Na-ah, la verdad de todas las cosas es que solo a mí me debería de importar la relación que tengo con ella. —Tara tiene razón, nadie tiene derecho de meterse y menos estar de parte del otro, “no se aceptan sabotajes”. —Oh, no, en eso te puedes quedar tranquilo —bufa, enoje sus hombros tras soltarse a reír—, pero si quieres un consejo, no te duermas en tus laureles. ¡Eso qué quiere decir! Esta mujer es una alimaña, quiere torturarme, quiere que pierda la cabeza, pero no le daré el gusto, no después de darme cuenta de que Ava está esperando un hijo mío, un hijo que no planeamos y un hijo del que no permitiré que ella le dé oportunidad a otro imbécil de ser el padre que no le corresponde. Ya sé… Ya sé… Ya sé, todo lo que tengo es celos, preocupación y ganas de morir. —Ya Harol —Raúl se i

