El ladrón busca esposa.

1611 Words
Plex, un reino lleno de oportunidades, mucha gente viaja desde los confines de la tierra, para conseguir una mejor vida, al ser un reino donde la revolución industrial predomina, muchos vienen a trabajar en las enormes fábricas de la capital, yo podría hacer eso, podría buscar un trabajo y ganar el dinero suficiente para hacer una vida en Lizi. Pero… ― Ah, es hora de conseguir una esposa millonaria que me mantenga… ―Dije al recorrer las hermosas calles de la capital. No me juzguen, cada quien busca la forma de vivir. Soy un tipo que busca la riqueza sobre el esfuerzo, trabajar es para idiotas, ¿por qué conformarse con el trabajo duro y un salario mediocre? Yo no deseo ser el sirviente de nadie, vivimos en un mundo donde hay reyes y nobles, también gente pobre y plebeya, pero eso no significa que no podamos escoger cuál será nuestro lugar en el mundo. ― Bien, supongo que primero tendré que buscar una posada en donde quedarme― Dije al ver como la noche ya estaba sobre mi cabeza. Cuando entré a la primera posada, supe de inmediato que no podría pagar ni siquiera un armario. ― ¡50 chelines por una noche! ¿Estás bromeando? ― Discutí con la casera de la posada. ― Ese es el precio amigo, si no te gusta, puedes hablar con mis nueve hermanos… ― Me señala la casera al presumirme de sus nueve guardaespaldas. Los tipos me sacan de la posada arrojándome contra la basura, lo cual fue bueno, porque, esperaba que ellos intentaran matarme. ― Bueno, al menos no salí herido… ― Dije al quitarme un poco de barro de mi ropa. Como siempre, la vida me trataba como una rata, pero lo bueno de ser un tipo intrépido y sin miedo es que puedes improvisar opciones; tal vez, yo no tenía el dinero suficiente para pagar mi estadía en la capital, pero solo era cuestión de tiempo de encontrar a alguien que si lo tuviera. ― Disculpe, caballero, necesito que me colabore con una moneda ― comencé a pedir dinero en la calle. Un tipo rico, con una medalla de oro, de una casa noble, se molesta conmigo, por pedirle dinero para mi estadía. ― No te voy a dar nada sucio vago, lárgate antes de que te maté. ― Me responde el amable señor al amenazarme. ― Claro, claro, no pretendía importunarle, solo déjeme darle la mano, como método de disculpa― Le estreche la mano al sujeto y en medio de nuestro apretón, me acerque lo suficiente a su cuerpo para tomar su monedero. ― Aléjate de mí, sucio plebeyo o te asesinó con mi daga. El tipo tenía una linda daga con incrustaciones de oro y diamantes, era un tipo muy rico, pero también muy tonto al amenazarme con esa arma. ¡Oye, tranquilo amigo, solo quería disculparme! Puede alejar esa arma de mi cara, no hice nada malo. ― intenté calmarlo. ―Más te vale sucio plebeyo. ― Me dice el hombre adinerado al guardar su costosa arma por detrás del pantalón. El tipo rico, sigue su camino y me da la espalda, yo aprovecho para acercarme lo suficiente y robar la daga, al ser un ladrón, fue fácil robarle, pero, no sabía que ese noble, tenía una acompañante. ― ¡Cariño, ese joven te robo! ― Grita una chica detrás de mí. ― ¡Ladrón! ― Grita el noble con furia. Por desgracia, ese tipo no estaba solo, estaba con su amante, quien se detuvo un instante para comprar unos dulces en la panadería, ella vio claramente como yo le robaba a su amado y yo no pude ni defenderme ante la acusación. ― haha… ¿Qué cosas, no? Creo que se le cayó esta daga de oro, se la devuelvo. ― Traté de arreglar las cosas por las buenas, pero ese tipo rico, solo quería arreglar las cosas por las malas. ―Te voy a matar, sucio ladrón ― El tipo del sombrero de copa levanta su mano hacia mí y con un hechizo me lanza una bola de fuego… ¡Incendius! Había olvidado porque los nobles eran tan peligrosos, no solo eran ricos, también poseían el poder de destruirte, literalmente. ― ¡mierda! Pude esquivar la bola de fuego antes de que me alcanzará, pero eso no evitaba que el tipo adinerado no usaran nuevamente su ataque mágico. ― ¡Incendius! Esta vez, la bola de fuego logra quemarme el hombro derecho y pude sentir con toda seguridad, como mi ropa y mi carne fueron quemados por completo. – AHHHHH! El dolor fue tan insoportable que hubiera preferido que me matara, pero, no lo hizo. ― ¡ HAHAHA! ¿Te duele? ― Me susurra el noble al reírse de mi dolor. La magia era muy