El hijo del diablo: Capítulo 4

1820 Words
Una vez que llegamos a la hacienda, comencé a mostrarle toda la casa a Samm. Lo que más le gustó creo que fue su habitación, pues mande a decorarla como a ella le gusta. Después de recorer cada rincón del lugar, quisimos comer algo y mientras esperábamos la comida hablábamos sobre la hacienda, -Mae me gusto mucho como quedó este lugar, deberías traer a nuestros padres y quizá pasemos algún tiempo aquí- -No estoy seguro de si quieran venir, pero es seguro que nosotros si pasaremos tiempo aquí, espero verte seguido por acá, sabes que este lugar es de los dos, es nuestro regalo de cumpleaños, así que será como nuestra guarida, jaja recuerdas la cueva donde solíamos escondernos de papá cuando éramos niños?- -jaja lo se, era genial, deberíamos mejorar ese lugar, quizá algún día nuestros hijos jueguen ahí- decía Samm, pero de pronto alguien interrumpió sus palabras- -Mael, no sabía que estabas ocupado, creo que llegué en un mal momento, disculpen por la interrumpión- dijo Amalia. Me levante para saludar y le dije -Amalia ven por favor, siéntate, quiero presentarte a Samm, ella es...- mi hermana, intente decir, pero Amalia me interrumpió diciendo -pendón por interrumpir, es un gusto señorita, pero tengo que irme ahora, no los molesto más, lo siento- y salio muy rápido de ahí. Estaba desconcertado por su comportamiento, quería que conociera a Samm, pero Amalia se fue de inmediato. Solo me quedé mirando como desaparecía. - Es muy bonita - hablo de repente Samm, y me sonrio. - Queria presentartela pero mira, ella se fue sin más - respondí. - Jaja hermano, claro que se fue, creo qué esta celosa - - ¿Celosa? Pero no tenemos una relación.- - No necesitas tener una relación para tener celos de alguien - - Pero eres mi hermana - dije. - Pero ella no sabe eso. Se nota que a ella le gustas y a ti te gusta ella, porque no te acercas y le dices.- - No estoy seguro de que es lo que siento - - Bueno, y para eso me tienes a mi, hermano hermano, te voy a ayudar, porque si no lo hago, ella podría irse con alguien más- - Ella no esta interesada en alguien- respondí rápidamente.- -Jaja. Eso quieres creer tú- Y en eso la comida llego. Cuando terminamos de comer, fuimos a descansar un poco. Mientras me daba un baño no dejaba de pensar en la conversación con Samm, y no sabía que era exactamente lo que sentía por Amalia. Al caer la tarde, lleve a Samm a dar una vuelta por el pueblo, llamaba mucho la atención y nos atreví a dejarla sola porque tenía muy presente las condiciones de mi padre, así que estuve con mi hermana toda la tarde y cuando nos disponíamos a volver vi Amalia comprando algunas verduras y de pronto un hombre se acerco a ella, y la ayudo con las bolsas que llevaba. - Parece que a ese hombre le agrada nuestra vecina, pero mira, es muy guapo- decía Samm.- Sentí molestia en mi corazón al oír esas palabras, y quise desaparecer a ese hombre de inmediato, no sabía que era aquella sensación pero era muy molesto, pero mi respiración se hizo más rápida cuando vi como ese hombre besaba la mano de Amalia. Samm me jalo y me llevo a donde ella estaba y le dijo -Señoríta que casualidad, nos volvemos a encontrar- Amalia se sorprendió un poco pero le respondió -Buenas tardes señorita, no sabía que estaban por aquí- -Haha si, Mae me trajo a conocer el pueblo, es todo un caballero, verdad Mae?- me pregunto, y Samm me tomó del brazo. Yo solo pensaba en el beso que aquel tipo le había dado, así que simplemente respondi -Si-. Samm sonrio y continúo la conversación -Señorita Mael y yo nos dirigimos ya a la hacienda, ¿gusta regresar con nosotros?- Y en eso aquel tipo interrumpió -Amalia, si no te molesta yo podría acompañarte de regreso- ofreció. Y mi cara se hundió por completo cuando la oí decirle a Samm - Gracias señorita, pero no quiero molestarlos en su cita, prefiero regresar con este caballero- Samm sonrio y accedió, se despidió de ellos y me llevo con ella hacia el auto. Amalia nos vio irnos y ella se quedó con aquel hombre. En el auto, le reclamé a Samm. -Por qué dejaste que se quedara con ese tipo, no sabes que tipo de hombre es, que pasa si quiere propasarse con ella- - Y que se supone que debía hacer, ¿obligarla a subir al auto?, además porque te molesta, el hombre es guapo y se ve una buena persona, hasta creo que se verían lindos juntos, serian una pareja excelente- Su comentario me irritó más y ya no hable durante el resto del camino. Samm iba sonriendo y al llegar a la hacienda solo me dijo -Ay hermanito, hermanito- y se fue a su habitación. Me quedé cerca de la puerta durante un rato, y media hora más tarde pude ver como Amalia llegaba acompañada de ese hombre. Me sentí tan molesto que lo único que quería era ir, esconder a Amalia y convertir a ese tipo en un sapo horrible. Pero no podía hacer eso, así que una vez que el hombre desapareció me fui a mi habitación. No pude dormir aquella noche, imaginando a Amalia con ese hombre. Al día siguiente en el desayuno, Samm me dijo - ¿porqué estás tan serio?