HUIR DE CASA

1753 Words
Ángela se quedó helada que al bajar a ver a su madre después de mucho tiempo, se detuvo a media escaleras.  Ella pensaba solamente ver a su madre más, sin embargo, ella llegó con un hombre y una chica casi de su edad aparentemente, no comprendió que hacían esas personas junto a su madre. —Hija, que bueno encontrarte despierta, ven y conoce a tu nueva hermana. —¡Hermana! ¿Qué dices, madre? —Conoce a mi esposo y su hija. Ella es Fiona, tiene tu misma edad, irán juntas a la universidad espero se lleven bien. —Hola, hermana. —Fiona fingió agradarle. —Él es tu nuevo padre, su nombre es Miguel, desde hoy vivirán con nosotras. —Madre, que has hecho. —¿A qué te refieres? —Mi padre hace poco murió y tu traes a un hombre a casa, es que no valgo nada para ti. —No tiene nada que ver contigo, además no pondré alegar contigo, venimos cansados. Vamos cariño te llevaré a tu habitación, a ti también hija. —El hombre solo le sonrió de una manera que le erizo la piel, no pudo moverse, la alegría por ver a su madre se le había esfumado. Ángela subió a su habitación, ella no acostumbraba a ponerle seguro a la puerta a media noche mientras dormía, sintió que le acariciaban las piernas, ella es de sueño ligero, se asustó y se sentó encendiendo la lámpara de noche que está junto a su cama. —Shss. Solamente quería probar la mercancía. —¿Quién le dio permiso de entrar a mi dormitorio? —Un hombre nunca desprecia la carne fresca. —Salga o comienzo a gritar, degenerado. —Esto apenas comienza, no te molestes en decirle a tu madre, porque ella jamás te creerá. Feliz noche, sueña conmigo. —Ángela corrió a cerrar la puerta con seguro, ese hombre es un pervertido. Ala mañana siguiente busco la manera de hablar con su madre, pero esas personas no se le despegaban, su madre sonreía y se veía cariñosa con esa extraña, Ángela la observaba de largo, así pasaron los días, ahora ella es intimidada tanto por ese hombre que la acosa cuando encuentra la oportunidad, un día trato de hablar con su madre contándole lo que ese hombre le acosa, su madre la regaño por inventora, Ángela no podía considerar que su madre no le creyera a ella. —Madre soy tu hija, ese hombre ha entrado a mi habitación en la noche. —Eres ridícula, sé que aún no los aceptas, solo dales oportunidad, volveremos hacer una familia. —Esta no es una familia, esa chica me dice groserías y su padre me acosa, como quieres que los acepte. —Ángela ya basta con tus ridiculeces, con el tiempo los aprenderás a aceptarlos. — Jamás los aceptaré, él no es mi padre. —Ella le dio una cachetada a su hija por decir eso, Ángela se quedó paralizada, su madre le ha pegado. Ángela salió corriendo a su dormitorio, en el camino se encontró a Fiona quien se burla de ella, cierra la puerta, se tira a la cama frustrada, ahora todo es diferente a cuando estaba su padre con ellas, clama por su padre, ella quiere regresar el pasado, donde era feliz con sus padres amándola y consintiéndola. —Que haré ahora, no quiero seguir aquí, no siento que este sea mi hogar. Saque mi maleta y guarde mi ropa, busque la tarjeta que mi padre me regalo, no pensé usarla, miro a su alrededor, ya no puede seguir ahí, ese ya no es su hogar, no soporta más el acoso, temo que un día ese hombre me viole a la fuerza. Ángela salió de la casa a media noche, en la cama le dejo una nota a su madre, que ella no se siente bien vivir con esos extraños, hasta ella era desconocida, subió a su auto y se marchó, condujo hasta Manhattan donde vive su tía, llego al amanecer, lloro en todo el camino que sus ojos se secaron, sabe que ahora su vida cambiará drásticamente, no podrá ingresar a la universidad que ella quería, se quedó un rato en dentro del auto. Después de un rato decidió bajarse, no sabe si tu tía la recibirá, toco la puerta de la humilde vivienda de ella, al tercer toque le abrieron la puerta, al ver que era su tía se le hizo tirada quería tanto un abrazo familiar, Sandra no sabe que le pasa, y que hace en su casa tan temprano en la mañana. —Sobrina, ¿Qué haces aquí? ¿Tu madre sabe que viniste? —Entraron a la humilde casa, al verla se asombró de que su tía viviera en una casa tan pequeño, podría decir que su habitación era más grande que la casa de la tía. —¿Tía me puedo quedar contigo un tiempo? —¡¡Cuéntame que pasó!! —No soporte más, mi madre se volvió a casar con un hombre que me acosa y con una hija que me desprecia, mi madre no es la misma, no le intereso nada. —Lloro amargamente. —Claro, que te puedes quedar más, sin embargo, no poseo el lujo que tus padres te dan, trabajo para subsistir, antes tu