Rachel Mac Millán Me fijé en los sobres que estaban sobre la mesa. Había llegado hace tres horas atrás, lo trajo en un hombre con traje n***o y gafas de sol oscuras. Y cómo era algo bastante evidente, mi mejor amiga al escuchar el timbre resonar por la casa salió corriendo y chillando.No le dio tiempo al atemorizante hombre que se encontraba al otro lado de la puerta de emitir ni la más mínima palabra, tan sólo le arrancó las invitaciones de sus manos y cerró la puerta en sus narices. Así fue cómo llegaron hasta mi. Asi fue cómo las tenia frente a mi. Mi boleto al desastre cubierto en un sobre muy elegante de color crema. En otras palabras, mi fin. Mientras mis pulsaciones se encontraban desmedidas, Charlotte revoloteaba por su habitación. Iba y volvía con accesorios, zapatos y v

