En el Reino vampiro
Están todos reunidos para planificar cómo robar a Odelia de la manada.
—Yo creo que, ingresando como vendedores, por ejemplo, llevar paneles solares; ellos que utilizan tantos reflectores les vendrá bien unos refuerzos —el jefe del ejército sonríe orgulloso porque su idea funcionó.
Algunos ancianos se quedaron pensando y también les pareció algo bueno para ingresar en la manada.
—Está bien, hay que armar un doble fondo en la camioneta para ocultar a la joven dormida.
—De eso me puedo ocupar yo, que soy experto, junto con Elvis podemos hacerlo y de camuflar la camioneta tengo un grupo que va a hacer un buen trabajo.
Solo necesito que traigan la camioneta y yo me encargo, necesito el nombre de la empresa para armar el ploteo, la gráfica del vehículo.
—Yo me encargo de buscar los paneles solares y la marca de la empresa. Las herramientas para instalarlos creo que ya las tenemos y faltaría conseguir la ropa de la empresa.
—La ropa, yo puedo pedir a las costureras que realizan nuestros uniformes que falsifiquen unos trajes similares.
—Bueno, veo que ya está organizado, así me gusta que hagan el trabajo en equipo, estoy muy contento, se nos están dando las cosas para el éxito y eso me gusta.
—Ya traeremos a la joven, mi rey y tendremos el poder absoluto del mundo —su brujo estaba muy convencido.
—Esta misión no puede fallar, sino cada vez será más difícil llegar a ella y más si obtuvo su poder, no lograremos secuestrarla.
Kaleia
Durante el funeral de su bisabuela, ella durmió, pero en el momento que depositaron su cuerpo en el panteón de los hechiceros, ella abrió sus ojos.
—¡Nana! —grito, todos alarmados corrieron hasta ella.
—Kaleia, mi amor —Taiel la abraza fuerte al verla reaccionar.
—Mamá, ¿y nana? ¿Dónde está? Dime que está bien.
—Kaleia hermosa, mírame, escúchame, tú recuerdas que nos salvaste la vida al beta y a mí, ¿recuerdas lo que hiciste con el árbol?
—Si —
—Te agradezco por salvarnos y quiero que me escuches. A veces hay un destino y no lo podemos evitar, las personas no pueden vivir eternamente… y es interrumpido por Kaleia.
—¿Murió, verdad? —lo decía mientras llevaba su mano a la boca, tratando de contener las ganas de llorar, pero ya no pudo contenerse y comenzó a llorar desconsoladamente; todos temían que se descontrolara y trataban de contenerla.
Taiel la abraza fuerte —Mi amor, a todos nos da pena, pero debes ser fuerte, mi vida, todos la vamos a extrañar —la abraza fuerte y no deja de besarla, Eliot se suma a ese abrazo.
—Te quiero, mi amor, y mucho, no quiero que te suceda nada, quiero que te cuides, porque nosotros te necesitamos, hija —Eliot se abraza a ellas y contiene las ganas de llorar.
El alfa se acerca, "Eres muy fuerte, princesa, y todos te necesitamos y tienes que ser fuerte".
Ella llora, pero ya no se descontrola como hizo en ese ataque de furia.
—Bueno, yo necesito revisar a esta belleza, así que les agradezco que se alejen unos minutos, porque yo tengo la exclusividad, soy su médico favorito, ¿verdad, Kaleia? —entre lágrimas le roba una sonrisa.
Luego comienza a examinarla; luego de revisarla y hacer varias preguntas, les informa —Estás excelente; si mañana sigue todo igual, te podrás ir a casa.
Mientras ellos conversaban, se abre la puerta de la habitación y entra el hechicero corriendo; todos se giran sorprendidos.
—¡Despertaste! ¿Cómo te sientes? Él la observa minuciosamente y mientras la revisa, ella le pregunta —¿Usted es el hechicero? —Ella le sonríe tímidamente.
—Si y sabes que tengo una tarea que finalizar contigo —le explica de manera tranquila.
—Sí, ya me habló mi nana y me dijo todo lo que yo tengo que saber y que usted será mi guía —comienza nuevamente a llorar, él la abraza y en el momento que se abrazan es cuando se produce un resplandor blanco y el hechicero toma la forma de la hechicera.
“Kaleia, mi niña, debes cuidar de ti y de toda la manada; hasta el momento serás tú la única que pueda protegerlos y ya vendrán más refuerzos que te ayudarán, pero cuídate mucho, mira que los vampiros están detrás de ti.
Yo solo vine a despedirme y decirte lo feliz que fui al tenerte junto a mí.
Debo marcharme, pero tú debes seguir con tu misión”.
Le besa su frente y se fusionan en un último abrazo y luego Katrina desaparece nuevamente; Kaleia se queda llorando abrazada al hechicero.
—Kaleia la viste y la oíste. ¡No! —ella asiente con la cabeza, se limpia las lágrimas.
Taiel se acerca a contenerla.
Todos se quedan sorprendidos por la aparición de la hechicera y del mensaje claro que dejó.
—Kaleia, desde ahora vas a tener protección, la quieras cerca o a la distancia, pero yo debo protegerte, antes sabíamos que estaban tras de ti, pero ahora ya tenemos la confirmación.
Nunca debes estar solo; vayas donde vayas, siempre debes moverte con tu seguridad personal.
—Y alguien de la familia para cuidarte, mi amor —Eliseo se pone nervioso, se lleva las manos al cabello, respira profundo y comienza a caminar pensando en la amenaza que tiene Kaleia sobre su vida.
—¿Qué quieren de mí los vampiros? ¿Por qué me buscan? —el miedo se reflejaba en su rostro.
Taiel estaba por hablar, pero el hechicero la tomó de la mano para que lo dejara explicarle.
—No es a ti en sí a quien buscan, sino que ellos están detrás de tu poder; ellos a través de ti serían invencibles y lograrían dominar y apoderarse del mundo, nosotros los hechiceros tenemos poder, es verdad, pero no de la magnitud que el tuyo.
Tú, Kaleia, ayer hiciste vibrar la tierra, nosotros pensábamos que llegó el fin, que tú nos ibas a destruir a todos —le explicaba con cariño mientras limpiaba sus lágrimas.