BLAKE ASHFORD No es inmediato. No es esa desesperación torpe que aparece cuando alguien se va y deja un hueco evidente. Es peor. Es silenciosa. Se filtra en los gestos pequeños, en los hábitos que no deberían alterarse. Empiezo a buscarla sin admitirlo. En los pasillos. En los horarios. En los lugares donde ya sé que no va a estar. Me molesta esa necesidad. Me irrita sentirla crecer como una presión interna que no responde a lógica alguna. No es que Georgia sea indispensable. No es que mi vida haya cambiado por su ausencia. Todo sigue funcionando. Todo sigue avanzando. Yo sigo siendo yo. Y, sin embargo, algo se descompone. Me descubro pensando en ella en momentos absurdos. En el gimnasio. En el auto. En medio de llamadas que requieren concentración absoluta. La imagen no es siempr

