Almer tratando de quitar el drama. Los ojos de Malek se fueron hacia Jasemin como haciéndole la pregunta, sin embargo, se giró hacia Aarón. —¿Puedo hablar contigo antes? —Aarón sonrió. —Por supuesto… hermanito… Los lacayos trajeron té para la familia, mientras que Hadassa y sus hijos se fueron al salón continuo. —¿Debería aceptar Radin esto? ¡Eres el rey de babilonia! ¿Por qué no buscar una mujer de tu pueblo? —Malek… —Hadassa intervino, pero Malek le mostró la palma esperando la respuesta de Aarón. —¿Por qué no? Incluso estás invitado a venir a mi pueblo y buscar una mujer hermosa también… Malek se rio en la cara. —Nunca… no comparto tus ideales, hermano… —Malek… —Hadassa volvió a sugerir—. Veo esto como una oportunidad para tu Hermano, una mujer de nuestras creencias, sería muy beneficioso… —¿Para quién? Ella… ella odia a mi hermano… —Y a ti… —confesó Aarón con burla, y Hadassa los miró a los dos. —¿De qué están hablando? —Aquí estoy diciendo que esto es un juego para Aarón, madre… es evidente que quiere humillarla porque no permitió que la acompañara al salón y no voy a permitir que juegue con mi gente… —Pero… —Hadassa estaba atónita. —No le creas… él solo quiere lidiar conmigo porque yo la vi primero. —Espera… ¿Te interesa esa mujer también? —Hadassa preguntó agitada hacia Malek, y él tardó un poco en responder. —No… —Bien… entonces voy a continuar… —Aarón comenzó a caminar, pero Malek lo frenó con una palmada en su pecho. —Vete a tu pueblo, Aarón… mi madre y yo arreglaremos esto… La mirada de los hermanos se hizo un poco tensa, y Aarón fue el primero en mascullar. —Quiero a Jasemin como mi mujer… punto. —¡Aarón! Dijiste que querías hacerla parte de ti… —y el hombre rubio alzó los hombros. —¿Y qué, madre…? La quiero tener en mi espacio… ella puede tener privilegios. —Hijo, no… nuestra gente no es así, no puedes tomar a una mujer de Radin y llevarla como a una de tus amantes… —También soy de Radin, ¿Qué les pasa? —Aarón gritó, pero Malek no se inmutó. —No lo permitiré… madre… habla con su familia… —Aarón tomó el brazo de Hadassa para detenerla. —La quiero a ella… punto. Malek miró el brazo de Hadassa y luego observó a Aarón. —Atrévete a desafiarme Aarón… te lo digo… ni ella, ni su familia darán un paso a menos que… —¿A menos que qué? —Que lo quiera… y ella parecía no quererlo… —Sería una tonta, ¿Cómo despreciará al rey de Babel? —Y Malek inclinó la cabeza hacia un lado para decir: —Lacayo… manda a traer a Jasemin del salón… —el hombre se fue rápido, y Hadassa trató de conciliar. —Hijo… Malek… esto no es necesario. —Lo es madre… tú también retírate… —Hadassa abrió los ojos y miró a Aarón. —No hagan esto. —Sal… madre… Y Hadassa solo pasó un trago negando, retirándose del salón. Ella iba un poco agitada por el pasillo cuando se encontró con Jasemin que venía acompañada del lacayo. Ambas se detuvieron por un momento, pero fue Jasemin la que se apresuró a seguir los pasos para continuar quitándole la mirada. Jasemin estaba al borde del colapso cuando llegó a ese salón, y se detuvo una vez que vio cómo ambos hombres mascullaban por lo bajo. Cuando ellos se dieron cuenta de su entrada, se giraron, pero fue la mirada de Malek la que le revolvió las entrañas. —Acércate… —él ordenó con voz profunda, pero Jasemin no obedeció. La risa de Aarón se extendió por el lugar y luego se limpió la boca. —Ella es digna de que la lleve a mi lugar… yo le enseñaría como debe comportarse frente a sus reyes… —Ustedes no… —pero Jasemin se cayó cuando la mirada de Malek se apretó sobre ella, no estaba en posición de demostrar su desacuerdo. —Solo responde… ¿Quieres aceptar la petición de Aarón? —el pecho de Jasemin bajaba y subía rápidamente, y con todo su cuerpo y todo lo de ella, negó. —No… nunca podría aceptar su oferta… —¿Eres tonta? —Aarón se puso rojo cuando preguntó—. Yo podría ofrecerte mucho… Jasemin alzó su barbilla. —Ni siquiera por todo el reino, aceptaría su propuesta… no quiero nada… que tenga que ver… con usted… Malek se quedó atentó a la postura de Jasemin, y por unos breves segundos se le fue de sus manos como Aarón se fue contra ella y agarró su cuello duramente hasta que la estrelló contra la pared. —Quieras o no… irás conmigo a Babel… Fueron segundos en donde Jasemin forcejeó contra su fuerza, pero en breve las manos de Malek se interpusieron entre su garganta y esas manos asesinas que tanto odiaba…
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