Fiona investigó que ese tiburón se hospedará en el hotel donde su hermanastra trabaja todo será pan comido, se repite mentalmente, solo debe de encontrar la persona indicada. Busco una chica de la que se dedica a complacer a los hombres, le ofreció buen billete, consiguió la peluca del color de cabello de su hermanastra.
Se reunió con ella para decirle lo que tiene que hacer, en su plan no debe haber fallas, no le revelo su nombre por si la descubrían no la involucrara. La mujer aceptó encantada, ese dinero le ayudaría mucho, Fiona estaba de lo más feliz por fin podría estar con Luis sin que ella interfiera, ese tiburón se la comerá viva por la ofensa que le causara.
—Por fin ya no seré tu sombra hermanastra, todo lo que es tuyo ahora será únicamente mío.
Jeremy está a punto de llegar a Manhattan, todo está listo, su viaje es asunto de negocios, es un hombre impulsivo y su mayor ofensa es que una mujer lo toque sin su permiso. Todos a su alrededor saben de su mal carácter, aunque el hombre es un genio en los negocios, gracias a su intuición ha logrado muchos éxitos.
Sandra le ha dicho a Ángela que se encargue exclusivamente de esa habitación, tiene que estar impecable, ya que el huésped es muy exigente, ella cumplió con lo ordenado, la supervisora la felicito por el empeño que demostró, Sandra le dio la noche libre, ya que estaban trabajando horas extras. El huésped está por llegar.
—Vete a divertirte, yo me encargo, has trabajado duro esta semana.
—Gracias, tía, Luis me invito a un club, ya sabes dónde solo van los de la alta sociedad.
—Tú perteneces a ese mundo, no te cohíbas.
—¡Pertenecía, ahora soy una obrera, conozco mi lugar!
Ángela se fue temprano a casa, busco un vestido de lujo, de esos que tenía bien guardado porque en el ámbito donde ella se relaciona no son aptos. Se bañó rápidamente con agua fría, ya que no poseen calentador de agua, en ese momento extraña su vida de princesa. Al entrar en aquel vestido sus ojos se le cristalizaron, se contemplaba tan diferente, más linda, toda su apariencia cambio drásticamente, como si cenicienta fuera al baile.
Se recogió en moño su cabello castaño, se maquilló el rostro resaltando sus ojos color miel, al verse al espejo, no era la mucama del hotel, esa mujer que está reflejada en el espejo es la verdadera ella. Una mujer culta y adinerada, aunque sus manos no dicen lo mismo, los detergentes de aseo se las han estropeado.
—A divertirme, hoy disfrutaré la noche, bailaré a más no poder. —Escucho la bocina, salió de la casa cerrando muy bien la puerta el barrio donde viven es famoso por los saqueos de las casas.
—Estás hermosa, quien iba a mencionar que eres la chica solitaria de la universidad.
—Soy ermitaña.
—Pues te llevaré a socializar.
—Si me conocieras realmente.
—Tengo algo más que conocer de ti.
—Solo bromeo, hoy bailaremos a más no poder.
—Si tú lo declaras, por mí no hay problema.
Ella se quedó admirada del club, la verdad nunca había visitado uno, su padre era delicado, no le gustaba que ella anduviera de noche en fiestas, al recordarlo se quiso poner melancólica, suspiro y sonrió, tiene que seguir con su vida sin ellos, ahora es una mujer adulta.
—Quiero presentarte unos amigos.
—Únicamente no me dejes sola, no conozco a nadie.
Al entrar el lugar era un sueño, luces de colores música juventud por todos lados era inmenso de dos o tres pisos no sabía a ciencia cierta. Luis la llevo a una mesa donde hay varias parejas de la edad de ellos, muy amables con ella hasta las chicas, pidieron los tragos, ella decidió no tomar alcohol, no puede bajar la guardia.
—Bailamos.
—A eso vine.
Ambos se adentraron a la pista de baile, que pasaba de un género a otro, ella le encantaba bailar y él es un gran bailarín, pasaron como cinco canciones ellos bailaron rieron, hasta hubo miradas cómplices, están bailando pegados, música romántica. Luis quiere aventurarse y ser atrevido, se acerca a los labios para estampar un beso, que cuando Ángela vio su intención de inmediato se separa, no dejando que la besara.
—¡Lo siento! Iré al baño.
