NOCHE DE SALIDA, SIN DINERO

1556 Words
Ángela ha continuado con su rutina, tratando de dejar atrás todo lo ocurrido, no quiere pensar en eso nunca más, además no tiene ni idea de quien fue esa persona, su vida tiene que continuar. Al llegar a la universidad se va caminando, cada paso que da mira hacia todos lados, no quiere que le vuelvan a hacer lo mismo. Sus pasos son largos con el fin de llegar rápido, al entrar al campus, se puso la mano en el pecho siente que el corazón se le sale.  —¿De quién huyes? —Se sobresalta al oír que les hablan a sus espaldas. —¡Luis! Casi me matas de un susto, no huyo de nadie, es que se me hace tarde. —Falta como media hora para que inicien las clases. —En serio, entonces mire mal la hora, entremos. Ella trató de no parecer sospechosa, no quiere que la interroguen de algo que ni ella tiene idea, durante las clases ella no dejaba de pensar en esa persona que abuso de ella. Hay muchas cosas que no comprende, porque no amaneció con ella, no comprende como llego al hotel donde trabaja. Le duele la cabeza de querer recordar lo que realmente paso con ese hombre. —Hola, Hermanita como estas, te ves pálida. —No estoy para tu ironía, déjame en paz Fiona. —Si quieres que te deje en paz, no te le acerques a Luis. —¡¡Ah!! Salió el peine, acaso te enamoraste de Luis y él no tiene ningún interés de ti. —¡¡Estúpida!! —Ángela le hizo ganada la mano en el aire cuando la quiso cachetear—Te lo advierto aléjate de él. —Díselo a él, yo no peleo hombres. —Ella pasó de lado, dejando bien amargada a Fiona, Ángela no tiene tiempo para las niñerías de ella— Todo lo mío quieres, aunque a Luis solo lo quiero como un amigo. Al terminar la jornada me siento desfallecer, únicamente quiero llegar a la casa y dormir a más no poder. Ángela esta por abandonar el campus cuando un auto n***o le llamo la atención, se ve sospechoso, ella se detiene en la entrada, mira con disimulo. Nadie entra ni sale del auto, ella piensa que son los nervios que la traicionan, en eso Luis se detiene frente a ella quien va con dos chicas compañera de él. —Te llevo preciosa. — Por los momentos es mi mejor opción. —Si, gracias. Ella se subió sin que la rogara, no quería arriesgarse de que ese auto la estuviera esperando y llevarla a la fuerza nuevamente, Luis no podía hablar libremente porque llevaba compañía de más. Cuando se estacionó frente a su humilde casa, las amigas de Luis se miraron entre sí de forma burlesca se rieron, eso lo noto Ángela. —Gracias, Luis. —Cuídate preciosa, nos miramos mañana. —Luis también se dio cuenta de que sus amigas despreciaron a Ángela por su humilde casa. —Chicas mimadas, como si tener dinero las hace extraterrestre. —Ella entró a la casa, miro a su tía tirada en el mueble agotada— Tía necesitas una vida. —Estoy muerta, gracias a Dios que mañana es nuestro día libre.  —Mañana no trabajamos, entonces nos bañamos y nos vamos algún club. —No creo sobrina. —Vamos tía, aun eres joven, la vida no es solo trabajo, tengo algo de dinero, olvidemos nuestras obligaciones por hoy, yo necesito olvidar. —Pensándolo bien tienes toda la razón, vistámonos sexi. —¿Tienes ropa sexi? —Buscaré, nunca se sabe. Ambas se fueron a poner lindas, Ángela quería olvidar lo que le había pasado, que mejor que beber y bailar, además estará con su tía quien cuidará de ella. Busco un vestido de los que trajo de su casa, esta noche volverá a ser la chica rica y ayudará a su tía a que se divierta como una millonaria. —Te ves bella tía. —¿Adónde iremos? —Hace poco conocí un club te voy a llevar ahí. —Sobrina consideras que será buena idea. —Tía una vez en la vida no hace daño, mañana dormimos hasta tarde. Las dos salieron radiantes de su vivienda, tomaron un taxi, Sandra se está arrepintiendo haber aceptado, no es su estilo de vida, al llegar abrió la boca al darse cuenta en donde la trajo su sobrina. Se bajaron, Ángela pago el taxi, después lo iba a lamentar porque el dinero ahora es primordial en la vida de ellas. —¡Sobrina estás segura, este lugar es para millonarios! —No necesariamente, aunque las