Llegaron al hotel con la noche ya instalada. Cata estacionó el auto sin saber si debía acompañarlo o no. Esperó a que Matías abriera la puerta y lo miró desde su asiento. Matías continuaba luchando por no boicotear aquella pausa que tan bien le hacía, quería pasar la noche con ella, pero no quería generarle falsas expectativas. Volvió a mirarla y sus grandes ojos marrones ganaron la batalla. -¿Qué esperás para acompañarme?- le preguntó con su sonrisa de lado. Cata sonrió y bajó del auto sin necesidad de responder. Entrelazó su brazo con el de él y cruzaron la calle para ingresar al lujoso hotel que Matías había reservado. Les indicaron el número de la habitación y una vez dentro del ascensor Cata lo besó como llevaba deseando durante todo el día. -Creo que tengo el polvo de toda l

