El funeral de la hechicera
El alfa está intranquilo y muy preocupado por la salud de Kaleia; como teme que lo necesite, hace que el hechicero más importante se quede en el hospital, por las dudas descansando en otra habitación.
Kaleia poco a poco va recobrando el color en su cara, en su piel y también en su cabello.
Su familia, el alfa y su beta, se encuentran junto a ella; no se quieren separar hasta no verla recuperada.
Pasaron toda la noche cuidando de Kaleia.
Brianna está muy preocupada por Elowen y decide llamarlo.
—Alfa, te buscan —le pasa rápidamente su teléfono su beta.
—Un segundo —dice y se aparta a responder— Amor, ¿qué sucede?
—Estaba intranquila, quería saber si estabas bien; ustedes se fueron con este fuerte temporal y como no regresaron todavía y ya es tarde, tenía miedo —se nota en su voz la angustia.
—Estamos bien, cariño, solo que no me puedo ir a casa, es una situación complicada, luego te cuento, ahora solo te digo que tenemos mañana un funeral, perdimos a una de nuestras viejas hechiceras.
—Uy, qué feo, nos veremos mañana en el funeral, cuídate mucho y no te olvides que te amo.
—Yo también, mi amor —luego de cortar la llamada, le pasa el celular al beta y vuelve junto a Kaleia.
—Alfa, vaya a descansar, que nosotros cuidamos de ella —Eliseo se preocupa al verlo cansado.
—Hasta que nuestra princesa, no reaccione, yo de aquí no me muevo, Eliseo, no te preocupes que yo estoy bien; esto no es nada comparado con los campos de batallas, ¿Cuántas veces en las guerras pasamos noches sin dormir, en combate o cuidando a los heridos? Ambos comienzan a recordar esos tristes momentos.
—Es verdad, menos mal que eso ya se terminó, por suerte.
En el reino de los vampiros, el rey ordenó a los brujos que averiguaran qué estaba sucediendo, porque no era normal ese fuerte temporal, así de repente y con tanta furia.
Ellos investigan y descubren algo.
—Mi rey, ya sabemos qué sucedió, porque tembló la tierra y todo se oscureció; nuestro oráculo nos dice que una hechicera ha muerto y trasladó sus poderes a su hija o nieta.
—Eso quiere decir que si encontramos a la hechicera y averiguamos quién es su familia, encontramos a la niña que tanto buscamos.
—Sí mi rey, solo debemos averiguar quién es la hechicera y llegaremos a la niña, que ya no es una niña, es una joven hechicera.
Y hay poder entre ellas; se lo sintió hoy en la tierra.
—Organicen y envíen a las ancianas del reino a despedir a la hechicera y que averigüen quién es su familia; quiero esa información.
Al día siguiente en la plaza central de la manada, donde se encuentran los edificios más importantes como la mansión del alfa y el cuartel del ejército, el tribunal y la catedral, ahí será donde la manada hará la despedida de la muy querida hechicera.
Como Kaleia aún no despierta, su familia fue temprano a despedirla a la hechicera, para luego volver con Kaleia, que las necesitaba, luego que llegaron ellas, se fueron ellos, despidieron a la hechicera y volvieron rápidamente al hospital.
Casi no estuvieron en el funeral.
La manada iba a despedirla, llevando flores y unas velas para poner alrededor de ella.
Luego, al atardecer, se peregrinaba hacia el panteón de los hechiceros, donde sería su última morada y para ocultar su nombre, solo pusieron Nuestra Querida Hechicera y nadie que no la conociera podía saber su nombre.
Dentro de la manada había guardias que observaban a los extraños, lo que hacían porque llegaron personas de las otras manadas para despedirse de ella.
Cuando veían a las personas queriendo averiguar información sobre su familia, eran capturados y encarcelados.
El alfa suponía que iban a aprovechar la oportunidad para averiguar toda la información sobre Kaleia y así sucedió.
Capturaron a cinco ancianas intentando averiguar por la familia de la hechicera.
Pero una mujer fue la más astuta que el resto y pudo averiguar sobre la familia de la hechicera.
La anciana de la manada confundió a otra joven con Kaleia.
Esta joven era una huérfana que apreciaba mucho a la hechicera y lloraba desconsoladamente cuando la despidieron.
Esa joven había sido rescatada de un grave accidente y fue la hechicera quien la ayudó, por eso la joven la apreciaba mucho.
Finalizado el funeral, siguió a la joven hasta su hogar y se fue al reino vampiro con la idea equivocada de que habían encontrado a la hechicera.
Llega la anciana y es llevada al despacho del rey.
—Permiso mi rey, llegó la anciana, ¿la hago pasar?
—Sí, por supuesto, que pase —el rey estaba muy ansioso; se levanta y se acerca a ella, impaciente. ¿Qué averiguaste, anciana? Cuéntame, ¿la encontraste?
—Sí —afirmó ella orgullosa, se sienta en la silla y comienza a hablar.
—Yo comencé a observar, no hacía preguntas y vi cómo al resto se los llevaban detenidos; entonces pensé: debo cambiar la estrategia y comenzar a alabar a la hechicera y así algunas mujeres me hablaban.
De pronto, una jovencita llegó y lloraba junto a la hechicera.
Dije, "Pobre su nieta, mira cómo llora, está quebrada del dolor, siente su angustia en su llanto y tiene cara de dolor por la pérdida de su abuela".
Sí es verdad, pobre niña, se nota su dolor —dijo la mujer a mi lado.
Luego no me separa de esa niña.
Me acerqué a darles mis condolencias y le pregunté su nombre.
Disculpa no recuerdo tu nombre y ahí ella me dijo que se llamaba Odelia.
La abracé fuerte y permanecí cerca o la mantenía bajo mi vista.
Cuando terminó el funeral, la seguí y ya sé dónde vive.
—Bravo anciana, has hecho un buen trabajo y espero que ahora nos puedas ayudar cuando vayamos por ella, así la puedes identificar y no cometemos ningún error al traerla aquí.
Llévenla y que le preparen un manjar y una habitación para que descanse —el rey estaba feliz, ya saboreaba la victoria.
—Brindemos por la muerte de la hechicera que nos lleva hasta su nieta, por Odelia.