bebidas son caras, pero ajusto para una. —¿Te estás burlando de mí? —Relájate tía lo peor que puede pasar es que nos corran—Ríe al ver la cara de preocupación de su tía. Al llegar a la entrada el encargado al contemplar la vestimenta de la chica supo que es de la alta sociedad, las dejo entrar de inmediato, ambas estaban admiradas de haber entrado sin problema. Ambas se movían al ritmo de la música mientras caminaban, buscaron una mesa cerca de la pista de baile. —Aquí. Esta mesa es perfecta. —Qué bonito este sitio. —Sandra no había estado en un club antes. En el área de VIP estaba Jeremy con su amigo Iván, consolidando el negocio, cuando un mensaje le llego, al leerlo se puso en alerta, miro hacia abajo buscando algo, su amigo le llamo la atención. —¿Qué pasa? —Mi chica está aquí. —¿Tienes novia? —No exactamente. ¡La encontré! —¿Cuál es? —La de vestido color azul eléctrico. —Está bonita y la que la acompaña es la mamá. —No lo sé. —Es que acaso no es tu chica, como no vas a conocer la suegra. —¡No te burles! Diles a tus guaruras que la cuiden y le den gratis lo que quieran. —Entendido patrón. —Iván se rio a carcajadas y pensaba hacer algo mejor. Bajo hasta el primer piso, se dirigió a la mesa de ellas quienes buscaban el licor más barato que sirvieran en el sitio, ya se empezaban a frustrar porque no les alcanzaba ni para una botella de ningún vino de los que se ofrecían en el menú. —Sabía que era una mala idea, sobrina. —Hay tía, me fallaron los cálculos. —Será mejor que nos vayamos antes de que nos saquen a patadas. —Disculpen, señoritas. Mi nombre es Iván soy el dueño del club, veo que tienen problemas por decidirse que tomar, si desean pueden venir a mi mesa y les invito un trago sin compromiso alguno. —Nos retiramos. —Dijo Sandra, mirando a los ojos a Iván. —No es mi intención ofenderlas o asustarlas, no estoy solo, si eso no les importa. —Vamos tía, únicamente un rato luego nos vamos. —¡Solamente un rato! Iván sonrió al saber que ha triunfado, su amigo lo observa des de arriba, Sandra se admira más al entrar al área de VIP. Codea a su sobrina, quien ya está acostumbrada al lujo, mira de frente al amigo del dueño, quien le sonríe, ese hombre se le hace algo familiar, pero no sabe de dónde. —Las damas nos acompañarán. —Solamente un momento. —Añadió Sandra. —Mucho gusto de conocerlas, sean bienvenidas. —Muchas, gracias. ¿Nos conocemos de antes? —No lo creo señorita, hace poco entre al país. ¿Qué les gustaría tomar? — Amabas se voltearon a ver, Ángela no iba a desaprovechar la oportunidad, además su tía es muy sensata, ella no se emborrachará y la cuidará. —Podría pedirnos un Malbec. —Buena elección. Traigan dos botellas de Malbec. —Sobrina, ¿conoces ese vino? —¡Te encantara tía! —¿Es primera vez que vienen por aquí? —Indago Iván. —No, ya había tenido la oportunidad de estar en este sitio. —Y usted madan. —Sandra se sintió extraña, Iván está seduciéndola. —Primera vez. —Esas palabras son peligrosas. —Iván, no asustes a las damas. —Jeremy lo detuvo— Ustedes que son de por aquí, me podría recomendar a alguien, tengo un puesto de administración, muy buena paga. —Sobrina… Es una buena oportunidad. —¿Por qué lo menciona señor? —Se ven que son buena gente, y es mejor contratar a alguien recomendado. —¿Qué hay que administrar? —El señuelo de Jeremy ya estaba teniendo efecto. —Las entradas y salidas de este club. —Es una gran responsabilidad. —Ángela quiere gritar que ella está disponible, es responsable, pero se abstiene para no ser tan desesperada —Por eso tiene que ser una persona seria. —Mi sobrina es buena con los números, además está buscando un empleo de acorde a su nivel universitario. —¡¡Tía!! —Eso suena perfecto, le gustaría tener una entrevista más seria. —Tomaré su palabra. —Este es mi número telefónico. —Le entrega una tarjeta de presentación— Llámeme para que pongamos fecha y hora. —Muchas gracias. —Disfruten del vino. —Las copas están servidas. Jeremy no le quito la mirada de encima, algo en ella le parecía excitante. 
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