Me suelto de su agarre y retrocedo unos pasos. Él me mira con ¿enojo? vuelve sus manos puños caminando hasta a mí, acortando la poca distancia que hay entre los dos, yo vuelvo a retroceder chocando así con la banca y Liam se acerca tanto a mí, que puedo sentir su respiración en mi rostro. Malditos nervios. Mi pobre corazón late con rapidez y ni hablar de mi respiración que se está irregular por su cercanía. Siento que mis manos sudan, así que las paso por mi pequeña falda para secarlas; es hermoso..., sus labios, se ven provocativos. Liam es tan... Guapo. -¿Te hizo daño? -Pregunta con los dientes apretados. Sus ojos irradian enojo, mucho enojo diría yo. Me siento intimidada por su mirada. Niego. -¿De qué hablaron? -Na..., nada. -Parezco una estúpida por estar tartamudeando. Pero qué

