Estaba herido y ni siquiera había pasado más de dos horas cuando una hermosa chica de pelo plateado, envuelta en una capa blanca, había aparecido dela nada para pelear conmigo. ― Dame el anillo o te asesino. ― Me dice ella al amenazarme con sus manos cubiertas de fuego.
― ¿Eres una noble? ― Esto era muy malo, los nobles eran los únicos capaces de usar magia, algunos eran más poderosos que otros, pero, esta chica, su poder era algo que jamás había visto. ― ¿Cómo es que tiene tanto poder? ― Me dije a mí mismo.
Era increíble cuanto calor emitían sus llamas, sus manos parecían ser dos enormes calderas, incluso el callejón oscuro, donde nos encontrábamos, se había iluminado por completo gracias a su intensidad.
El otro noble al cual yo había provocado no era tan fuerte y aun así sus ataques de fuego me hirieron con gravedad, esta chica podría matarme sin reparos, yo estaba aterrado, pero mi instinto de ladrón y forajido me decían que no me echará para atrás.
― ¿En serio esté anillo es tan importante? Pues creo que me lo quedaré señorita… y no me voy a dejar intimidar por una mamacita como tú.
Desenvaine mi espada y me preparé para el ataque, pero la chica plateada me advierte.
― No, me, No, me, Obligues a… usar mi magia… no me detendré… ― Me expresa ella con dificultad, como si algo le pasará.
La chica no parecía ser muy habilidosa con su magia, parecía que le costaba controlarla y eso era muy malo, su poder me hacía sentir como una presa fácil, sentía como si los dos estuviéramos en peligro
― No sé mucho de magia, pero sé que si no controlas esas llamas podrías salir herida… ― Le dije al preocuparme por el calor que cada vez más se alzaba.
El aire era caliente, incluso me costaba respirar, esa chica estaba a punto de incinerarnos a los dos, tenía que detenerse, pero, ella solo ignora mis palabras y me lanza una pequeña llamarada. ― ¡cállate! ― Grita ella.
Esquive su primer ataque usando mi espada como escudo, pero, sabía que esa llamarada no fue intencional, además, ella se veía muy mal.
― Muy bien tonta, debes detenerte, ni siquiera soportas el calor de tu propia magia. ― Le grité a ella cuando pude ver que se estaba colapsando por su propio calor.
La chica estaba generando demasiad calor, mi cuerpo comenzaba arder, si ella no se detenía, no solo el callejón estaría envuelto en llamas, sino también toda la cuadra, ella era tan poderosa que muchas personas podrían salir heridas― ¡Oye, en serio, detenté! ― Le advertí, no quería matarla, pero si no se detenía, no me quedaría de otra.
La chica también sufría, el calor la estaba lastimando tanto que incluso sus pulmones ardían por la intensidad, ella había perdido el control de su poder. ― ¡NO PUEDO DETENERME! ― Grita ella.
― Entonces tendré que asesinarte. ― Dije.
No quería matarla, pero, era necesario, esa chica era una bomba punto de explotar y de llevarse a muchas personas, por esa razón, tome mi espada y corrí hacia ella.
― Lo lamento señorita. ― Le di dije antes de cometer el crimen.
Pero de forma inesperada, cuando yo estaba a punto de atravesarle el pecho con mi arma, algo dentro de mí me decía que no lo hiciera, una vocecita en mi cabeza…
“No la mates, ella no es la amenaza al cual temer, no la mates por favor.”
― ¿Quién dijo eso? ― Reaccioné y después me arrepentí.
Me detuve al escuchar esa voz en mi cabeza y por algún motivo le hice caso, aun así había que detenerla. ― AHHHHHHH! ― Grita la chica por el calor que empezaba a quemarle la piel.
Ella estaba sufriendo a causa de su propio poder, así que sin pensarlo, tome una enorme roca del suelo y la golpee con todas mis fuerzas. ― ¡Ya apágate! ― Grité al golpearla en la cara.
