El maldito de mi amigo se suelta a reír, me quedo observándolo tratando de comprender qué es lo que le parece gracioso, ¡no tengo el maldito rostro pintado! Hmmm… Toda mi vida es graciosa. —No exageres amigo, puede que todo sea una confusión, en visto que te gusta escuchar detrás de las puertas. ¡Qué no exagere! Al diablo esa mierda, dice eso porque no está en mis zapatos. Antes de perder la cabeza es mejor que me vaya, pensé que me ayudaría hablar con mi amigo, pero me siento peor de lo que debería. No voy a negar que tengo ganas de ir a la oficina de Tara y de una vez preguntarle dónde está esa malagradecida, esa inconsciente que no quiso decirme que está esperando un bebé. —Siento que aquí gasto mis palabras y por eso me largo, es mejor buscar en otro lado lo que de verdad necesito