padre me ayudaba, ahora me las tengo que arreglar sola. —Yo también voy a trabajar. —Acaso ¿No vas a estudiar? —Por los momentos no, buscaré empleo y te ayudaré. —Si estás resuelta, entonces mañana hablaré con mi jefa para ver si hay vacante en el hotel donde trabajo. —Ojalá que si tía. —Ven a comer, esta es tu casa desde ahora, yo me iré a trabajar, puedes servirte de lo que hay, cuando regrese en la noche traeré algo para cenar. —Gracias tía. Ángela se acomodó en un cuartito pequeño donde únicamente cabe la cama y una mesita, ahí acomodo sus maletas, que ridículamente son muchas para el espacio que posee. No desempaco todo, nada más una parte, desde ahora esa será su vida, nunca se imaginó que la muerte de su padre le cambiara la vida. Reviso la pequeña casa, el refrigerador es pequeño, lo abrió y su tía solo tiene un bote con agua y dos huevos, en la parte de arriba solo hay hielo. —Tía quien se iba a imaginar que vives tan miserable, si mi padre viviera no te dejaría en este lugar, ahora comprendo por qué nunca te casaste, si solamente vives para el trabajo, será que esa va a hacer mi vida de hoy en adelante, ¿Por qué te fuiste y me dejaste atrás? Me siento tan sola, mi vida perfecta ha desaparecido como si solo hubiera sido una ilusión pasajera. Ella se sentó en un viejo sillón que al tirarse y caer sentada un resorte se le enterró en una de sus piernas, levantándose de inmediato, ha recibido un rayón que le ardía, se quejó de su mala suerte, busco en el baño a buscar un botiquín cuando una cucaracha la sorprendió, salió gritando de ahí, subiéndose al viejo mueble. —¿Qué animal es ese? —Busco con la vista donde se había metido aquel feo animal, en la casa de ella no existen tales animales— ¡¡Dios ahora que hago!! Se sentó en el respaldar del viejo sillón, no quiera bajarse porque aquel animal andaba suelto por toda la casa, no obstante que la cucaracha resulto saber volar, que aterrizó en su cabello, Ángela gritaba queriéndose quitar aquel animal, al sentirla caminar en su cabeza se le erizaba la piel, brincaba por toda la casa, se sacudía la cabeza para que la cucaracha se bajara de ella la sentía caminar, hasta que en una de esas la agarro con la mano destripándola. —Qué horror, que asco. —Corrió al baño a lavarse las manos busco el jabón sin suerte, no encontró, así que uso el champú de su tía, hasta quitarse la mala sensación que le dejo ese animal— No sé si poder sobrevivir a todo esto, no estoy acostumbrada a no tener nada, tengo que ser fuerte, no puedo regresar a casa mientras ellos estén ahí. El día le pareció terriblemente largo, no comió nada, hasta que su tía llego con una pizza, al verla dio gracias a Dios por ver comida decente, ambas se sentaron a comer y platicar, Sandra reía cuando su sobrina le contó de su experiencia que tuvo con la cucaracha, Sandra le oculto que también había ratas y arañas, no quería que saliera espantada. —Sobrina hable con mi jefa, si lo deseas mañana puedes empezar. —Que, tan rápido, no lo puedo creer. —Estarás en mi área de arreglar las suites mantenerlas bien arregladas para el cliente. —Aprendo rápido, por eso no te preocupes, tú me enseñas que yo aprendo. No pienso quedarme sola en tu casa, ni te imaginas el día terrible que pasé. —Ya te acostumbrarás a convivir con ellos. —¿Cómo? ¡¡Hay más!! —No te asustes, mañana pasaremos comprando veneno para ir desapareciendo estos insectos. —Esos son monstruos no insectos, tía si ahorramos vendes esta casa y compramos otra yo te voy a ayudar. —Hay cariño no es tan fácil aquí son cara las casa. Ángela tiene algo de dinero en la tarjeta, aunque no es suficiente para comprar una casa, únicamente para comprar alimentos, al día siguiente después del trabajo le dijo que irían al súper a comprar alimento. En casa de Ángela el ama de llaves se alarmó al entrar al dormitorio de la joven y ver que sus pertenencias ya no estaban. —Señora, la joven ama se ha ido. —No hagas escándalo, ya va a regresar, no sabe hacer nada. —¡No la va a ir a buscar! —Tengo mucho trabajo además ella es mayor, cuando no tenga dinero regresará, que mire lo dura que es la vida, es una hija mala agradecida. —¿Qué pasa madre?  —Que tu hermana se fugó de casa. —En serio, que mal, ya me empezaba a llevar bien con ella. —Regresará, solo es caprichosa. Fiona se retiró a su dormitorio saltando de felicidad, porque su camino a la riqueza estaba libre, únicamente era cuestión de tiempo para que su madrastra confiara en ella y la amara más que a su propia hija, nada más debía fingir ser obediente y amable.
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