BLAKE ASHFORD El placer es el mismo de siempre, el escalofrío habitual cuando se recibe una buena mamada. Sus ojos me miran con duda al principio, esos ojos verdes intensos, poco a poco se vuelven seductores. No son los ojos azules que quiero ver mientras me hundo en una boca, pero es una grata sorpresa. Maeve intenta meterlo completo a su boca, le cuesta trabajo, pero decido darle una pequeña ayuda. La tomo por la cabeza con fuerza, no excesiva, pero si lo suficientemente firme para que no haga su cabeza hacia atras. —Relájate, y mírame—Le ordeno y puedo ver la decisión en sus oos, y no entiendo porque Maeve confiaría en mi. Pero sin mas muevo mi cadera mas adentro, empujo lo necesario, para hundirme totalmente, y casi de inmediato retrocedo, para evitarle arcadas, sus ojos se abren m

