— Dime que me ocultas— la voz de David era dulce y suave. Cada vez el rubio se acercaba mas a Helid acortaba cada vez mas distancia. David movio su mano del meton de la ojos negros a su mejilla acariciandola suavemente. Helid sintio un escalofrio placentero ante el tacto, sus piernas temblaban, sin embargo no queria que se alejara, su embriagante y delicioso aroma la tenian en el septimo cielo. Que es lo que ocultas , bonita?> dijo en su mente David, sin embargo debido a la cercania el vinculo mental se establecio entre ambos jovenes sin que se dieran cuenta. — Nada— respondio Helid, en un trance total. David abrio mucho sus ojos, tomo a Helid de la cintura y la acerco a su cuerpo despegandola de la pared, Helid gimio levemente por esa accion. Ambos no podian quitar la mirada d