La chica cae completamente inconsciente y sus manos se apagan, el fuego que calentaba con la intensidad de un maldito sol, se extingue y yo me alejo aliviado de no haberla matado. ― Ahhh… menos mal, esta chica es un verdadero peligro, ¿Qué clase de noble es ella? ― Me planteé
Se supone que los nobles son personas de la más alta estima, poseen cualidades especiales que los hace mejores, son más inteligentes que las personas promedio, son más fuertes que los demás, son talentosos en casi todos los ámbitos, incluso en la magia; Por eso me parecía tan extraño que una chica noble que no supiera controlar su poder. ― ¿Quién es ella? – dije al levantarme de suelo y ver que aún seguía viva.
Cuando me le acerque a la chica, pude ver que sus heridas sanaban muy rápido, la carne quemada desapareció y ella aún seguía respirando.
― Menos mal, los nobles pueden sanarse solos, supongo que ella estará bien. ― Me dije a mí mismo y luego le di la espalda.
La chica causó un verdadero espectáculo en el callejón, todos en la zona pudieron sentir el calor y la luz resplandeciente, ya no me quedaba mucho tiempo. ― Oigan, ¿Qué fue eso? ― dice una anciana que por curiosa quiso investigar.
― Mierda, ella podría delatarme con los guardias. – Me dije al tomar otro gancho y arrojarlo hacia arriba para escapar.
Si los guardias me encontraban, ellos me acusarían de haber atacado a la chica y me decapitarían sin dudarlo, atacar a un noble es un crimen imperdonable y esta noche yo había atacado a dos. ― Fue un placer señorita, eres muy hermosa, pero problemática. ― Me despedí de la hermosa chica, pero nuevamente escuchó un ruido en mi cabeza.
“No la abandones”
― No inventes, ¿Por qué no? ― Discutí conmigo mismo.
No quería involucrarme más con esa chica, era un peligro para cualquiera, pero…
― Un segundo, ella es una noble, es rica… puede ser mi esposa, ¿verdad? ― Me di cuenta de algo.
Si lo pensaba bien, era una chica joven y muy linda, atractiva y probablemente millonaria, esta vez no escuché al anillo, escuché mi avaricia. Cargué a la chica inconsciente en mis hombros y escapé del callejón antes de que alguien nos viera, no era fácil cargar a una mujer de 50 kilos por los tejados cuando estaba tan herido y cansado, parecía una tortura, pero todo valdría la pena.
― Me arde la piel, pero todo valdrá la pena cuando me haga rico. ― Pensaba.
Lleve a la chica debajo de un puente, ahí estaríamos seguros, quise sanarle las heridas, pero ella ya no tenía ninguna, su sangre noble la sanó por completo, su cuerpo mágico ya se había reparado, no como yo, que aún tenía el cuerpo bien quemado por todo lo que ha ocurrido.
― Ah, maldita sea, ¿Por qué me pasan estas cosas?
Tuve que tomar otra opción para sanarme, no era tan efectiva como la sangre noble, pero, al menos me ayudaba con el dolor, esperé a que la chica despertara y después de veinte minutos ella abre los ojos, y me ve a mí sentado a su lado. ― Buenas, ¿dormiste bien? ― Dije.
La chica de cabello plateado se levanta del suelo y muy asustada se aparta de mi lado, ella no estaba muy contenta de abrir los ojos y ver a un sucio ladrón en medio de la oscuridad bajo un puente abandonado. ― ¿Qué hago aquí? ¿Por qué me trajiste a aquí? Más te vale que no intentes tocarme, porque te aseguro que esta vez usaré todo mi poder. ― Me amenaza la chica y otra vez intenta espantarme con su magia de fuego, pero yo, tomé su mano y le explicó la situación.
― ¡Ya tienes que dejar de hacer eso! ¿Acaso quieres matarnos? ― La noble se detuvo y apago sus llamas justo antes de que se descontrolaran.
― Muy bien, ¿qué es lo que quieres entonces sucio plebeyo? ― Me pregunta la chica.
Ahora que todo estaba calmado, le dije algo que no le hizo mucha gracia. ― Muy bien princesita, no sé si te has enterado, pero, ahora estás en deuda conmigo.
La noble se enojó con la afirmación, pero no pudo negarme que le salvé la vida. ― Qué palabrería tan irracional, jamás estaría en deuda con un malandro como tú, ¿acaso eres idiota? Plebeyo…
Me levanté del húmedo suelo y le mostré mis heridas y parte de mi ropa quemada. ― No sé si es que eres ciega o tonta, pero mírame bien, mi piel y ropa están quemadas por tu culpa, si no te hubiera detenido, las llamas que estabas provocando nos hubieran incinerado a los dos y parte de la ciudad, aquí yo no soy el malo…
Ella escuchó la verdad y por algún motivo, no me reprocho nada, solo lo acepto. ― Por todos los dioses, supongo que debo agradecerte… no pretendía lastimar a nadie plebeyo.
