1. Dolowins y una rechazada.
Dolowins era un dominio que se encontraba entre los límites del continente africano y el mar, era un lugar territorio muy basto, fructífero y acogedor que albergaba todo tipo de criaturas interesantes desde los más comunes como humanos hasta los más extraños como vampiros, hombres lobos, cambiantes y la r**a más rara y misteriosa Cats.
Los Cats eran una r**a relativamente nueva, eran prácticamente como los hombres lobos, pero estos en vez de tener un lobo, ellos tenían una entidad felina grande y poderosa. A pesar de que los Cats y los hombres lobos tenían muchas similitudes estos eran enemigos, en un pasado esa enemistad era a muerte por los territorios y el poder, pero con el pasar del tiempo solo se concentró en una simple enemistad que no le hacía daño a nadie.
Aunque con el pasar de los años se creó un ambiente de paz entre clanes y manadas, así como con las demás especies. Aun así, existían manadas de hombres lobos que se negaban a aceptar a otras especies en sus territorios y manada.
Una de esas era la manada Blue Moon, una de las manadas más poderosas y antiguas de Dolowins, eran una manada respetada y adorada por todos sus logros, con el pasar de los años la manada había logrado conquistar casi todo el terreno Norte de Dolowins, ese terreno era montañoso y muy fructífero, así que era una manada con excelente economía, no conforme con eso se decía que era una manada que imponía su respeto, eran grandes guerreros, se decía que hasta el omega más pequeño tenía un alma de hierro.
O bueno era lo que se creía, pero toda manada tenía a su oveja negra y desgracia y en ese caso la manada Blue Moon no fue una excepción.
La manada era dirigida por dos grandes lobos que eran conocido por su audacia, liderazgo, fuerza, poder, pero sobre todo por su carácter frio y despiadado, ante lo que ellos no consideraban correcto.
Entre esos estaba la decepción de su manada, la cual les causaba mucha vergüenza y repudio, pues era su hija menor, Helid Dogerts.
Ambos lobos habían tenido una racha de logros que subía su ego, ambos eran el alfa y la luna más respetados de los territorios de Dolowins, incluso con su descendencia en un tiempo.
Ambos lideres de la manada, habían logrado engendrar a 3 cachorros más a parte de su decepción, la última hermana gemela de Helid, que, a pesar de ser prácticamente copias, su hermana parecía haber heredado toda la fuerza y astucia de su familia, desde muy pequeña demostró sus poderes y habilidades, algo que Helid nunca manifestó, por desgracia la gemela de Helid murió en un "accidente" cuando ambas cachorras apenas eran unas niñas.
Sus otros 2 hijos mayores también eran excepcionales y maravillosos, todos repetían que habían heredado la sangre alfa de sus padres, ya que ambos progenitores eran Alfas de nacimiento.
La manada se alegraba de saber que por lo menos había buena sangre para tomar las riendas cuando sus lideres se retiraran y no quedarían a la intemperie o aún peor al mando de la peste de la manada.
Helid, a pesar de ser reconocida como hija del Alfa y la luna y una Dogerts pura, era tratada como un m*****o inferior de la manada, sus padres eran indiferente con ella y a pesar de que nunca la privaron de cosas materiales y lujos.
La privaron de lo más importante de su lugar en la manada, de su amor y cariño, y sobre todo del respeto que se merecía, la mayoría en la manada miraban a Helid por debajo y sus padres nunca intervinieron, es más ellos también miraban por debajo a la menor pues creían que eso la haría más fuerte.
Helid creció con palabras crueles y con desaprobación de sus padres y manada, sin importar sus esfuerzos nunca era buena y solo lograba avergonzar a su manada, siempre vivió bajo la sombra de sus hermanos y eso la lastimo a tal punto que dejo de intentarlo.
Simplemente se acostumbró hacer "el fracaso y estorbo de la manada" ya no le importaba nada y con el tiempo se volvió una chica fría, apagada, introvertida y triste, siempre tratando de no llamar la atención, siempre tratando de desaparecer ante todos.