Huye de él, su corazón se agita, eso estuvo cerca se repite dentro de sí, va que los pies le tiemblan no porque bailo mucho sino porque ese acercamiento fue peligroso. Va tan distraída que choca con un muro de concreto haciéndola caer al suelo, cuando su mirada llega a la mirada del tipo que choco. Quien la observa fríamente sin ninguna expresión ignorándola completamente.
—Maleducado. —Le grita, que sobresale de la música.
—¿Qué has dicho? —Jeremy se da la vuelta para enfrentarla, ella aun en el suelo.
—Es que tus padres no te enseñaron que a una dama no se le pega ni con el pétalo de una rosa.
—No veo ninguna dama por aquí. ¡Ubícate mujer!
Ángela esta por dar batalla cuando un hombre se le puso enfrente, le ayudo a ponerse de pie, y le manifestó que se retirara, no provocara problemas, ella muy molesta esta por protestar en eso mira a todos lados y el inmenso hombre no está por ningún lado. Entra al baño muy, molesta, se contempla en el espejo y se lava las manos.
—Ese idiota quien se cree para que exprese que no soy una dama, es que me reviento de la cólera por lo atrevido que es. Si no se hubiera ido el muy cobarde le hubiera enseñado una lección, ofenderme de esa forma cuando fue él quien me tumbó al suelo, no fue digno de extenderme la mano para levantarme, ¿Quién diablos se piensa? Ni que fuera el hijo de tarzán jaja, aunque tiene similitud. En eso entran unas chicas, me calle de inmediato me arregle el peinado que por el impacto se me desacomodo un poco.
Ángela sale de ahí rumbo a la mesa donde la espera un preocupado Luis, quien sabe que hizo algo no muy caballeroso, la chica aún no lo conoce bien y él atreviéndose a querer besarla, en eso la ve venir. Sale a su encuentro, la siente molesta.
—¿Estás bien? ¡Me disculpo!
—Olvídalo, estoy molesta por otra cosa.
—¿Qué te paso?
—Un tipo me tumbó al suelo y no tuvo la decencia de levantarme.
—¿Pero estás bien?
—Si, no paso nada, solo estoy molesta.
—Tomate una copa de vino, así te pasa el malestar.
—No, yo no bebo licor.
—Es suave, prometo que llegaras a salvo a tu casa.
—Aun de ese modo no bebo, tomaré un refresco. —Luis hace un ademán con la mano llamando al que sirve las copas.
—Un refresco para la dama. —Eso la sorprendió, al menos para él ella es una dama.
Pasaron una noche increíble, nunca pensó que se divertiría a lo grande los amigos de Luis le cayeron muy bien, compartieron anécdotas de cosas que les sucedían. La cosa se puso incómoda cuando comenzaron a presumir su dinero y sus lujos, no es que ella no supiera de eso, sino porque ahora no tenía nada parecido, su vida era muy simple, trabajar para comer y poder pagar sus estudios. Aunque su madre sea una mujer ejecutiva, ella ya no era parte de su vida.
—Cuéntanos Ángela, que hacen tus padres.
—No quiero hablar de ellos, Luis creo que ya es hora de irnos.
—Desde luego. Chicos nos vemos mañana, yo también estoy cansado. —Luis sabe que ella no pertenece a la sociedad, ella es una chica común y corriente que trabaja para sobrevivir, más allá de eso él no sabe nada—Disculpa a mis amigos ellos son muy curiosos.
—No pasa nada, mañana me toca trabajar, no puedo darme el lujo de perder, como sabrás soy pobre.
—No lo digas de esa forma, a mí no me interesa tu estatus social, yo quiero conocer a la mujer que esta frente a mis ojos. —Eso la sonroja un poco, mientras ella disimula admirando las casas por donde van pasando, es un vecindario de ricos, mientras mira por la ventana del auto, él quiere tomarle la mano, ella lo observa por el reflejo del vidrio y quita de inmediato su mano de donde la tiene.
—¿Me estás evitando?
—¿Qué? ¡No para nada! Que cosas expresas, ya casi llegamos, te agradezco el gesto que tuviste conmigo de invitarme a salir, el lugar es fabulosos, es la primera vez que voy a ese sitio, me divertí mucho y todo eso fue posible gracia a ti, espero no sea la última vez.
—Desde luego que no será la última vez. —Por fin llegaron era una tortura para ella, no sabía que más decir y como evitar las cosas extrañas que él hacía, el ambiente era extraño para ella.