NARRA MASÓN. Miré a Ashley y moría por besarla. Quería decirle que calmara todos sus miedos porque aquí estaría siempre, pero no podía. Era un simple empleado; con una chica llena de poner y dinero. Se acercaba navidad y solo pensaba en que no tenía un hogar al cual volver, ni una familia a quien extrañar. Sufría en silencio de un modo que probablemente nadie entendería. Reprochaba el hecho de no haber logrado todo lo que quería. Era un simple guardaespaldas que se estaba enamorando de una tonta chica rica. Y sabía que aquel sentimiento también terminaría mal. Solo me aferraba a la idea de que aquel instante, por mucho o poco que durara, ya era una aventura que valía la pena. Pero no podía más que tomar su mano, mirar sus ojos y acariciar su mejilla. Y de ser así, inclusive,