poderosa, ¿Cómo podría enfrentarla? Yo solo era un simple ladrón que buscaba la supervivencia. ― Por favor… no me maté ― Supliqué mientras cubría mi quemadura con mi otra mano. ― Te enseñaré que es el verdadero poder y aprenderás tu lugar, sucia rata… ¡INCENDIUS! Ese sujeto me lanza otra bola de fuego, esta vez más grande que las anteriores. No tenía más opciones, tuve que saltar hacia la derecha para evitar que me diera, cuando salté y me deslice en la calle, tomé una de mis dagas y se la arroje al hombre adinerado, clavándole en su pierna derecha. ― AHHHH!. Maldito… El tipo se tropieza y yo le pateo en la cara, para que no usara más su maldita magia de fuego; después de dejar inconsciente a ese idiota, su amante corre ayudarlo. ― Cariño… Me dolía mucho mi herida, la carne de mi piel estaba tan cocida que el dolor hacía que me desvaneciera, pesaba que me iba a desmayar, pero las cosas no habían terminado. ― ¡Que alguien me ayude, este ladrón atacó a mi marido! ― Grita la mujer enojada conmigo. Los demás peatones que presenciaron la pelea intentaron vengar al noble y comenzaron a rodearme. Yo no sabía qué hacer, estaba muy herido, no podría escapar con facilidad. ― Oigan, yo no lo ataque, yo no quería lastimarlo, tuve que defenderme. ― Me excusé mientras todos comenzaban a rodearme. ―¡No queremos ladrones en nuestro reino! ― Me grita una señora al arrojarme un tomate en la cara. Todos comenzaron a criticarme y atacarme con sus palabras, y entre todo el ruido, pude escuchar la voz de los guardias que gritaban y se acercaban. ― ¡Donde está el ladrón! ¿En dónde está el atacante? ― Eran tres guardias con armas mágicas, espadas de plata, armas muy fuertes que podrían atravesarme sin problemas. Es hora de irse. ― Dije y después arrojé un gancho al edificio más cercano, trepé el edificio con mucha rapidez y entre los tejados de las casas y edificios, pude escapar, pero algo estaba mal, la herida que había recibido en mi brazo comenzaba a arderme y, por culpa del dolor, me resbale y caí a un callejón oscuro. ― AH ¡Mierda! Eso dolió… No solo tenía un hombro bien quemado, ahora me dolía el cuerpo por la caída. ― Hoy no es mi día… ― Dije mientras me tomaba una pócima para el dolor. Los guardias aún seguían buscándome, por lo que no podía salir del callejón, me resguardé en mi escondite durante horas y, en medio de mi soledad, una rata se acerca a mí y me hace compañía. ― Hola, amigo, ¿también escapabas de tus perseguidores? ― La rata mueve su pequeña cabeza de un lado a otro, como si estuviera diciendo “No” pero en medio de nuestra plática, pude notar que ella estaba cargando un trozo de metal, un anillo de oro blanco… Oye, ¿qué tienes ahí? ― Le dije a la rata, el anillo era pequeño, pero tenía un símbolo tallado a mano, le pedí a la rata que me lo diera, pero ella se negó ― Muy bien, quieres negociar, eh... ― dije mientras buscaba un poco qué comida para intercambiarla. Por suerte tenía queso en mi pequeña bolsa y se la di a la rata a cambio del anillo, cuando lo inspeccione, supe que el anillo no era de oro, era un metal diferente, e incluso brillante, el símbolo que tenía tallado era un ojo, un ojo demoniaco. ― ¿Qué es esto? ― Dije. ¡Oye, ese es mi anillo! ― Me grita alguien entre las oscuras sombras del callejón. Me asusté al escuchar a alguien, pensaba que era un guardia, pero cuando me pude percatar, vi a una chica cubierta por una capa blanca, era tan hermosa que me quedé como idiota admirando su belleza. ―¿Me estás escuchando? ― Reclama la chica. Eran muy hermosas, era una chica de cabello plateado de ojos verdes y parecía ser una princesa, pero usaba ropa muy humilde. Lo siento, me distraje con tu belleza, ¿Qué dijiste? ― La chica me mira a los ojos y enojada, me repite lo que yo no había escuchado. ― Te dije que ese anillo es mío, dámelo o de lo contrario… ― Ella ni siquiera terminó su frase cuando en sus manos comenzaron a brillar por dos bolas de fuego, cuando vi el calor que emergía, supe de inmediato que estaba frito. ― No puede ser… ¿Eres una noble? ―La miré y pude ver los ojos de un ser muy poderoso. Tome mi espada y me preparé para enfrentarla, no me importaba que tan hermosa fuera, no iba a morir sin pelear contra mi futura esposa. ― Muy bien querida, hagamos esto.
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