La oficina del CEO parecía entrar en caos, el escritorio estaba repleto de documentos; entre ellos papeles por firmar, convenios de compraventa, contratos millonarios que revisar, los principales periódicos del día, y entre aquellos pilares hechos de papel se encontraba Roberto, intentaba salir avante de sus actividades como el nuevo presidente de la firma, y solo podía pensar como su padre era capaz de resolver todos aquellos problemas y tener un sonrisa la mayor parte del tiempo. Roberto revisaba un documento en especial, el documento no tenía mayor relevancia comparado con cualquier otro sobre aquel escritorio, leía un documento que mostraba los detalles restantes de la próxima boda, faltaban por concretar entre varias cosas, el diseño de las flores del lugar, la banda sonora que acompañaría a la pareja y sus invitados, los regalos por parte de los novios hacia sus allegados y por último en la parte final se mostraban dos diseños del traje que debía utilizar Roberto.
Antonella del Olmo, era la encargada de todo la planificación de la boda sin embargo había ciertas cosas que Roberto tenía que elegir había decidió ser participe en los planes de la boda y en ese momento se arrepentía por haber mencionado esto a su futura esposa.
Joel entró a la oficina de Roberto
—"Rob" ¿Desayunamos? —preguntó Joel
—tengo un millón de documentos por leer, no entiendo cómo era capaz de hacer esto mi padre todos los días durante tantos años, tal vez lo mejor será que vayas solo —expresó Roberto
—Tengo una mejor idea, pido desayuno para los dos y revisamos el trabajo en la sala de juntas ¿Qué dices? —mencionó Joel
—Digo que tienes un gran potencial para solucionar problemas —mencionó Roberto con una sonrisa.
—Por algo soy el vicepresidente de esta empresa —respondió Joel levantando los brazos en señal de victoria, miró con admiración la oficina de Roberto por fin su amigo estaba haciendo lo que tanto había deseado y el era parte de su gran proyecto, salió del lugar solicitó a su asistente un par de desayunos, y que le llevara el papeleo a la sala de juntas.
Habían pasado las horas y la oficina estaba vacía Roberto y Joel tenían, la mitad del trabajo resuelto, al menos por ese día
—es suficiente "Rob" debo descansar —mencionó Joel, levantándose de la silla, caminó hasta estar detrás de Roberto, tomó los hombros de esté con sus manos, acercó su rostro al cuello de Roberto, aspiro profundo, y con aquella inhalación puso percibir el aroma de Roberto, un aroma presente y elegante —hueles delicioso —mencionó Joel mientras besaba el cuello de Roberto —basta Joel, no hagas eso —expresó Roberto mientras trataba de alejar su cuello de los labios de Joel.
—Que ocurre acaso no te encantaba que comenzará siempre por tu cuello —dijo Joel con una sonrisa burlona mientras se alejaba de Roberto conduciendo hasta la entrada de la sala de juntas.
—Eso fue en el pasado, hoy, somos solo amigos —mencionó Roberto
—Con el pasado te refieres a hace quince días ¿Cierto? —Preguntó Joel. Roberto sonrió, se levantó de su silla hasta la entrada colocándose frente a Joel, lo miró fijamente y una mueca de deseo se apoderó del rostro de Roberto, miró los labios de Joel, y sin chistar lo besó. —Es suficiente por hoy tienes toda la razón —dijo Roberto y se apartó de Joel caminó hasta su despacho tomó su portafolio y caminó hasta el elevador, Joel sentía unas ganas inmensas por tomar a Roberto en ese momento quitarle la ropa y besar su cuerpo sin control, ambos subieron al elevador y Joel preguntó.
—¿No entiendo, en verdad no entiendo? ¿Por qué te vas a casar con Antonella? —Preguntó Joel mientras acomodaba la solapa de su saco azul
—Sabes muy bien por qué lo hago Joel, y por favor no me cuestiones más, las reglas entre tú y yo están bien claras, solo somos amigos, y si de vez en cuando tenemos sexo, pero solo es para, ya sabes quitar el estrés —Respondió Roberto, mientras sacaba su celular y llamaba a Antonella.
—Hola cariño, apenas estoy saliendo de la oficina, no podré verte hoy iré directo a mí departamento —dijo Roberto a través del celular.
—No te preocupes amor entiendo hablamos mañana —Se escuchó la voz de Antonella, a través de la bocina del celular.
—Eres increíble —expresó Joel con una mueca de fastidio, las puertas de elevador se abrieron y Joel salió primero pisando el sótano del estacionamiento, caminó sin mirar atrás y se condujo hasta su automóvil, y sin reparar en tiempo arrancó saliendo del sótano.
Roberto salió con pasos cortos y pausados del elevador, la actitud de Joel, no tenía importancia para Roberto, tenía la idea de que siempre había actuado de la misma forma y que no iba a cambiar, tenía bien clara la convicción de convivencia con su amigo Joel y no parecía ser relevante aquel comportamiento, Roberto entró a su deportivo, y arrancó.
