Fue verdad que le pedí todo un banquete, el menú especial hoy me lo traían, yo comía como si nunca hubiera probado la comida, tenía un hambre voraz.
Dante estaba a mi lado, el solo tomaba una taza de café, era lógico que todo el mundo nos viera, era de extrañar que alguien como él compartiera un momento con alguien como yo.
-Creo que es la primera vez desde el accidente que salgo al público.- mencionó
-Perdona si te sientes mal.- mencioné
-No, la verdad necesitaba aire fresco.-
-¿Qué haces en tu día a día? Bueno aparte de rituales extraños.- pregunté, solo vi como Dante sonrió.-
-Me gusta que tomas en comedia lo que pasó anoche en casa, cualquiera estaría espantada.-
-Lo estoy, solo que tengo fe que sea solo por un tiempo, lo prometiste.-
-Así será, respondiendo lo otro trabajo en el compañía, soy el presidente de Industrias Frenatti.-
-Vaya, eres el dueño de todo.-
-Correcto, es por eso que te pido que trabajes para mí, así podré protegerte.-
-Lo hablaré con mi padrino, supongo que tendré un salario y dependencia a la hora de tomar decisiones.-
-Te asignaré un salario de 10 mil dólares mensuales más beneficios.-
-Wow eso es lo que gano en meses de trabajo.-
-Tessa será para ti, yo me ocuparé de los gastos médicos, tu transporte, alimentación y cosas básicas, mientras seas mi esposa yo pagaré absolutamente todo lo que necesites.-
-Si digo que deseo un unicornio, ¿me lo comprarás?- mencioné dándole una mordida a mi pan.-
-Si es lo que quieres te compraré uno, solo ordena.-
-Sabes Dante, puedo entender que necesites mi ayuda para ejecutar el plan de acabar con tu familia, pero hay algo que no entiendo.-
-Dime.- mencionó y tomó ligeramente mi mano, sentí como una corriente eléctrica pasó.-
-¿Por qué eres tan especial conmigo? Siento que quieres conquistarme, no veo un trato o alianza, parece un cortejo.-
-¿Y qué si quiero? Tessa no te mentiré, tú me gustas y mucho, no solo por el físico el cual me fascina y me tiene extasiado. Tu personalidad es fuerte, tu inteligencia es cautivadora.-
-Aún así, afuera hay muchas mujeres mejor que yo, que pertenecen a grandes familias, educadas y talentosas.-
-Puede ser, pero no me interesan, yo quiero tenerte a ti.-
-Aún.. ¿aún sabiendo lo que me pasó?- pregunté con mis ojos hacia el plato, me daba vergüenza a la vez enojo por lo que me hizo Iván.-
-No fue tu culpa Tessa, tu valor no se perdió con eso, la verdad siento que vales el doble ahora que en tu vientre hay una vida, una que estoy emocionado por conocer, que me diga papá.-
-Como es que sabes que decirme siempre, debes ser un adonis.-
-Lo fui y lo acepto, tuve muchas mujeres Tessa, todas de paso debo decir, pero ya no más, ¿puedes creer que me casé?- mencionó sonriendo, este hombre es un gurú del amor, estoy segura.-
Terminamos el desayuno, pedí unos pastelitos para llevar, Dante me llevó al taller, antes de bajarme me entregó un celular.
-He visto que no tienes uno.- mencionó entregándomelo, era de última tecnología, muy costoso.-
-Se me quedó en casa, seguro mi madre ya lo vendió.-
-Mi número está guardado, llámame si necesitas algo, yo vendré por ti a las 6:00pm, te llevaré a casa.-
-Está bien.- mencioné
Me bajé del auto y arreglé mi vestido, comenzaría a caminar pero Dante me tomó de la cintura, me llevó hacia el, movió mi rostro hacia un lado y me besó, tan intenso como solo él sabe hacerlo.
-Adiós cereza, ten un lindo día.- mencionó dejándome libre, solo vi como el auto inició la marcha mientras que yo me quedé pensando en su beso y apodo. Sonreí al saber que ese nombre venía por mi vestido de la boda, tenían tantas cerezas en mi cuerpo ese día.-
Entré al taller y abrí sus puertas al público, tuve que cambiarme de ropa, este vestido no podría ser usado en mi labor, menos los tacones.
Luis y Juan llegaron, les entregué los panecillos e iniciamos nuestros trabajo, siempre habían autos que requerían nuestra atención. Trataba de concentrarme pero mi celular siempre sonaba, era Dante quien escribía si todo estaba bien.
Al final del día llamé a mi padrino, quería saber cómo estaba, también mencionarle sobre la propuesta que Dante me había hecho, era una oportunidad gigante para mí.
-Tessa hija ¿cómo estás?-
-Bien padrino, ¿cómo está tu hija y su bebé?.-
-Muy bien querida, soy el abuelo más orgulloso.-
-Eso me alegra mucho ¿supongo que te demoras en volver?-
-Hija pensaba hablar contigo de algo, no quería que fuera por teléfono pero es lo mejor que lo haga ya.-
-¿Qué pasa padrino?-
-Voy a vender el taller, mi hija me pidió que me quedara aquí en la ciudad, que colocara un pequeño taller, que estuviera cerca de ella.-
-Me parece una decisión sensata padrino.-
-Hija pero tú…-
-Yo estaré bien, es más, quería contarte que me ofrecieron un trabajo en industrias Frenatti.-
-¿Tessa no me estarás mintiendo para que me sienta bien verdad?-
-Es cierto, pero viendo que venderás el taller, aceptaré la oferta, incluso me lleve a Luis y Juan.-
-Maravilloso hija, me alivia saber que los muchachos no se quedarán sin empleo.-
-No te preocupes padrino, mejor enfócate en tu familia, lo que necesites de aquí, cuenta conmigo.-
-Gracias Hija, sé que te irá muy bien en Frenatti, tú eres excepcional.-
Le mencioné que guardara mi número de celular, este sería el que manejaría de ahora en adelante. Creo que me sentía aliviada, el hizo que mi decisión fuera más fácil de tomar.
