Roberto llegó al edificio Montemayor subió el elevador que lo conducía hasta el piso donde se ubicaba su oficina. Su piel pálida y sus semblante desorientado, hacía que esté se mirara débil, seguía en "shock" por la noticia que había recibido y por si fuera poco alguien de quien no conocía nada, lo había acusado de ser el asesino de Darren. Roberto no estaba seguro de la muerte de Darren, pero estaba seguro de que en verdad había desaparecido y que alguien muy poderoso estaba detrás de todo esto. Después de todo, no era tan fácil que un senador candidato a la presidencia del país desapareciera sin dejar rastro alguno.
Se abrió el elevador y Roberto caminó hasta la entrada de la oficina y sin saludar a ningún empleado se dirigió de inmediato hasta su oficina, la oficina que antiguamente era destinada para la vicepresidencia se sentó en sus silla y realizó nuevamente una llamada, marcó el número de Darren sin tener ninguna respuesta sus pensamientos parecían dispersos sin embargo predominaba uno, estaba incrustado como piedra en preciosa en un anillo el mensaje que había recibido. Trataba de recordar cada ocasión en la que Darren y él salieron juntos, cada paso que seguían para verse y trataba de recordar si en alguna de esas ocasiones habían cometido algún error, pero no tuvo fortuna, al parecer siempre fueron sumamente cautelosos a pesar de tantos años de relación nunca cometieron errores que pudieran propiciar un paso en falso. Por esa razón se preguntaba, quién podría ser tan canalla de culparlo, por la muerte de Darren y más aún asegurar que Darren estaba muerto.
Joel entró a la oficina de Roberto, con una sonrisa pícara que siempre lo identificaba.
—¿Cómo se encuentra hoy el señor presidente? —preguntó Joel tratando de animar el ambiente tenso que se respiraba en la oficina presidencial. Joel había llegado al lugar solo unos minutos atrás preguntando al personal si Roberto había llegado, y la recepcionista le había mencionado que había llegado el presidente, pero le mencionó que parecía alterado y que no había respondido al saludo de ninguno de los trabajadores con los que se cruzó. Esto hizo pensar a Joel que algo ocurría y al llegar a su oficina necesitaba romper el hielo de inmediato para que Roberto pudiera cambiar, su estado de ánimo. Cuando Joel entró y saludó a Roberto corroboró lo que los empleados le habían mencionado, y decidió indagar sobre la actitud del presidente de la compañía.
—Cierra la puerta —dijo Roberto con el entrecejo fruncido
—Muy bien qué ocurre, los empleados me dijeron que no tenías buena cara, ¿Qué ocurre?
—Hay algo que debo contarte y eres la única persona en la que puedo confiar en este momento —respondió Roberto, mientras miraba a Joel sentarse sobre una silla frente a su escritorio
—"Ok" me estás preocupando, dime de qué se trata —mencionó Joel
— ¿Leíste o sabes algo de la noticia sobre el senador Darren? —preguntó Roberto con voz apagada y su semblante sombrío.
—Por supuesto es la noticia del día, pero que hay con ello. En realidad estoy impresionado, el senador fue nuestro compañero en la universidad, pero desde que salimos de aquel horrible lugar nunca más hablé con él —respondió Joel, mientras se desabrochaba su saco gris.
—Bien… no sé cómo decir esto… yo… —dijo Roberto sin terminar la frase, no era capaz de contarle a su mejor amigo, que Darren era más que un conocido de la facultad.
—En serio me estás preocupando, ¿Tú tienes algo que ver con la desaparición del senador, o sabes algo? —preguntó Joel, colocando las manos sobre el escritorio acercándose a Roberto.
—Por supuesto que no, porque piensas que yo tendría que ver con la desaparición de Darren —Menciono Roberto, agitado.
—Perdón, claro que no lo creo, es solo que estás tan misterioso, y bueno no sé, me estás asustando. ¿Darren, lo llamaste Darren?, que extraño pareciera que lo conoces —dijo Joel con una mueca de asombro.
—Yo… si conozco a Darren —respondió Roberto, mientras se servía una copa de coñac, del pequeño bar que estaba a un lado del sofá de su oficina.
—¿De verdad? Nunca lo hubiera imaginado, jamás los vi cruzar ninguna palabra además, hace muchos años desde que lo conocimos —mencionó Joel sumamente extrañado, sus ojos parecían interrogantes y ansiosos por saber que tenía que contarle Roberto, que no era capaz de mencionarle.
