Negociaciones

3597 Words
Olivia habré el grifo del lavamanos, toma el objeto de metal que anteriormente satisfizo su apetito s****l, vierte un poco de jabón líquido y desinfectante, mientras el agua aclara la espuma del objetivo. La nena de los Lillard no puede contener sus ganas sexuales cuando les surgen, a puesto mucho de su parte para controlarse pero no ha podido, solo cuando tiene su periodo menstrual es cuando trata de cuidarse además de que su cuerpo experimenta un terrible dolor debido a la endometriosis diagnóstica que padece, solo en esos días de sangrado es donde puede controlar su apetito, ya que el dolor es más fuerte que el deseo. Al concluir con la limpieza, Olivia mira frente al espejo en el baño, pone sobre una toalla seca las bolas de metal, se ayuda con sus manos para retirar la humedad. Cuando ya están lo suficientemente secas, las deja aún lado y procede a adecuar un poco más su maquillaje, ya que una libera capa de sudor de esparció por su frente, durante se autocomplacia. Retoca sus labios con labial rosa, coloca una capa de polvo sobre todo su rostro, y coloca un poco de rubor rosado en sus pomulos. Hoy es un día importante en el cual conocerán un nuevo proyecto, que será expuesto por potencial cliente, la propuesta es muy ambiciosa, la reunión de las diez de la mañana es para dar la oportunidad al cliente de dar a conocer lo que realmente necesita. Olivia ya había leído el expediente que la asistente del cliente le había enviado en su bandeja de correos, por lo que está familiarizada con el tema. Cuando está perfectamente arreglada, sale y con cuidado guarda las bolas metálicas en su caja fuerte, marca la contraseña y cierra la puerta, se dirige a su sillón detrás de si escritorio, se coloca sus lentes de protección y desde su monitor observa la agenda que tiene para el día de hoy. Un sonido vibratorio la pone alerta, lleva sus ojos grises hasta su celular y una genuina sonrisa se instala en su rostro, al notar que se trata de su madre, con algo de rapidez contesta la llamada. —¡Hola mamá!— grito eufórica Olivia. Scarlet Lillarnard su madre, desde el otro lado de la línea, recibe con amor y alegría la voz inconfundible de su niña, a pesar de ya ser toda una mujer, y que está a punto de casarse, para Scarlet, Olivia siempre será su niña terremoto. —¡Hola mí amor, ¿Cómo estás?— pregunta Scarlet mientras Bastian Lenard, su esposo le brinda un delicioso masaje en los pies. —Muy bien, disculpa que anoche no los llamé, me quedé a dormir con Jeremiah y se me pasó el tiempo— se disculpa Olivia con su madre, porque la tarde de ayer luego de concluir la llamada, prometió llamar para hacer una llamada familiar, pues sus padres están de vacaciones juntos a sus tíos en el Mediterráneo, su hermano Oliver está en Carolina del Norte y su hermano menor se encuentra en los Angeles California, y cómo es costumbre de la familia, dos veces por semana hacen video llamada para mantener el contacto. —Imaginamos que estarían ocupados, Oliver tiene algo importante que decirnos, anoche no lo hizo porque no estábamos todos, así que está noche si te es posible realizamos la llamada— habla Scarlet. —¡Hola cariño!— dice Bastian, cuando Scarlet coloca el móvil en altavoz, Olivia sonríe y saluda con alegría. —¡Hola papá— responde Olivia — ¿Qué creen, que Oliver nos quiera decir?—pregunta ante la incógnita de conocer el misterio que se trae su hermano. —Creo que le pedirá matrimonio a Beca—responde Scarlet con seguridad, pues conoce muy bien a sus hijos y apesar de Oliver ser reservado, una madre conoce las intensiones y su hijo desde que está con Rebeca ella puede sentir que es auténticamente feliz. —Aaawwww, eso fuera genial—contesta Oliva feliz ya que Rebeca le cae de maravilla. —Mmmmm, para mí es que Rebeca está embarazada—responde Bastian y los tres rompen los en carcajadas. —Papá, existente muchas maneras de cuidarse y por lo que conozco de ellos, no están planeando tener hijos, al menos de por ahora—responde Olivia, recordando algunas conversaciones que ha sostenido con su hermano y cuñada, en la que ambos han expresado lo mucho que se cuidan para no concebir. —¡Piensen!