― Me llamó Félix, linda y no me gustan que me traten como un plebeyo, soy un hombre libre en busca de fortuna y fama. ― Dije y volví a sentarme en el suelo.
― ¿Cómo un sucio ladrón? Qué honorable. ― Me responde la chica al sentarse junto a mí y abrazar sus piernas como si tuviera frío.
Ya que ella sería mi futura esposa, no me quedaba de otra que actuar como un verdadero hombre, así que me quite mi bufanda y se la presté. ― Lo que tú digas, toma, tienes frío, te prestó mi bufanda. ― Se la ofrecí, pero… ― Hum… no aceptaré esa asquerosa prenda, prefiero morirme de frío.
Ella no quería recibir mi bufanda, así que se la arroje a la cara y le dije unas simples palabras. ― Lo que tú digas, niña rica, me da igual si no te gusta mi bufanda, pero si tienes frío póntela. ― La chica no me dijo nada y se la puso alrededor del cuello con clara inconformidad. ― ¿me devolverás mi anillo? ― Me pregunta ella.
La chica noble era un problema, pero el anillo era igual de problemático, no quería quedarme con algo que me hablara en mi cabeza, así que se lo devolví. ― Toma tu estúpido anillo, no quiero volver a tocar esa cosa. ― Se lo arrojé y ella me agradeció con unas dulces palabras.
― Wow, no puedo creer que conozca a un ladrón que regresa lo que ha robado, en verdad eres un hombre diferente, te juzgue mal, no eres codicioso, eres un hombre honorable y lleno de criterios…
― Sí, sí, sí… hablando de eso, perdona que te interrumpa, pero, no quiero unas lindas palabras, quiero algo mucho mejor. ― Le interrumpí mientras ignoraba lo que me decía.
Ella se enoja y se retracta de todo lo que me dijo. ― Quiero retirar todo lo que dije, eres un ser despreciable y codicioso… eres una basura que atormenta a la gente.
― Di lo que quieras querida, pero a la final salve tu vida, te regrese tu anillo, también te di mi bufanda, ¿acaso no merezco algo mejor que unas simples palabras? ― Le dije a ella mientras me le acercaba sus labios.
La chica me empuja y molesta, accede a escuchar mis peticiones. ― Está bien sucia rata, ¿Qué es lo que quieres? ¿Dinero, joyas, ropa, armas? Solo dime que quieres para irme y no volver a verte.
Con una sonrisa le respondí a su duda. ― Hehe, fácil querida, quiero vivir en tu casa, quiero disfrutar de tus lujos y estar contigo bajo el mismo techo, en resumen quiero que te cases conmigo…
La chica reacciona de una manera que ya me esperaba. ― ¡Jamás! ¡Prefiero ser asesinada a casarme con alguien como tú!
Ella no quería casarse, preferiría morirse antes de estar conmigo, y al juzgar por el hombre tenebroso que nos estaba acechando, tal vez su deseo se haría realidad. ― Al fin te encuentro… ― Dice la voz de un hombre mientras se acercaba a nosotros, como un demonio a punto de atacarnos.
Por algún motivo sentí la necesidad de tomar mi espada y luchar, ese sujeto bien vestido no era un hombre común, era algo muy peligroso que solo quería a la chica, a mi prometida.
― No dejaré que la toques, la voy a ¡proteger!… Esas fueron mis palabras antes de ser asesinado.
― Pues entonces fracasaste en protegerla, muchacho. ― Me susurra ese monstruo, de cabello blanco y bien trajeado.
No sentí dolor, solo pude sentir un objeto metálico atravesando mi abdomen, no pude reaccionar a ese ataque, ese sujeto era muy veloz y yo no pude esquivar su espada, yo solo pude preguntarle algo antes de caer al suelo.
― ¿Qué cosa eres tú?... ― Susurré antes de desvanecerme.
El anciano solo me respondió. ― Soy su mayordomo.