Llegó a su departamento, y justo cuando iba a bajar del deportivo, miró frente al edificio a Darren o al menos la figura le indicaba que podía ser Darren, estaba oscuro y la lejanía entre ambos no le permitía reconocer con certeza quien creía que lo esperaba paciente sobre la entrada del edificio. Roberto al mirarlo hizo una mueca de fastidio, creía que aquel día en la cabaña había quedado todo claro.
Roberto estaba desconcertado por la presencia del hombre más precavido en cubrir sus pasos para la prensa, Roberto pensó esto mientras salía de su deportivo y se conducía hasta la entrada cuando por fin los pasos le permitieron vislumbrar con mayor claridad al hombre que estaba frente a la entrada del edificio se percató de que no era Darren y pensó que se estaba volviendo loco. Después de aquel encuentro en la cabaña, Roberto no había visto a Darren, ya había pasado semana y media y no tenía noticias de él, la mueca de fastidio de inmediato cambió por una de desilusión, parecía que el supuesto hecho de que Darren hubiera sido el sujeto que miró a lo lejos en realidad no le hubiera sido desagradable.
—Hola, ¿Esperas a alguien? —preguntó Roberto, con voz ronca, esté había bebido media botella de coñac, mientras trabajaba en la oficina.
–No en realidad, bueno esperó un taxi —mencionó el sujeto, vestía un abrigo n***o, pantalón oscuro y camisa blanca, con zapatos de corte italiano.
—A esta hora no encontrarás ningún taxi en este lugar —mencionó Roberto
—si eso supuse —dijo el sujeto y continúo.
—Me llamo Kevin, me mudé hoy a este edificio y en realidad nada ha salido bien el día de hoy —expresó levantando la mano para saludar a Roberto.
—Un placer Kevin, me llamo Roberto ¿Por qué dices que nada ha salido bien? —dijo Roberto, agitando la mano de Kevin con una sonrisa seductora. Roberto era especialista en leer las expresiones corporales de las personas y sentía que Kevin, era alguien perfecto con quién desahogar su tensión s****l, ocasionada por Joel.
—Bueno… por dónde empiezo me mudé y no llegaron mis muebles, mi departamento está vacío, mi automóvil, está atrapado en la cochera por qué un "imbécil" decidió cerrarme el paso y ahora estoy aquí parado esperando un taxi que me lleve a cualquier lugar donde vendan alcohol —mencionó Kevin sonriendo y mirando fijamente a Roberto tratando de tragar saliva.
—Bueno… yo puedo ayudarte, para que esté día no sea tan horrible, tengo whiskey en mi departamento, dime cuál es tu departamento y te llevo una botella —dijo Roberto y sonrió, sabía que en ese momento, que esa noche cumpliría su objetivo.
—Perfecto aceptó tu propuesta —mencionó Kevin, mentiras giraba el cuerpo para adentrarse al edificio, le mencionó a Roberto donde quedaba su departamento y le dijo que lo esperaba ahí, también le dijo que llevara copas porque no tenía nada en absoluto, pero que le parecía agradable la idea de tener a su primer invitado aunque su departamento estuviera vacío.
Pasaron algunos minutos Roberto se había quitado el saco, tomó una botella cerrada de whiskey de la cava y se condujo hasta el departamento de Kevin que quedaba dos pisos abajo del suyo; tocó el timbre y Kevin abrió la puerta y lo invitó a pasar. Kevin había dicho la verdad el departamento estaba completamente vacío, solo estaban en la entrada un par de maletas y en el área donde probablemente quedaría la sala de estar había un tapete, costoso probablemente importado.
—Traje el alcohol, como lo prometí —mencionó Roberto y entró al lugar, este caminó hasta el tapete, Roberto no reparó en admirar el lugar, ya que estaba vacío.
—Bien perdona que te diga esto pero necesito de tu botella —dijo Kevin y arrebató de las manos de Roberto el Whiskey, sirvió un par de copas y pidió a Roberto brindar por el regalo que le estaba haciendo en aquel momento. Roberto sonrió y levantó su copa, chocaron los cristales y ambos bebieron. Roberto terminó su trago al igual que Kevin y antes de servirse nuevamente tomó la botella de las manos de Kevin, le sirvió nuevamente y dejó la botella en suelo sin servirse así mismo, miró a Kevin fijamente, esté tomó su trago y lo terminó en un solo movimiento, Roberto le quitó la copa de la mano y la puso en el suelo junto a la copa en la que él había tomado.
—Bien... ¿Qué obtendré por haberte salvado de estar afuera del edificio esperando un taxi que nunca llegaría? —dijo Roberto acercándose a Kevin.
—No tengo mucho que darte a cambio… pero puedo darte esto… —dijo Kevin mirando fijamente a Roberto, este sonrió y hubo un silencio ambos se miraron a los ojos, Kevin se acercó a Roberto y con ambas manos tomó el cinturón de Roberto, sin dejar de mirarlo fijamente, Kevin le quitó el cinturón desabrochó el pantalón de Roberto y se arrodilló, Kevin comenzó a comerle la polla. Roberto cerró los ojos al sentir la humedad de la boca de Kevin en su carne, tomó la cabeza de Kevin y con ambas manos empezó a empujar su abdomen contra el rostro de Kevin.