8. Preocupaciones

1412 Words
Axel busco por todas partes a Helid, pregunto a quién miraba en los pasillos, al final la encontró escondida detrás de un gran árbol, en los límites del plantel de la preparatoria. Helid estaba sentada detrás de un árbol con sus piernas encogidas a su pecho, su rostro descansaba entre sus rodillas mientras que con su mano derecha garabateaba en la tierra con una rama que encontró por allí. Axel se acercó cauteloso, no dijo nada solo se sentó a su lado, ella noto cuando llego, pero no se inmuto siguió en su mundo con su mirada triste mirando al suelo y a los garabatos que hacía. Axel se quedó unos momentos mirándola observándola sin decir nada, solo analizándola, al final después de unos largos minutos la rodeo con su brazo izquierdo a través de los hombros de la chica atrayéndola a él y abrazándola. Helid suspiro y se dejó llevar, estaba harta de todo, cansada no sabía cuánto más iba a poder aguantar toda esa situación. Al cabo de un tiempo Helid se separó de Axel y se levantó sacudiendo su ropa, Axel la miro y sonrió. — Mejor? — pregunto dulce, aun sonriéndole. Helid lo miro y asintió— Si, gracias— le sonrió amenamente. Axel se levantó y se acercó a ella, parándose frente a ella— De nada, tontita— dijo Divertido, mientras picaba la nariz de la chica. Helid dio un pequeño quejido pues no le gustaba que le tocaran la nariz, Axel se río y Helid lo vio mal por unos cuantos segundos, pero después comenzó a reír con él. Al final ambos regresaron adentro de la preparatoria, era hora de descanso por lo tanto los pasillos estaban llenos de alumnos, lo cuales al verlos entrar no tardaron en murmurar y míralos. Helid noto esto y se puso nerviosa, siempre trataba de no llamar la atención y de ser invisible, odiaba ser el centro de atención pues para ella eso significaba problemas. Al final ambos jóvenes regresaron a la oficina de rectoría, pero al llegar notaron afuera de la puerta de esta oficina a Nicol, Juny y Hébert, los cuales los últimos dos parecían estar regañando a Nicol. Nicol fue la primera en verlos y está al notarlos no disimulo su mirada de odio y maldad hacia Axel y Helid, aunque miraba más directamente a Helid. — Recuerda lo que hablamos Nicol— dijo en un gruñido Hébert al ver como miraba a su hermana. Nicol dio un pequeño quejido y después se retiró del lugar por los pasillos, se miraba que estaba muy molesta. Ambos, alfas, hermanos de Helid se acercaron a su hermanita y Axel, el cual al notar que los hermanos de su amiga se acercaban él la abrazo por sus hombros protegiéndola mientras que Helid miraba con recelo y seriedad a sus hermanos. Ambos Alfas miraron a los dos jóvenes, Hébert miraba con recelo y frustración a Axel, el cual tenía una mirada seria ante el mayor, Juny solo miraba sin expresión alguna a ambos. Suspiro y toco el hombro de su hermano, el cual la miro, esta le sonrió amenamente a su hermano y este suspiro y también sonrió. Axel y Helid los miraban confundidos no entendían que les pasaba o que bicho los pico, ambos se miraron extrañados por el comportamiento de los dos Alfas mayores. — Helid, nos vemos en casa— dijo calma Juny, mirando a su hermanita. — Tenemos que hablar— dijo con seriedad Hébert, pero su semblante era suave. Helid los vio con una ceja levantada y algo irritada, pero no tenía más opción así que solo asintió, con eso ambos Alfas la vieron dando un pequeño asentimiento, para después irse. Ambos jóvenes lobos, los vieron irse hasta desaparecer por los pasillos de la vista de ambos. — Que crees que quieran? — pregunto desconcertado Axel, aun mirando por donde se fueron los hermanos de su amiga con cierto recelo mientras se cruzaba de brazos. — No se— respondió en un suspiro pesado Helid— pero sea lo que sea, no es bueno— dijo seria, dando una vuelta para irse— talvez algún chantaje, para no decirles a mis papas lo