— Ah sí, así mi amor, siiii...me encanta — dijo la voz masculina en tono ronco y tomó de la cintura a la mujer que lo montaba en un ritmo ondulante y perfecto. Cogiendose lo de manera exquisita, como lo era todo en ella. La piel impoluta y sin manchas. Sus pechos operados redondos que rebotaban y él los alcanzó con sus manos para acariciarlos mientras observaba su cabello rubio platinado desparramado, su cintura pequeña. Ella era perfecta y su hermoso cuerpo parecía haber sido hecho para el pecado. Y ella sabía cómo moverlo, sus caderas ondulaban con un ritmo exacto y hasta su lengua de manera perfecta se movía de la forma adecuada que lamía y chupaba con esos labios celestiales que tenía. Pudo sentirla cuando se vino pero siguió moviendo el cuerpo femenino de la cintura, que estaba sobr

