Barrí las hojas de otoño. El gato ronroneaba en el techo. No comprendía la actitud del gato de otoño. Aiko jugaba con la consola, sentada en una silla de plástico. Sus ojos eran ocultos por unas gafas de sol. El naranja de las hojas, teñía la atmósfera. Sanshiro regresaba del colegio en el transcurso del mediodía. Adopté la costumbre de esperarlo. Quería ser como Harumi, ir a la escuela para traerlo de vuelta. Anhelaba que tuviera mi presencia en el retorno. No es fácil regresar a casa cuando, encuentras un desastre en el campo de batalla conyugal. La víctima de gravedad, en los enfrentamientos, era Sanshiro… Siempre Sanshiro. —¿Tienes la manzana? —pregunté a Aiko. —Aquí —dijo. Extrajo la fruta de una bolsa y la lanzó. Describió un arco en el aire, la atajé con precisión. Regresé aba

