GEORGIA Estoy ahí otra vez. Las luces me golpean antes que el sonido. Rojo. Ámbar. Azul. El club respira como un animal vivo: paredes que sudan, cuerpos que se rozan, música grave que vibra directo en el pecho. Entro tomada del brazo de Moisés y me digo que es solo curiosidad, que no pasa nada, que ya he venido antes. Me repito que tengo control. Moisés sonríe, demasiado cómodo. Me dice que el lugar es exclusivo, que no cualquiera entra. Yo asiento sin darle importancia. No vine por él. Nunca he venido por él. Vine por BlackAsh. Lo siento incluso antes de verlo. Esa presencia que no se explica. Esa forma de dominar el espacio sin tocar a nadie. Cuando aparece entre la penumbra, con el antifaz n***o y el cuerpo perfectamente consciente de sí mismo, algo se me suelta por dentro. No debe