— asevera Bastian en su ilusión de ser abuelo — esa sería la mejor noticia, ¿no creen?— sonríe Bastian con ojos brillantes. — Estás tan afanado por ser abuelo, deja que nuestros hijos decidan cuando será el mejor momento cariño— Scarlet acaricia los hombros de su esposo y este asiente con la cabeza, entendiendo las palabras de su amada. —Bien, los amo, hablaremos está noche— se despide Olivia de sus padres. —Recuerda almorzar en tus horas cariño, no quiero que te enfermes otra vez— le recuerda Scarlet a su hija, ya que por no llevar un balance en su horarios de comida, padeció unos fuertes dolores estomacales, los que el doctor diagnóstico cómo gastritis, por lo que Olivia debe llevar una dieta más estricta para evitar la enfermedad. —Esta bien mamá, hablamos luego, un beso para ambos— concluye Olivia la llamada y con un poco más d ánimos, continúa su lectura desde el computador. Unos leves toques en la puerta principal de su oficina, hacen que levante la mirada hasta esta, luego vuelve a mirar su celular para confirmar la hora. —¡Adelante!— dice Olivia. La persona detrás de la puerta la abre, exponiendo su persona, Jessica More, su asistente personal, entra a la privacidad, acercándose a su jefa, para informarle de que ya todo está preparado para la importante junta que se llevará a cabo en el salón de reuniones. —Señorita Lenard, ya está lista la sala de reuniones, los potenciales clientes han notificado estar en camino— dice la joven al llegar al frente del escritorio de Olivia. Esta al enterarse, respira profundo y relaja los hombros, según la investigación que pidió hacer en privado a un amigo muy personal de su familia, los clientes son confiables, lo cual es bueno para ellos. —Gracias Jessi, también necesito que le avises a Génesis, es importante que esté en la reunión— dice Olivia poniéndose de pie, para ajustar mejor su falda y acompañar a su asistente hasta la sala de reuniones. Los pasos sensuales de Olivia, no son intencional, ella camina así naturalmente, cosa que no pasa desapercibida por la mirada de las personas que están a su alrededor, todo en ella denota elegancia y clase, no solo porta buenos genes, sino también que su carisma e inteligencia enamoran a cualquiera. El salón de reuniones que ocupa del rústico edificio, es lo suficientemente grande como para que quepan aproximadamente treinta personas, la enorme mesa plegable que forma circular, facilita la charla durante las reuniones, las acolchadas sillas son lo suficientemente cómodas como para relajar el cuerpo durante el tiempo que demore un diálogo, los enormes ventanales de cristal de techo a piso, con cortinas de bambú, permiten que la luz natural alumbre el lugar, los colores cálidos y los cuadros abstractos, facilitan la concentración, el espacio está muy bien decorado, es simplemente acojedor. Algunos ingenieros están dentro, Olivia saluda cortesmente al entrar: —Buen día — a los presentes responden con entusiasmo. —Buen día señorita Lenard— optan por llamarla por su primer apellido, lo que enorgullece aún más a Olivia. La Joven Olivia, ocupa una de las sillas, al lado de dos de sus colegas, recostando la espalda y cruzándose de piernas. Jessica su asistente, apresura sus pasos hasta llegar la privacidad de la oficina de Génesis, para informarle sobre la reunión. Toca un par de veces la puerta, pero nadie responde a lo que se comunica con la asistente de la prima de su jefa y le deja el mensaje. —Buen día Martha, necesito que por favor le digas a la señorita Génesis, que la esperan en la sala de reuniones— dado el recado, decide volver para informar a su jefa. Olivia abre su libreta de apuntes azul, toma su bolígrafo y escribe la fecha de hoy, y el motivo de la reunión, tiene su mirada puesta en su escrito, cuando la puerta principal de abre, dándole paso a cinco personas elegantemente vestidos que