- - Algo me molesta- respondí. - ¿Ese algo tiene que ver con el hombre de ayer?- - No se porque Amalia acepto la ayuda de ese hombre, ella pudo aceptar la nuestra- -Mael... Creo que estas celoso- Samm soltó de repente y hablo muy seria. - Te sientes molesto porque ella acepto la ayuda de ese hombre, el que la ayudo fue el y no tu. Te enoja que ella este con alguien más, y si no haces algo, puedes perderla. El hombre de ayer es Mauko, lo envié transformado para acerte pensar las cosas. Ayer fue uno de mis hombres, pero mañana quizá si sea alguien que quiera cortejar a esa chica, y si ella acepta a alguien más abras perdido tu oportunidad con ella. No te había visto interesado en una chica Mael, siempre eres tan serio y distante, si realmente ella te importa no la dejes ir, es una humana, pero creo que el amor es así, y quizá ella valga la pena. Sabes que quiero lo mejor para ti hermano, quiero verte feliz- - ¿Ese hombre era Mauko?- - Así es. Te dije que te ayudaría- - Samm me haz hecho parecer un idiota- -Eso no importa, lo importante ahora es que piensas hacer- Guarde silencio pon un momento y después de pensarlo bien, dije: - Gracias Samm. Ahora se lo que debo hacer.- En ese momento me dirigí a la hacienda el Salazar y al llegar fui recibido por una sirvienta, me informó que Amalia estaba indispuesta y no quería ver a nadie. Yo tenía que hablar con ella, y era ahora o nunca, así que le dije a la sirvienta que volvería mañana, pero la verdad era que entraría por la puerta trasera y me cole a la habitación de Amalia. Toque la puerta y una voz sonó desde dentro. - Pase - Abrí la puerta y vi a Amalia acurrucada en la cama. Ella sin mirar dijo, - ¿Le haz pedido que se marche?- -Si, me lo ha dicho, pero he entrado por la puerta de atrás- le respondí. Amalia se levantó inmediatamente de la cama y pude ver que había llorado. - Que estas haciendo aquí, no puedes estar aquí, por favor vete - me dijo, pero simplemente me quedé parado cerca de la puerta y ella habló una vez más. - Mael he sido una tonta. Todo este tiempo fui creando un sentimiento hacia ti y yo creí que tu me correspondías. Siempre me trataste tan bien y te portaste lindo conmigo desde que me conociste, yo me confundi y tuve ideas equivocadas, lo siento - -Amalia yo...- intente decir, pero ella hablo nuevamente. - Hoy te vi con esa mujer, le sonreías y hasta pasearon juntos por el pueblo. Nunca te había visto tratando así a una mujer, y pensé que eras amable conmigo porque quizá tus sentimientos por mi eran diferentes. Pero al verte hoy, al ver a esa señorita, lo entendí. Ella es tan bonita y elegante, y ahí comprendí que ella y tú son la pareja perfecta- término por decir y las lágrimas corrían por sus mejillas. Mi corazón dolía solo de verla así, y ahí supe cuan idiota había sido hasta ese momento. No me había dado cuenta que lo que sentí por ella desde el principio fue amor, por eso la cuidaba y ayudaba, por eso tuve esa sensación de enojo y molestia en el pecho cuando la vi con otro hombre, ahora lo veía todo muy claro, estaba enamorado, me había enamorado de una humana. No pude soportarlo más y me acerqué a ella, pero ella se alejo de mi. Así que comenze a hablar. - Amalia perdóname. He sido un tonto al no darme cuenta de tus sentimientos por mi, y sobre todo por no saber exactamente cuales son los míos por ti. Desde la primera vez que te vi, algo pasó en mi, no me di cuenta pero desde el día que esos hombres te intimidaban en el pueblo yo ya me preocupaba por ti. Comencé a ayudarte y no quería alejarme de ti, me haces sentir bien, y cuando estoy contigo me siento feliz, quiero que el tiempo se detenga para no dejarte. Nunca he estado enamorado así que no sabía como se sentía, pero ahora lo se. Hoy al verte con ese hombre mi sangre hervía y mi corazón estaba inquieto, quería alejarte de él y esconderte, hasta hoy me di cuenta de lo que realmente siento. Amalia me enamore de ti, me enamoré como un idiota, y yo te prometo que si tu me aceptas, jamás te fallare, pasaré mis días haciéndote feliz y no dejare que te lastimen. Hay muchas cosas que no sabes de mi, y espero que puedas llegar a aceptarme tal cual soy. Y respecto a la mujer que esta en mi hacienda, no te lo voy a negar, la amo, siempre hemos estado juntos y me conoce muy bien, me conoce tanto que me hizo darme cuenta de mis sentimientos por ti, y me alegro que se haya conocido, porque gracias a eso estoy confesando mi amor por ti, Amalia, esa mujer se llama Samm, y es mi hermana, mi hermana gemela -. Y sin darle tiempo de reaccionar, tome con mi brazo su cintura, limpie las lágrimas de su mejilla y le dí un beso, un beso que debí haber robado hace mucho tiempo.
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