Se cerro tanto en eso que cuando su lobo surgió ella lo escondió, casi todos en su manada creían que era una sin lobo, otra cosa que la hacia un error, pero Helid en realidad escondió a su lobo no quería ser juzgada más, además de esconder también el hecho de tener otro secreto uno que sabía que podía cambiar su vida y hacerla más difícil.
Ahora mismo ella se encontraba en su librería favorita, estaba sentada en una esquina tranquila sin molestar a nadie, leyendo un libro, cuando un golpe en la mesa fuerte la sobresalto sacándola de su lectura.
—Valla, valla que tenemos aquí— dijo una voz femenina en tono burlón— no es la vergüenza de la manada, la basura con patas— río la voz junto a otras que estaban detrás de ella.
La chica la cual tenía cabello ondulado un poco por debajo de los hombros de color café oscuro, piel color miel y ojos negros, ni siquiera levanto la vista, sabia quiénes eran.
Suspiro pesadamente, esta situación la hartaba cada vez más—Daniela, vete por favor— dijo seria, sin levantar la vista de su libro, escucho más risas.
—Ooh chicos escucharon, el caso perdido cree que tiene voz— dijo burlona Daniela, la cual tenía cabello castaño, ojos ámbar y piel blanca.
Helid no se inmuto— Largo— dijo cansada en un suspiro, aun viendo su libro.
Esto enfureció más a la chica la cual le arranco el libro de las manos— Oye devuélvemelo— exigió Helid levantándose para recuperar su libro.
Sin embargo, Daniela, que venía con grandes tacones de punta de marca le superaba tamaño, ella levanto el libro hasta donde Helid no podía alcanzarlo.
Después lo lanzo a uno de sus amigos que la acompañaban, Helid trato de alcanzar su libro, pero todos comenzaron a lanzarse el libro mientras Helid buscaba como recuperarlo.
En una de esas un chico de pelo café y ojos marrones, empujo a Helid haciéndola caer, ella temblaba de rabia, pero sus acosadores pensaron que era de miedo y se rieron más.
—Eres patética— espeto con asco, el cabello café, rasgando el libro y tirándolo al suelo— No entiendo como alguien como tú, pueda ser una Dogerts pura— dijo con desprecio.
Helid se mantenía con sus rodillas y manos en el suelo, su cabeza y mirada bajas en el suelo, luchando por mantener sus lágrimas y no llorar enfrente de ellos.
Daniela se acercó al chico y pateo el Libro de Helid, cuando ella lo iba a tomar— Samuel tiene razón, eres un caso perdido, una vergüenza, yo que tú le hago un favor al alfa y la luna y me desaparezco del plano existencial— dijo con malicia, La ojos ámbar.
Todos comenzaron a gritarle palabras de muerte y desprecio a Helid, ella se mantenía en su posición, temblando de rabia y conteniendo sus lágrimas, mientras Daniela, Samuel y su grupo de amigos de 6 entre lobos y lobas, le repetían que se muriera.
No, no, no…no otra vez> pensó en su mente la menor de los Dogerts, mientras sentía como de sus manos salían garras además de sentir como el ambiente se ponía más frio.
Contrólate, Helid, no cometas otra atrocidad, no otra vez> se regañó a sí misma en su mente, mientras trataba con todas sus fuerzas de parar su transformación y evitar que vieran sus dos grandes secretos.
Helid soltó unas cuantas lagrimas al sentir el dolor de sus huesos crujir, su loba estaba furiosa y peleaba contra ella para tener el control.
Daniela, Samuel y sus amigos no se daban cuenta de esto pues Helid no se movía de su posición, sin saber que estaban en grave peligro.
—HEY, QUE CREEN QUE ESTAN HACIENDO ¡— grito una voz de chico fuerte y amenazante que hizo temblar a los chicos.
De repente un joven chico de cabello n***o y ojos marrones se agacho al lado de Helid preocupado, este noto lo que pasaba y comenzó a calmar a la joven de ojos negros, aun en el suelo, mientras miraba amenazante a Daniela y los demás.