ocupan el lugar, acompañados por Jessica, quien los dirige hasta la mesa, todos los presentes se ponen de pie, para recibir cortesmente a los invitados. Olivia da un vistazo a su alrededor y no ve a Génesis, mira a su asistente hablándole con la mirada, a la cual está niega con la cabeza, comprendiendo el mensaje, Olivia se pone de pie. —Buen día señores Echeverría, es un placer tenerlos en nuestras instalaciones, bienvenidos a las constructora Lillarnard— habla con voz autoritaria Olivia, mirando con una sonrisa en sus labios a los presentes, mientras da pasos seguros hasta los invitados. La sensualidad y bella de la pelinegra rizada, no pasa desapercibida para ninguna de las cinco personas que han llegado, sobre todo las Elías Echeverría, un galante empresario de agencias de vienes raices, quien tiene planes de inversión en la ciudad de New York y se interesó en la constructora familiar Lillarnard. Olivia extiende su mano a cada uno y estos la estrechan con entusiasmo. —Soy Olivia Lenard, representante de esta sucursal de la constructora Lillarnard— al llegar hasta Elías, éste toma la mano de Olivia con sumo cuidado y lleva el dorso de la mano a sus labios, depositando un beso sobre esta, a lo que Olivia reacción con un poco de molestia, pero lo disimulo bien con una sonrisa. —El placer es mío Olivia— habla Elías, sin soltar la mano de la joven. Extendiéndose el tiempo del saludo, Olivia retira con gentileza su manos de las de Elías. —Por favor, tomen asiento, les ofrecemos algo de tomar o comer— habla Olivia, señalando los asientos, a los que los presentes responden sentándose, menos Olivia. —Café solo, está perfecto para mí— dice Elías. Y los demás que lo acompañan agraden sus bebidas, mientras Jessica toma apuntes en una libreta pequeña. Olivia retoma su asiento, y Elías no le quita los ojos de encima, éste hombre a quedado cautivado. —Creo que debemos iniciar con los nombres de cada uno por favor— indica Olivia a las que Elías responde: —Por supuesto señorita Lenard, soy Elías Echeverría, agente de vienes raices, éste es mí asistente Alvin Donovan, mis abogadas Mercedes Mercado y Elianta Marchena, y por su puesto mí ingeniero arquitecto Luca del valle— señala Elías a cada integrante. — Es bueno tenerlos aquí, espero que podamos escuchar su necesidad, ya estamos al tanto de lo que quiere, eso pudimos leerlo en su correo, pero el contacto físico es importante para tomar cualquier decisión— habla Olivia y Elías a divagando mentalmente un poco, al escucharla decir "Contacto físico" Mientras se desarrolla la importante reunión, Génesis tiene una inesperada visita a cual no se quiere ir de su oficina, buscando cualquier motivo para hablar, pero la joven Génesis está muy cansada para ello. —¿En donde compraste este cuadro?— pregunta Jeremiah a Génesis, quien trata de ignorarlo mirando el monitos de su computadora — Es algo extraño, no deberías tenerlo aquí, trae energía negativa, creo que por eso estás así— continúa hablando. — Jeremiah, por si no lo has notado, pero estoy muy ocupada justo ahora y necesito espacio — dice con seguridad Génesis — así que por favor vete. Jeremiah la mira y se acerca hasta quedar al lado de ella, la cercanía pone algo tensa a Génesis, quien ya molesta se pone de pie. —Estoy tratando de animarte, y no dejar que te encierres solo a trabajar, recuerdo cuando estabas en la universidad, te la pasabas en la biblioteca haciendo un sin fin de lecciones, yo debía intervenir— habla Jeremiah recordando como se conocieron hace más de cuatro años. Al escucharlo, la herida interna de Génesis se vuelve a abrir, para ser sinceros desde hace cinco años siempre a estado abierta. —Gracias a qué siempre he sido aplicada en mí carrera, es que soy quien soy, así que por favor vete, necesito terminar algo muy importante. Jeremiah ignora su pedido — ¿por qué estás tan molesta?, cuando te conocí sabía que eras difícil, pero ahora estás mucho más irritada que nunca. — No es de tu incumbencia, así que vete— habla con un leve temblor en su voz Génesis. Jeremiah la mira a los ojos, la tiene frente a él y es inevitable no pensar en ella, en aquel tiempo que fueron amigos, en aquel momento que compartieron más que una amistad, los recuerdos toman las mentes de ambos, y el magnetismo que se ha formado, los acerca un poco más. —Somos amigos Génesis, dime ¿qué te pasa?