Perla Sabía que estábamos en una cuerda floja, desde la visita de Pablo para contarnos la verdad no había podido descansar bien, los días pasaban y una nueva semana llego, estábamos intentando fingir que no sabíamos nada, Daniel seguía con sus labores como siempre y ella queriendo llamar su atención como ya era costumbre, por mi parte iba pocas veces a su oficina y si lo hacía era con los guardias que mi suegro había asignado para mi, ellos sabían la verdad y aunque sus padres se sorprendieron por la historia parecían entender cada parte de lo que estaba sucediendo. Daniel había metido una demanda anónima para mantenerla alejada, hasta el momento todo estaba procediendo de la mejor manera, teníamos las pruebas, sus mensajes constantes mencionando que ellos estaban juntos y la fotografía

