NARRA MARY Realmente estaba muy feliz, agradecida por siempre con Ashley y toda la familia Vitale. Me habían acogido con el pasar de los años como parte de la familia. Y realmente me consideraba uno de ellos. Y sin importar las diferencias que transcurrían con el pasar de los años; estaba orgullosa con la decisión que había tomado alguna vez de trabajar aquí. No me arrepentiría nunca. Pero había algo más que Ashley no sabía aún; quería tener mi propio hogar. Aquella enorme casa por muy grande y preciosa que fuese, no me pertenecía. Y por mucho que se sintiese de ese modo, no tenía total libertad de ella. Solo era alguien que cumplía deberes de vez en cuando y que intentaba creer que aquellas enormes paredes eran de ella. Al plantear aquella situación con Michael, ambos sabíamos que