— susurra Jeremiah más cerca del rostro de la joven, está cierra los ojos y se deja llevar por los brazos de este hombre que la envuelven de la cintura, su corazón se acelera, y su respiración se torna agitada. Él está haciendo las cosas más difíciles, para piensa que él solo se acerca con la intensión de recuperar su vieja amistad, y eso le duele aún más, porque ya no pueden ser amigos, no con todo el amor que ella siente por él. — Sólo aléjate de mí — pronuncia Génesis estás palabras y una lágrima rueda por sus mejillas, se libera del abrazo de Jeremiah — una amistad entre nosotros es imposible, ya ambos hemos madurado, no tenemos los mismos gustos, no puedes forzar las cosas, ya lo que teníamos no existe, los años sin verte, la distancia, todo eso mató lo que teníamos — dice Génesis despidiéndose de manera definitiva del hombre que ama, ya es suficiente, ya no más, él se casara con su prima y ella no intentará dañar lo que ellos tienen, además de que Jeremiah no la mira como mujer que amar, sinó más bien como la vieja amiga que no quiere perder, así piensa ella. Jeremiah traga en seco y intenta secar la lágrima que rueda por las mejillas coloradas de Génesis, pero está rápidamente voltea la cara, impidiendo el contacto. —Se que nuestra amistad.....— intenta hablar Jeremiah, pero Génesis lo interumpe. — ¡Yah! Vamos Jeremiah, no queda rastro de lo que fuimos, no hay nada que recuperar, así que vete, es la última vez que te lo pido — con cara avergonzada, Jeremiah mete sus manos dentro de sus pantalones finos, mira a Génesis y se marcha. Esta al ver la puerta cerrarse detrás de él, va rápidamente y pone el seguro, derramándose en llanto, llorando por el nudo que carga en su pecho, despidiéndose de la intensión de recuperar a ese hombre, no puede, aún que duele verlo feliz con otra, debe dejar las cosas como están. La reunión se demora más de dos horas, por lo que a la hora del almuerzo, piden comida y justo ahí dentro la la sala de reuniones degustan los alimentos nutritivos que les brindarán las energías necesarias que necesitan. Las propuestas expuestas son de sumo interés, el proyecto es muy ambicioso, pues el señor Echeverría quiere elaborar un complejo de departamentos de lujo, varios edificios enormes que abarquen alrededor de veinte pisos, calles asfaltadas, chancha para tenis, y básquetbol, gimnasio, estacionamiento subterráneo, y parques de diversiones. Todo el terreno ahora está desalojado, la meta es hacerlo en tiempo récord de dos años, lo que no es complicado, si el presupuesto alcanza, no hay imprevistos y los materiales de construcción no se elevan en precio, cosa que es inestable tomando en cuenta la economía actual, por lo que Olivia trata con palabras sabias de aterrizar un poco más a la realidad al señor Echeverría. En esta primera reunión se afinaron acuerdos, más un no se concretiza el contrato de construcción, ya que necesitan tiempo para hacer presupuestos, entre otros asuntos que demandan a la hora de construir un proyecto enorme, cómo lo es este. Los posibles inversionistas de marchas después del medio día, programando para la próxima semana un nuevo encuentro. El saludo empalagoso de Elías hacía Olivia, no pasó desapercibido para los presentes. Pero Olivia trato de ignorarlo, cuando los ejecutivos se marchan, ayuda a su asistente a organizar un poco el salón de reuniones, toma sus apuntes y se dirige a la oficina de su prima, solo la vio de lejos está mañana y le pareció extraño que no la acompaña durante la reunión, ya que Génesis es un pilar importante para la toma de decisiones. —¿Génesis está en su oficina?