BLAKE ASHFORD Despertar sin sueño es una jodida ironía. Mi cuerpo está exhausto, pero mi cabeza sigue funcionando como una máquina rota, escupiendo imágenes, voces y fragmentos de la noche anterior. El hotel. Maeve. El mensaje. Y esa sensación, como si me hubieran vaciado por dentro. El penthouse huele a lo mismo que yo: a cansancio, whisky y sexo sin propósito. No hay nada más patético que un hombre que se da cuenta, demasiado tarde, de que el placer no le sirvió de nada. Camino desnudo por la sala, la luz de la mañana se cuela por las cortinas como una aguja dorada que perfora la oscuridad. El café me espera en la cafetera automática. n***o, fuerte, sin azúcar. El único lujo que todavía me da gusto. Me miro en el reflejo de la ventana mientras bebo el primer trago. El vidrio m