—Nunca antes hablé con Darren desde que salimos de la universidad y nos fuimos al posgrado a Alemania, jamás crucé una palabra con él, pero cuando volvimos al país me lo encontré en un bar me reconoció y comenzamos a hablar —mencionó Roberto, trataba de poner en contexto a su mejor amigo para que esté pudiera entender lo que estaba a punto de confesarle, después de todo durante los últimos cinco años Roberto y Darren había tenido un tórrido romance, y nadie nunca lo habría imaginado. Roberto era un hombre muy carismático, y siempre se había jactado de conseguir a las chicas más hermosas; para Joel tampoco era difícil ambos hombres era un par de casanovas que durante toda su estancia en la universidad y el posgrado en Alemania, habían tenido un incontable número de chicas. Y siempre se había vanagloriado por ello. Cuando Roberto regresó de Alemania, dio un cambio drástico a su estilo de vida y nunca más fue visto con ninguna chica hasta el día en el que decidió tener una relación con Antonella del Olmo.
—Bien, pero sigo sin entender que tiene que ver todo esto con su desaparición, por favor dime de una vez que ocurre —expresó Joel con una voz demandante mientras también se levantaba de la silla y se servía una copa del mismo coñac que Roberto, las palabras de éste había puesto nervioso y necesitaba calmar su ansiedad.
—Darren… ha sido mi amante los últimos cinco años, Darren ha sido mi pareja todo este tiempo, y hoy ha desaparecido —confesó Roberto sus ojos de color gris se enrojecieron y sus palabras entrecortadas, terminaron con un sollozo, estando al punto del llanto.
—Es broma ¿Verdad?— preguntó Joel completamente incrédulo y continúo.
—Tú y el senador, no lo puedo creer, bueno nunca pensé que Darren fuera… yo sé que cada quien hace de su vida lo que quiere… pero… de verdad me estás jodiendo… no puedo creerlo… yo… —dijo Joel, sus palabras no concretan las frases, Joel estaba sumamente sorprendido ante la confesión de Roberto, jamás imaginó que su mejor amigo pudiera enredarse con el senador Connor y mucho menos pensó en que llevarán tantos años de relación en el anonimato.
—No miento no tendría por qué hacerlo —Dijo Roberto con un rostro serio y desolado.
—"ok, ok " de acuerdo tú y Darren son amantes, de acuerdo y eso significa que si no sabes dónde está, es cierto que está desaparecido —mencionó Joel tratando de analizar toda la información que le había sido arrojada y continuó.
—La verdad no sé qué decir, nunca imaginé nada de esto, eres un maestro para ocultar las cosas si tú no eres quien me lo dice jamás lo hubiera creído —mencionó Joel mientras de un solo impulso se bebió todo el coñac que se había servido.
Roberto estaba a punto de contarle sobre el mensaje que había recibido, después de todo, la plática que habían tenido, para Roberto tenía el fin de mencionarle la amenaza que había recibido y justo en el momento que le contaría toda la verdad Antonella apareció tras la puerta de cristal de la oficina de Roberto, luciendo un vestido en color blanco ajustado a su hermosa y bien tonificada figura, sus pechos pequeños y firmes se notaban a través de la delicada y suave tela de seda, que conformaba el vestido, estaba de pie sobre unos tacones color crema. Tocó la puerta de cristal, el vidrio templado permitía ver hacia afuera de la oficina pero no de afuera hacia dentro, Antonella, no podía mirar que Roberto estaba hablando con Joel dentro de aquel lugar.
—Pasa —dijo Roberto dejando su copa de coñac sobre el escritorio, caminó hasta la entrada de su oficina para recibir a Antonella.
—Hola amor, te extrañe —dijo Antonella, sin mirar que Joel estaba dentro de la oficina, se lanzó sobre Roberto, y lo saludo con un beso en la boca, está bajo su mano hasta el m*****o de Roberto y lo presionó, con sutileza, Roberto se apartó de inmediato para que Antonella se diera cuenta de que no estaban solo.
—Perdona amor, pensé que estabas solo. Hola Joel —dijo Antonella, con voz nerviosa y sus mejillas ruborizadas.
—Hola "Annie" —mencionó Joel, diciendo a Roberto que hablaban más tarde mientras salía de la oficina.
—Hoy quiero que vayamos a mi departamento, tengo una sorpresa y no quiero que me dejes plantada otra vez —mencionó Antonella colgándose del cuello de Roberto.
—Está bien, solo tomo algunas cosas y nos vamos —expresó Roberto, mientras Antonella le daba un segundo beso regando su cuerpo contra Roberto, sintiendo su m*****o de esté endurecer.
Ambos tomaron el ascensor mientras Roberto le mandaba un mensaje a Joel, pidiéndole que se vieran más tarde en su departamento de Roberto.