Carolina no dijo nada, más allá de lo que pensaba. — ¿ Deseas irte y enfrentarte a la prensa apostada frente a tu edificio o prefieres quedarte???...Podría hacer algo de comer, quizá tienes hambre...— sugirió ella dejando su café. — Honestamente antes que nada me gustaría bañarme, pero siento que estoy abusando de tu bondad...aparte no tengo ropa para cambiarme...— dijo él y frunció la nariz pues sentía encima suyo un olor a alcohol mezclado con sudor que lo repugnaba. — Puedes usar una bata, de las que tengo en el baño. Dame tu ropa y la pondré en la lavadora, tengo un aparato para planchar al vapor también... estará rápido...y mientras tanto, preparo algo para comer, ¿te parece? — dijo ella y alzó su ceja. Él se acercó hacia Carolina, que tragó saliva. Le parecía increíble que a pesa

