30

338 Words

La mancha de vino seguía allí. Inmóvil, exigente e inquisidora. No había cambiado su aspecto, aunque el sol se había empecinado en iluminarla varias horas cada mañana. Era la última evidencia de lo sucedido aquella noche, en que su vida había cambiado para siempre y se empecinaba en recordárselo, aunque hoy, se suponía que no debía importarle. Oscura, salvaje e indiferente, su semejanza con su pasado era tan abrumadora que le arrancó una lágrima, que se obligó a limpiar con el dorso de su mano. Como presos de un hechizo sus ojos no podían despegarse de la alfombra, que supo ser impoluta por años, para convertirse en el rincón más escalofriante de su casa. Cerró por fin los ojos intentando que aquello no la perturbara, pero sus labios apretados, revelaban la verdad. No tenía que volver

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD