BLAKE ASHFORD La pantalla parpadeó y el silencio se volvió un arma. En la esquina inferior apareció el número que lo cambiaba todo: 2/2 participantes. No tuve que leer el nombre. La imagen lo dijo todo. Gigi estaba ahí. Su presencia llenó el espacio como una corriente eléctrica invisible. Llevaba un antifaz n***o, igual que el mío, y una bata de seda que parecía hecha para caer, no para cubrir. El tejido se deslizaba sobre su piel como si le obedeciera, revelando justo lo suficiente para arruinarle la paz a cualquiera. No había joyas, ni maquillaje exagerado, solo esa naturalidad que usa como veneno: lo justo para parecer indefensa y lo suficiente para destruirte si bajas la guardia. Esa sonrisa. La misma que aparece cuando sabe que tiene ventaja, cuando huele sangre o debilidad. Per