— le pregunta a la asiste de su prima, quien la ver a Olivia se pone de pie. — Si señorita, pero está algo ocupada— responde la joven. Olivia pasa de ella e intenta abrir la puerta de la oficina de su prima, pero está cerrada, por lo que toca varias veces la puerta. Génesis al escuchar los toques entendiendo que se trata de Jeremiah ya que desde esta mañana que se marchó, no ha dejado de llamarla a su celular, pero ella a ignorado sus llamadas. Poniéndose de pie, abre la puerta y antes de ver quién es dice: — creo que fui muy clara .....— dice, pero se detiene al observar que se trata de su prima — ¡Olivia! Olivia algo molesta, empuja la puerta, entra a la privacidad de la oficina de su prima y cierra la puerta. — ¿Qué es lo que pasa contigo Génesis?— pregunta molesta Olivia — si necesito de ti es porque es importante, ambas estamos a cargo de esta sucursal, nos llegó el proyecto más grande y largo que podamos tener y tú ignoras eso— dice Olivia y Génesis se cruza de brazos. — Creo que lo puedes hacer muy bien sin mí, además yo tengo mis propios proyectos— responde Génesis igual de alterada. — Somos un equipo Génesis, no puedes simplemente ignorar y decidir sola si debes estar o no, yo te necesito— habla Olivia mirando a su prima — te envié al correo electrónico la propuesta y no me dijiste que te pareció, has estado evitandome y no se la razón— grita Olivia. — Ya te dije, tengo muchas cosas por hacer y no quiero involucrarme en asuntos que me darán más trabajo— Olivia frunce el ceño. —¿A caso estás enferma?— pregunta curiosa Olivia al notar que su prima en los últimos días a estado algo alejada de ella. —¡No! Solo no quiero quedar mal con mis clientes— Olivia baja la guardia y se acerca a su prima. — Perdón por alterarme, se que tienes mucho trabajo, pero quiero que entiendas que no puedo tomar una decisión sin tu consentimiento, eres presidenta al igual que yo— Olivia abraza a su prima y está no responde al abrazo, dejando que el corazón de Olivia se entristezca. — Yo también elevé la voz, disculpa, trataré de leer el correo, y después te digo mí opinión— habla Génesis. En la privacidad del lujo hotel, el agua de la ducha recorre el cuerpo desnudo de Donald, quien apoya su frente sobre el mármol, aún está en la ciudad de New York, el sexo que sostuvo anteriormente fue bueno, más no satisfactorio, había tenido sexo antes con su amiga, y siempre fue bueno, por lo que ahora no se queja, esa mujer sabe hacer muchas cosas. Pero por qué, entonces su mente no deja de recrear la escena con la novia de su hermano, joder, sola la a visto una vez, si es una hembra sensual, pero el mundo está llena de mujeres así o no. Bastó un par de segundos, para que la imagen de unos labios sensuales, un cabello alborotado, unos pezones erectos, y un coño al aire lo prendieran como un motor. Quiere saborear esos labios, y desea chupar ese coño, y aunque agite su cabeza para dejar de pensar en ello, le resulta imposible, porque esa mujer prohibida se instaló en su mente en solo unos segundos. ¿A caso está enfermó sexualmente?, Puede ser, Donald siempre a sido un hombre muy activo, actualmente no tiene pareja, pero siempre hay alguien con quien pasar el rato. Al salir de la ducha con su cuerpo limpio, se coloca la ropa apropiada, una llamada en su móvil hace que disminuya la velocidad en la que vestía. Al mirar la pantalla, lee el nombre de su hermano. — ¡Si!— dice al contestar. — ¿Aún estás aquí?— pregunta Jeremiah con ilusión. — Sí, pasare por la empresa en unos minutos— responde Donald. Jeremiah se sorprende ya que no esperaba que su hermano quisiera hacer acto de presencia en la agencia de vienes raices. — No esperaba que viniera— responde Jeremiah. — ¿Pasa algo?— se exaspera Donald, mientras se coloca el reloj en su muñeca izquierda. —¡No! Toda esta en orden, te llamo para invitarte a comer, cómo hermanos— dice Jeremiah —¿Que dices, aceptas una comida con tu hermano menor! —Ya comí— miente Donald — pasaré por la empresa— cuelga la llamada.
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