Kevin se apartó de Roberto sentía como le faltaba el aire al tragar el pedazo de carne de esté y Kevin aún sobre sus rodillas miró los ojos de Roberto, esté gemía de placer Roberto dirigió su mirada hacía la de Kevin que lo observaba con unos ojos cual cachorro pidiendo comida y lo levantó con ambas manos miró sus labios y con rudeza comenzó a besarlo desesperadamente introduciendo su lengua hasta su garganta, Kevin tomó las mejillas de Roberto y se apartó jadeante de la boca de Roberto bajó por completo los pantalones de Roberto y se detuvo un instante para admirar las piernas grandes y bien marcadas de Roberto, este se desprendió de su camisa sus ojos de color gris estaban exaltados, Kevin lanzó al suelo la ropa que aún lo vestía, y sin ninguna indicación se colocó en el tapete sobre sus cuatro extremidades.
Roberto miró con detalle cada movimiento, se acercó hasta Kevin y lo penetró, Roberto comenzó a embestir de forma constante sin detener sus golpeteos, Kevin sucumbió ante el arrojo de Roberto y comenzó a gritar, el placer de ambos se fusionó por un instante, Roberto tomó con ambas manos el cuello de Kevin, y en un movimiento desenfrenado ambos terminaron, sus músculos se contrajeron a tal grado que las venas del cuello de Roberto se exaltaron.
Roberto se tumbó sobre el cuerpo de Kevin y sin aliento los dos postrados sobre el suelo, rozaron sus cuerpos lentamente, Roberto se apartó girando el cuerpo a un costado y con una mueca burlona pensó en lo que había hecho, no tenía idea de quién era el hombre con el que minutos atrás había compartido su piel y sintió que había sido su mejor elección.
Roberto se incorporó se puso nuevamente su ropa, mientras observaba a Kevin exhausto sobre el suelo tomó las copas donde antes había servido whiskey, y salió de aquel lugar sin decir una sola palabra.
Roberto llegó hasta su departamento un espacio lujoso, lleno de comodidades y se quitó la ropa que hasta hace un momento se había colocado, sus largas piernas blancas bien definidas cubiertas de vellosidad parecían temblar, al igual que sus nalgas redondas y duras; Roberto caminó sobre su departamento hasta llegar a la ducha ahí se retiró su calzoncillo blanco, se miró por un momento al espejo recorrió sus manos sobre su abdomen marcado dibujando sutilmente una línea desde su ombligo hasta sus pecho el cual estaba cubierto de vellosidad al igual que sus piernas; Roberto era muy alto y en el espejo solo se reflejaba parte de su torso hasta sus rodillas. Parecía un hombre perfecto con músculos en cada parte de su cuerpo.
Roberto entró a la ducha y durante varios minutos limpio su cuerpo recorriendo sus manos por todos sus músculos, abriendo inclusos sus nalgas con ambas manos dejando caer agua directamente sobre sus nalgas, cerró la llave que permitía el paso del agua salió de la ducha tomó una toalla seco poco a poco su cuerpo terminando por secar su cabello, lavó sus dientes se observó un momento y salió del baño completamente desnudo, y sin mayor preámbulo se tumbó sobre la cama boca abajo completamente desnudo, la luz de la luna acariciaba su espalda rozando un poco sus hermosas y redondas nalgas a los pocos minutos Roberto entró en sueño profundo, su día había terminado.
La luz del sol entraba iluminando el cuerpo aún desnudo de Roberto, y como casi a cualquier hombre le pasa Roberto estaba duro, llevó sus manos hasta su abdomen y presionó un poco para calmar un poco aquella parte de su cuerpo se levantó y encendió su celular, varios mensajes comenzaron a entrar siendo visibles en su pantalla, Roberto estaba con las nalgas recargadas sobre el cristal que daba hacia el balcón de su habitación, y una un mensaje le llamó la atención.
"Se presume que el senador Darren Connor ha desaparecido, su equipo de trabajo así como sus familiares han enviado un comunicado oficial.
El postulante a la presidencia del país ha desaparecido y no se tiene ninguna pista del paradero o de cualquier situación relacionada a su desaparición, el partido político al que representa, se a expresado sumamente preocupado la candidatura está a un mes de comenzar y los Demócratas se han quedado sin candidato"
Los ojos de color gris de Roberto se abrieron tanto que parecían salir de su órbitas, comenzó a sudar frío y pequeñas gotas de sudor empezaron a recorrer su frente, su cuerpo comenzó a temblar y su piel blanca se empalideció aún más, caminó desatinado hasta su cama, sentía que caería en cualquier momento, se sentó sobre ella, su respiración empezó a sentirse agitada, Roberto quería gritar y su boca completamente seca no se lo permitía, su ojos ya exaltados con sus pupilas dilatadas, comenzaron a perder visión y en su cabeza la voz de Darren Connor, se hizo presente, "¿Porque Roberto?" Oía decir a la voz en su cabeza.