Estuve tranquila el resto de día, mi trabajo fluyó mejor que cualquier día, había una especie de tranquilidad y emoción en mi alma. Estoy segura que rompí mi propio récord en reparar autos, Luis y Juan mencionaron que ojalá así fuera siempre, los haría millonarios.
Al llegar la noche, tomé una ducha, me puse de nuevo el vestido y los tacones, arreglé muy bien mi cabello, un poco de rímel y brillo en mis labios. Me gustaba lo que veía en el espejo, estaba tomando cuerpo de mujer.
Dante me envió un mensaje, mencionó que estaba afuera, le mencioné que iría en un minuto, debía cerrar el lugar.
Al salir vi su auto estacionado, levanté la mano para saludarlo, pero un ruido llamó mi atención, era mi madre quien venía en el suyo, debo decir que algo de velocidad, no se detuvo, bueno no antes de chocarme, solo sentí como mi cabeza golpeó su parabrisas.
-¡Tessa!- escuché decir mi nombre mientras caía al suelo, era como cámara lenta, como si tu vida pasara por en frente, cada episodio doloroso o alegre de mi vida, era vivido de nuevo.-
La lluvia comenzó a caer y golpeaba mi rostro, mi cuerpo comenzó a elevarse, alguien me llevaba en brazos. Era Dante quien lo hizo, salió de su auto corriendo solo para llegar a mi lado.
-Dante…- susurré
-Tessa quédate conmigo.- fue lo único que escuché, su rostro mostraba tristeza, una muy profunda.-
-Yo… ¿qué hice?- mi madre habló.-
-Lo pagarás.- mencionó Dante, no sé si por mi estado comencé alucinar, pero juro que vi como sus ojos se volvieron rojos igual que la sangre. -
Las imágenes del auto acercándose a gran velocidad se hacían cada vez más claras, podía ver a mi madre en el volante, sus ojos mostraban que había llorado, al menos por mucho tiempo.
Al otro lado el auto de Dante, el que me esperaba paciente para ir a casa, esa que me daba terror pero al saber que el estaría comiendo me emocionaba como niña pequeña enamorada.
Abrí mis ojos, sentía el peso de un motor de mil kilos en mi cuerpo, todo me dolía, levanté mi mano para notar que estaba conectada a la solución salina.
-¿Dónde estoy?- mencioné
-¡Tessa! Qué alivio que despiertas- mencionó Dante llegando a mi lado, tomo mi mano y la beso.-
-Mi madre… ¿ella fue verdad?- pregunté, Dante solo asintió.-
-¡Mi bebé! ¿Él está bien?-
-Tessa.-
-No, espera, dime qué está bien.- mencioné tratando de tocar mi abdomen, levanté mi bata para descubrir un gran hematoma.-
-Tessa el bebé era muy pequeño, por el impacto se desprendió y lo perdiste.-
-No Dante no…- mencioné entre llanto.-
-Lo lamento tanto Tessa.- mencionó besando mi frente, yo podía sentir movilidad en mi cuerpo, no tenía fracturas, solo golpes por todos lados.-
El doctor vino y me revisó, me explicó la causa de la pérdida, también los tiempos de recuperación a los golpes que me ocasionó el impacto.
-En dos días podrás irte a casa señorita Sáenz, estaremos realizando controles mensuales para garantizar que tus órganos están perfectos.- mencionó el doctor, solo vi como abandonó la habitación.-
Me gire a ver a Dante, él hacía unas llamadas, esperé que terminara para hablar.
-Doy por terminado nuestro contrato y matrimonio Dante, ya no tengo un hijo en mi vientre.-
-¡No Tessa! ¿Qué estás diciendo?- preguntó llegando a mi lado, de nuevo sostenía mi mano.-
-Que ya no tengo nada que ofrecerte, el bebé era nuestro acuerdo y ya no está, eres libre Dante, perdóname no ayudarte.-
-Yo no lo acepto, tú y yo seguiremos casados y continuaremos con el plan, solo se retrasará un tiempo, pero no te voy a dejar.-
-Dante no tienes ninguna obligación conmigo, por favor se libre.-
-He dicho que no Tessa. Seguiré siendo tu esposo, no creas que te abandonaré.-
-¿Por qué te aferras a mí?-
-Por qué eres la mujer que el destino me prometió.-
-Dante…- mencioné llorando.-
-Tu me salvaste la vida Tessa, he tenido tu rostro en mi mente por más de dos años, ya te encontré y no te dejaré ir.- mencionó y besó mi frente, mis lágrimas salían, de nuevo me sentía sola. El hecho de tener un hijo me emocionaba, el sería mi familia y la perdí.-
“¿Tan grande es el odio de mi madre hacia mi? Incluso para desearme la muerte…