Li Wei negó con la cabeza, furioso. ***。******,****。(Eso no es posible. No fue su culpa, yo no tuve la culpa.) Dio media vuelta y salió del salón dando un portazo, dejando un silencio pesado. Kai, todavía con la mejilla roja por la bofetada de su hermano, se acercó a su padre con voz quejumbrosa. *,*****… (Papá, él se pasó…) Li Jian lo miró con cansancio, volviendo a sentarse y tomando su whisky. *****,********。 (Vete al club. Gasta en putas y desahógate.) Kai abrió la boca para protestar, pero la mirada de su padre lo silenció. Bajó la cabeza y salió sin decir más. En la mansión Di Santi, Ángelo seguía esperando el reporte final. El sótano ya estaba listo. Y Kai, sin saberlo, caminaba directo hacia la lección que nunca olvidaría. La noche se cerraba sobre la ciudad, y las deudas

