Mientras tanto, en el otro lado de la ciudad, el Mercedes n***o de la familia Li se deslizaba por las calles iluminadas por neones. Li Wei conducía con los nudillos blancos sobre el volante, la mandíbula apretada. Kai iba en el asiento del copiloto, mirando por la ventana con expresión desafiante, aunque el sudor en su frente lo traicionaba. Li Wei rompió el silencio primero, voz baja pero afilada como una navaja. *****!(¡Eres un idiota!) Kai giró la cabeza, frunciendo el ceño. **? (¿Qué?) Li Wei pisó el acelerador con más fuerza, el motor rugiendo. **************?(¿Qué mierda dijiste en la reunión?) Kai soltó una risa amarga, cruzando los brazos. *******。********,****** ( Solo dije la verdad. Ese lisiado es un inútil, no merece ser el jefe. Li Wei dio un volantazo brusco hacia el

