En la mansiĂłn de los Li, la tensiĂłn se podĂa cortar con un cuchillo. —Tienes que ir, Li Wei —ordenĂł su padre, ajustándole el broche de oro en el saco—. Y llevarás a tu hermano Kai. Es hora de que la LegiĂłn vea que nuestra descendencia es fuerte. —Padre, Kai es impulsivo. No entiende cĂłmo funcionan estas reuniones —protestĂł Li Wei, mirando a su hermano menor, quien limpiaba una navaja con aburrimiento—. Ese lugar estará lleno de buitres esperando que el "Nuevo Rey" cometa un error. —Irán los dos —sentenciĂł el anciano—. Es una orden. La Tuerta no era solo un club: era un mausoleo de poder disfrazado de lujo. Ubicado en el corazĂłn del distrito que los viejos capos llamaban “la zona de ellos”, el edificio parecĂa un palacio decadente de los años 20: paredes de terciopelo rojo oscuro, lámpa

