BLAKE ASHFORD La puerta se cierra detrás de mí y no hay vuelta atrás. Maeve está frente a mí, envuelta en una bata de seda que cae justo donde debería empezar la imaginación. Su cabello rojo brilla con la luz del pasillo, y su sonrisa tiene algo de peligro y de curiosidad. —¿Blake? —pregunta, como si no entendiera por qué aparezco a esta hora. Yo sí lo sé. Estoy harto. Necesito sacarme el veneno del cuerpo, y ella… ella puede ser el antídoto temporal. Camino hacia ella sin decir palabra. Siento el pulso en las sienes, la sangre corriendo demasiado rápido. El aire del departamento huele a perfume dulce y vino caro. Una combinación perfecta para perder la cabeza. Ella da un paso atrás, apenas, y yo otro hacia adelante. La distancia se acorta hasta que solo queda el sonido de nuestras

