NARRA MASÓN Miraba a Ashley y no tenía palabras para continuar. Veía su expresión y por primera vez, ví pánico en su mirada. Probablemente estaba embarazada de un violador que había asesinado con sus propias manos. ¿Cómo tener un hijo y decirle que su padre ha fallecido? Pero sabiendo que no ha sido una simple cosa del destino; si no, has sido tú quien ha puesto final a su vida. Ashley me miraba aterrada, tomando su vientre y con ojos cristalizados.—Debe ser un error, Masón.—Confesó.—Yo no puedo estar... no,—llevó sus manos a su rostro con frustración.—No de él, Masón.—Y partió en lágrimas. Con la poca fuerza que tenía, levanté su cuerpo hasta aquel sofá dónde segundos antes, intentabamos practicar las clases de defensa personal. Y debía confesar que el pasar del tiempo junto a