Roberto recupero el aliento, su sudor disminuyó, sin embargo las piernas y las manos no le permitían levantarse, sentía hormigueo en sus largos y blancos dedos, tomó el celular nuevamente releyó la noticia y de inmediato marcó el número del celular de Darren Connor, pensado en que todo era una broma de mal gusto de algún periodista fanático de la política, y después de tres tonos la llamada se redirigió al buzón, Roberto colgó e intentó desesperado realizar la llamada nuevamente, pero está no pudo ser enlazada, parecía que el celular había sido apagado después de recibir la primer llamada.
—No puede ser… esto no puede ser… Darren por favor contesta… —Dijo Roberto en voz alta, sus piernas respondieron a su impulso de ponerse de pie, Roberto tomó solo unos pantalones de su armario una camisa, azul y salió de prisa de su departamento, llegó hasta el estacionamiento, arrancó su hermoso deportivo, condujo a exceso de velocidad, no tenía idea de que ocurría con Darren y tampoco sabía si todo era un mal chiste, o una estrategia publicitaria, condujo deprisa hasta llegar al departamento de Darren tocó desesperadamente tenía la ilusión de que Darren le abriera la puerta , esperó con ansias ver abrir la puerta de aquel lugar sin conseguirlo.
Darren vivía en las afueras de la ciudad en un lugar exclusivo junto a su madre, la ex senadora Emma Connor, y el departamento en donde se encontraba en ese momento Roberto era el lugar donde muchas noches durante los últimos dos años Darren y Roberto se encontraban para saciar sus deseos carnales. Nadie más que Roberto y Darren sabía de aquel lugar.
Roberto desistió después de algunos minutos llevaba ya una hora desde que había leído la noticia, salió del edificio en donde se encontraba aquel departamento, arrancó nuevamente su deportivo y por alrededor de cuarenta minutos se mantuvo en silencio sollozando en algunos momentos por la ausencia de Darren, que él mismo había creado días atrás, sin embargo no imaginaba que Darren estuviera desaparecido.
Roberto llegó hasta la casa de la madre de Darren, Emma Darren y antes de intentar acercarse miró a un comando de patrullas y policías que rodeaban el hogar de la exsenadora, en ese momento supo que era verdad Darren Connor, el hombre con el que había vivido un amor por mucho tiempo en el anonimato, estaba desaparecido y no tenía ningún indicio de su ausencia y solo podía recordar en aquel momento la última vez que lo vio; en aquella cabaña donde Roberto había terminado su relación.
Roberto condujo unas cuadras apartándose del lugar y sus ojos enrojecidos comenzaron a llorar, el celular de Roberto volvió a timbrar Roberto tomó el celular encendió la pantalla y un mensaje enmudeció a Roberto por completo.
"Tu lo mataste y te voy a hacer pagar, Darren te amaba y tú lo mataste"
Roberto salió del convertible, y comenzó a mirar a todos lados como si quisiera descubrir a quien le había enviado aquel mensaje de un número desconocido, pero la calle estaba completamente sola, no había nadie cerca, Roberto comenzó a jadear la respiración se le dificultó, entró a su convertible nuevamente su mente estaba llena de imágenes y pensamientos, que abrumaba su claridad, sentía que sus sentidos se apagaban no podía creer lo que estaba ocurriendo el amor de su vida había desaparecido y alguien desde algún lugar lo culpaba de su muerte.
—Yo no te mate, yo no te mate, Darren ¿Dónde estás? —dijo Roberto en voz alta mientras golpeaba el volante de aquel auto deportivo.
Roberto estaba sumamente asustado, su vida estaba girando sin control, no entendía que ocurría, pero sabía que algo muy malo estaba ocurriendo y que cualquiera que le quisiera hacer daño sabía su secreto, sabía sobre su relación con Daren y aunque no estaba seguro de que Darren en verdad estuviera muerto, sabía que alguien había dañado a Darren y su siguiente víctima era él.
Roberto intentó llamar al número del cual le había llegado el mensaje sin obtener respuesta, de pronto Roberto recibió una llamada.
—Hola amor estoy afuera de tu departamento, ábreme —era su futura esposa quien le llamaba.
—Amor… yo… no estoy en el departamento he… salí con urgencia, pero te veo en mi oficina —dijo Roberto con la voz entrecortada.
— ¿Está todo bien? —Preguntó Antonella
—Si todo está bien, te veo en mi oficina —dijo Roberto y colgó la llamada