de hoy— dijo pensativa. Helid caminaba por los pasillos del colegio ya no le importaba mucho las miradas y murmullos de los demás en la preparatoria, la realidad estaba más preocupada por lo que le esperaba cuando regresara a la casa de la manada. — Si quieres puedes quedarte hoy en mi casa— ofreció Axel caminando detrás de ella— les puedo inventar algo a tus padres para que te quedes esta noche conmigo y así evitas a tus hermanos. Helid negó con su cabeza— No, creo que lo mejor será enfrentarlos por ahora, aunque me moleste admitirlo, pero ahora ellos dos tienen el control— Resoplo molesta. — Bien si es lo que quieres— dijo Axel mirándola fijamente— estaré al pendiente afuera de tu casa, cualquier cosa tu solo ocupa nuestra señal. Helid asintió, sonriéndole a su mejor amigo, después ambos decidieron ir al comedor a buscar que comer, después de todo les esperaba un día más largo de lo normal. El día paso sin más contratiempos, ni más percances al final Helid salió más tarde de la preparatoria debido a su castigo en detención. Ella iba caminando por las calles hacia la casa de la manada, ya había oscurecido y las calles eran iluminadas por pequeñas farolas de aceite y por algunas luces de luciérnagas, además de luces exteriores de algunos negocios los cuales abrían de noche. Helid iba pensado en si sus hermanos ya le habrán contado todo a sus padres o si no, en que les diría ella para justificar por qué llegaba tan tarde de la preparatoria. — Tranquilízate no creo que sean tan malditos— dijo Axel él cual caminaba a su lado como todos los días, tratando de tranquilizarla. — Si eso crees entonces no los conoces— Contesto seria. — Vamos Hed, no seas tan negativa— dijo Axel rebasando un poco a su amiga y caminando de espalda para verla a la cara. — Te vas a lastimar— Advirtió, la ojos negros, mirando a Axel seria. — Nah, soy el rey de caminar de espaldas— Contesto divertido, el joven de ojos marrones. Pero por estar alardeando y no estar atento al camino, termino chocando con un pequeño puesto de frutas, cayéndose y botando los canastos de fruta. — Huy si— dijo riendo Helid mirándolo en el suelo— un experto por completo. Al final ambos tuvieron que ayudar al vendedor a recoger todo y pagaron por los daños, él hombre les agradeció pues a pesar de que Axel fue el que tuvo la culpa por no fijarse por donde iba, ellos eran de jerarquías más altas o bueno por lo menos Axel lo era para la manada. Axel continuo con sus payasadas, él era un joven alegre, vivaz con mucha energía además de desprender un aura positiva, algo que contrastaba mucho con Helid. — Axel, ya deja de saltar como loco— reprendió Helid— ya ocasionaste un accidente. — ohh vamos no seas amargada— dijo riendo acercándose a ella— mejor sonríe— dijo tomando sus mejillas y estirándolas como si fuera a sonreír. Helid le dio unos pequeños manotazos a Axel apartando sus manos de la cara de ella— No toque— dijo frunciendo su ceño. — Ohhh molesta— canturreo burlón Axel y Helid lo fulmino con la mirada— jajaja ya, ya solo bromeaba— dijo riendo, alborotando su pelo. Helid se quejó pues la despeino y todo el pelo le quedo en su rostro— ahhgg a veces olvido lo molesto que eres— dijo irritada. — Pero así me quieres— dijo Axel sonriendo y guiñándole un ojo. Helid rodo sus ojos, pero después una pequeña sonrisa se asomó— Sabes a veces te pasas de divertido y positivo— recrimino divertida. Axel la miro con falsa indignación y riendo— y tú a veces te pasas de aburrida y negativa—copio su tono recriminatorio. Helid también hiso una mueca de falsa indignación, para después ambos reírse a carcajadas, después del ameno momento ambos decidieron seguir con su camino hacia la casa de la manada y donde Helid vivía. Aunque esta por dentro aún se moría de preocupación por lo que le esperaba en esa casa.
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