Con cada roce de la yema de sus dedos a mi piel, me ruborizo aún más. ¡Dios! Debo parecer un tomate maduro. Veo que sonríe de lado. Es la sonrisa más hermosa que he visto. Se supone que debería tenerle miedo y echarlo de aquí, él mató a dos hombres. Pero..., aquí está acariciando mis mejillas y yo no pongo objeción alguna. Me gusta que lo haga. Debo estar mal de la cabeza. —Me tengo que ir —. Deposita un suave beso en mi frente. No digo nada, porque no sé qué decir. Liam camina hasta la ventana y salta por ahí. ¿Qué le cuesta salir por la puerta como una persona normal? Todo parece un sueño, me dejo caer en la cama llevando ambas manos a mi abdomen. Todo es tan... irreal, he leído libros de vampiros, novelas y cosas similares, pero pensaba que solo era la imaginación del hombre, qu

