CAPÍTULO 4 —Elección.

1115 Words
—Aarón… —Jasemin se giró a esa voz dura, una sacada desde su alma para dar un sonido de amenaza—. Suéltala… Ni siquiera tuvo que alzar la voz. Su mirada verde ahora era oscura, y sus facciones demasiado exigentes, el rey no tocaba a su hermano, su sola presencia era tan intimidante como para que cualquiera sintiera ese ambiente de autoridad, y superioridad que él emanaba. Aarón, por su parte, siguió apretando el cuello de Jasemin, pero ella ya no luchó, porque su agarre había disminuido ante la sentencia. Los ojos azules, y muy profundos de Aarón, pasaron de su hermano a ella, y por un breve segundo, todo se paralizó cuando él le dijo: —Has perdido todos tus privilegios… porque ahora, ni siquiera estarás dentro de mis favoritas… Los ojos de Jasemin se abrieron ante la amenaza cuando Aarón sonrió. —Nadie me puede impedir que te llevé… porque ya te elegí… —A menos que yo diga, No… —Aarón dejó a Jasemin al borde de la ira cuando se giró a su hermano. —¿A qué estás jugando aquí? No eres el héroe, estás muy lejos de serlo… tienes sangre babilónica en tus venas, Malek… Tú mismo nombre te lo recuerda… Malek apretó la mandíbula. —Yo la elijo a ella… y mi palabra en mi tierra… está por sobre todo, y por sobre la tuya… Los ojos de Jasemin se abrieron tanto como los de Aarón, que tomó cierta palidez en sus labios. —¿Qué dices? —Dije que la elegiré… Jasemin tuvo que pasar un trago duro, pero la risa de Aarón la preocupó más. —¿No es que no tienes amantes? —Y Malek permaneció quieto cuando Aarón tomó un rostro incrédulo para continuar—. —¿Te casarás con ella solo por llevarme la contraria? Aarón estaba fúrico. —Lo haré… y ella me elegirá a mí también… Los ojos rojos de Aarón, más sus puños apretados, dejaban mucho que desear, y Malek conocía mucho sus contiendas y furias. Por un capricho suyo podía devastar un pueblo, también podía destruir la familia de Jasemin si se lo proponía. Incluso, ahora mismo no sabía si estaba complicando las cosas, y aún tampoco sabía por qué carajos estaba tomando una decisión tan importante para él como lo era unirse a una mujer. Lo único que pasaba por su cabeza, era a Jasemin pasando las más duras penurias en el palacio de Babel, y por alguna razón que no podía entender, no quería permitirlo. Lo que sucediera en el futuro, se escapaba de sus manos, pero él… simplemente no podía dejarla en manos de su hermano. —Responde maldit@… —Las palabras de Aarón fueron dolorosas para el pecho de Jasemin, ella temblaba con evidencia, pero apretaba su mandíbula para no demostrar su miedo. No era a fin con ninguno, pero los ojos de Aarón solo le provocaban terror. Ya sabía ella que hacía con sus mujeres, todas le obedecían como esclavas y tenía un harén lleno de ellas. Podía sumar, no era tonta, la furia que demostraba el rey babilonio solo lo expresaba lo mal que la iba a pasar por su rechazo. Y entonces, se giró hacia Malek. —Yo lo elijo a él… —Malek se giró también, y lo único que pudo notar fue la boca entre abierta de Jasemin, mientras una puntada lo golpeó. Frunciendo el ceño, quitó la vista de ella, y luego la colocó en su hermano, al que se le podía ver desestabilizado. —Ya oíste… ahora vete, Aarón… Aarón hizo un gesto particular, y luego alzó su dedo incide para señalar. —Si mi hermano no se casa contigo… le vas a dar bienvenida a mi infierno… —y con esto, salió dejando los estragos a su paso. Jasemin soltó los puños apretados y dejó salir el aire que estuvo conteniendo por mucho tiempo. Había una mezcla en ella. Rabia, humillación, y sobre todo, impotencia. ¿En qué se había metido en menos de un día? Ella vio cómo el rey caminó pensativo, y no le dejó espacio. —¿Qué va a hacer? —Malek se giró hacia ella enojado. —¿Acaso no estuvo presente? —Se casará conmigo… solo por ¿ayudarme? Malek tomó el aire. —Si siente que está en una tragedia, no tiene idea de lo que es una… —¿Qué haremos entonces? Usted… ¿Teme a su hermano…? —la sonrisa irónica que le envió Malek fue un poco inquietante para ella. —Si acepté esta situación, no fue por el miedo, créame… mi hermano solo es un caprichoso… un niño malcriado con poder… —¿Entonces por qué aceptó? Se supone que yo… —Es una ciudadana de Radin, y yo mataría… y pondría mi vida por mi pueblo… Jasemin sintió que el pecho le quemaba. Tenía tormento en su cabeza, además ¿quería ella que fuera por otra razón? —¿Entonces espera que le agradezca que ha salvado mi vida? Malek la miró con su toque misterioso, y allí pudo notar Jasemin que sí, ambos eran hijos del mismo diablo, y no podía esperar menos de él. —Váyase con su familia… y espere que la llame… —Y yo debo obedecer, imagino… Y entonces Malek acortó el espacio, que incluso Jasemin terminó dando un paso hacia atrás. Malek puso su índice en la cabeza, y luego apretó con una voz gruesa. —Piense… hágalo por un momento… —su aire caliente se estrelló contra su rostro y su cuerpo se estremeció. Incluso ella tenía que alzar mucho la mirada para darle su atención—. ¿Vale más su vida? O ¿vale más su sumisión? Elija… Malek miró su boca, y ella sus ojos oscuros. Se mantuvieron así por unos segundos, y luego Malek se agachó un poco, para hablar a solo milímetros de sus labios. —Haga que valga la pena… —literalmente Jasemin se comió su aliento, pero el aire frío la golpeó cuando Malek desapareció de su vista, y literalmente sintió como si se desvaneciera. Ella tomó un muro a su alrededor para calmarse, y colocando una mano en su estómago, trató de respirar. Era notable que escogería la vida, no era tonta, sin embargo, ahora mismo no sabía en qué lugar iba a tener mejor suerte… A Aarón todo el mundo lo conocía, incluso era predecible ante sus arranques, ella podía jurar que él quería hacerla pagar, pero el rey Malek, era todo un misterio, un hombre que no antecedía las jugadas y acciones. No podía predecir su futuro con él… Ella… ni siquiera se lo imaginaba…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD