Mi hogar

1524 Words
Ruby Después de esa noche en la que fui atacada me dirigí hacia el apartamento de mi amiga Margot. Ella y Monique han sido como dos hermanas para mí y en realidad las quiero muchísimo. Margot abrió la puerta de su hogar y lo primero que hizo fue abrazarme. -Mujer, ¿Pero qué te hizo ese bastardo?- me preguntó sorprendida al ver los golpes en mi rostro. -Es un mal nacido salvaje... me tomó desprevenida y no le pude dar su merecido. Ojalá se pudra en el infierno el muy maldito.- Dije, destilando todo el odio que tenía acumulado. -Pero ven, sígueme. Vamos a que te instales en mi habitación.- Margot tomó mi maleta y la seguí hacia su habitación. Es un apartamento muy confortable, pero no hay como tener un espacio propio. Espero superar esto muy rápido y volver a la privacidad de mi hogar. -Gracias por recibirme, Margot... espero no quedarme mucho tiempo para no molestarte.- -Ni lo menciones, querida. Te puedes quedar el tiempo que quieras... pero cuéntame ¿Cómo estuvieron las cosas?- indagó Margot... mi amiga solía ser muy curiosa, pero le contaba casi todo lo que me sucedía. -Bueno, pues... No sé cómo el tipo nos siguió, pero se apareció en mi apartamento. Tocaron la puerta y me acerqué a abrir, pero él la empujó y entró a la fuerza. Me dijo que cuánto quería por pasar una noche conmigo... le dije que se largara porque yo no era de esas... Entonces me tomó del cuello y me sometió. Lo alcancé a empujar, pero aprovechó y me golpeó la cara... luego me lanzó a mi cama y...- Mi voz de repente se volvió temblorosa. Siempre trato de mantener la compostura, pero en ese momento me derrumbé. Empecé a sollozar, pero no quise que mis lágrimas salieran. Margot me abrazó fuerte. -Tranquila que nada pasó... me contaste que llegó un vecino y te salvó de ser ultrajada.- Me dijo Margot con voz tierna y acariciando mis mejillas. Entonces suspiré hondo. -Sí... es un pervertido que me observaba desde quien sabe cuándo a través de su ventana... me di cuenta porque una luz se reflejó en mi mejilla... El muy tonto tenía unos vinoculares. Se apareció de pronto en mi apartamento, tal vez se dió cuenta de lo que estaba pasando. Me lo quitó de encima y aproveché para amenazar a mi agresor... lo había visto vendiendo drogas fuera del club. Él también lo amenazó, le dijo que aparecería en primera plana... por sus palabras deduzco que es periodista o algo así. -Wow, amiga... y ¿Qué pasó después?- -Ay Margot... definitivamente tu curiosidad es del tamaño del océano...- Ella me hizo un puchero y yo no resistí la risa... luego fruncí los labios y continué. - El pervertido ese me pidió un botiquín y me curó las heridas del rostro, pero ahí mismo sacó a relucir su naturaleza machista y me miró los pechos... estaban descubiertos porque el otro infeliz me alcanzó a abrir la blusa.- Margot me miraba y soltó una carcajada.- No le veo lo gracioso.- le reproché. -Pero vaya que sí eres lenta... aunque no te culpo porque casi no tienes experiencia con los hombres... es obvio que le gustaste... Dime una cosa, ¿Cómo es? ¿Es guapo?- Le tiré una almohada en la cabeza. -Oye... debes calmar tus hormonas alborotadas.- Le dije con una sonrisa en el rostro. -Ya me conoces...ya deja de molestarme y contesta picarona- me dijo codeándome. A mí siempre me ha costado trabajo expresarme sobre un hombre. -Bueno... pues, se ve que hace ejercicio... sus facciones son... digamos que bien formadas, estéticas.- -Pero qué formal eres amiga... voy a ser directa. ¿Te lo comerías?- Abrí mis ojos azules y ganas no me faltaron de arrojarle un zapato a su fino y bello rostro. -¡Cállate! eres una depravada fogosa!- reímos juntas...- Mira, mejor cambiemos de tema... no quiero seguir hablando del pervertido ese. Ella blanqueó sus ojos. -Bueno, está bien... pero antes termíname de contar qué pasó con tu salvador...- -Nada, le reclamé por espiarme, pero se molestó... quiso irse así, mas me ganó la consciencia y le di las gracias por haberme ayudado... luego se fue.- le contesté, algo nostálgica. -¿Y no le ofreciste un café ni nada? ¿Así le agradeces su ayuda? vaya, de verdad que eres muy lenta... yo lo hubiera sentado en una silla y le hubiera hecho el baile del vientre- me dijo mi amiga, riendo de nuevo. -Uy pero no te cansas Margot? ya te dije que no quiero seguir hablando de él... mejor cuéntame, cómo van las cosas con Andy.- Le dije para cambiar el tema de conversación. -Nooo amiga, ese no es un tema interesante. Verás, no se me ha declarado... estoy esperando a que lo haga, él es muy tímido, pero tierno... en verdad me agrada mucho como hombre... tiene sentimientos hermosos, pero no se anima y sé que le gusto.- Me dice algo triste. -Pero mira nada más, la que decía que haría el baile del vientre...- ambas reímos a carcajadas. -No amiga, sabes que no soy así... te lo dije para molestarte.- -Lo sé... Está bien... te ayudaré un poco. Hablaré con Andy... sabes que él me ve como su hermana pequeña... creo que el lento es él- -Es verdad... ojalá se anime a proponerme noviazgo. Me encantaría estar con él en todos los sentidos.- Después de esta conversación cenamos y nos quedamos dormidas. Los días con Margot son muy entretenidos. Hacemos la comida juntas, hablamos de todo un poco y hacemos ejercicio. Sin embargo, extrañaba la soledad de mi apartamento. Después de un buen tiempo, casi un mes, decidí volver a mi hogar. Al regresar, después de una jornada dura de trabajo, abrí un poco las cortinas y luego encendí las luces. Como siempre me paré frente al espejo y miré mi rostro... de aquella golpiza solo quedaban algunas marcas, casi no se notaban, poco a poco las heridas de mi rostro y de mi alma iban cerrando. De aquel hombre que me atacó no volví a saber nada, pero notaba en el club que había dos hombres más observándome misteriosamente. No le quise prestar atención, pues no quiero dejar que arruinen mi tranquilidad. Ahora soy más precavida y cierro la puerta de mi apartamento muy bien con llave. Una vez terminé quise saber si aquel pervertido seguía viéndome, pero me di cuenta de que su apartamento se encontraba a oscuras, como si estuviera deshabitado. No sé por qué, pero me imaginé que él estaba ahí, así que me ubiqué frente a mi ventana y empecé a moverme. Había aprendido algunos movimientos de ballet en la televisión y bailes contemporáneos, así que decidí inventarme una rutina de baile. Estaba tan emocionada y me gustó tanto que guardé en mi memoria cada movimiento. Una vez que terminé me metí a la bañera ... la espuma recorría todo mi cuerpo y me sentí muy relajada. Después de ese delicioso baño me acosté a dormir. A la mañana siguiente continué con mi rutina de siempre. Desayuné ligero e hice ejercicio en mi gimnasio improvisado. Decidí también realizar algunos movimientos de defensa personal. No volvería a permitir que un imbécil me maltratara nuevamente. Ya en mi trabajo tuve una conversación con Monique después de mi show. No había tenido la oportunidad de contarle lo acontecido, ya que últimamente está algo decaída y distraída. Estando en los camerinos me senté a charlar con ella un rato. -Monique... ¿Se puede saber qué te sucede?- -Nada...¿Por qué lo preguntas?- Me contestó sin mirarme. -Hace días que te veo ida... como si nada te importara.- Ella no me contestó... solo miraba al piso.- -Habla Monique... si no compartes tu dolor no serás capaz de superarlo. Soy tu amiga, casi como tu hermana. Sabes que tú, Margot, Carl y Andy son lo único que tengo en la vida. Ustedes son muy importantes para mí y me preocupa lo que pase con ustedes...- Ella alzó la mirada y estaba llorando. En un impulso la abracé. -Llora lo que necesites... yo estaré aquí para ti.- -Es que...- Al fin habló.- ¿Recuerdas que te conté que me había postulado para estudiar actuación?- -Sí claro, me dijiste que tenías una prueba pero nunca me dijiste cuándo sería.- le contesté, secando las lágrimas que caían sobre sus mejillas. -Pues... la prueba fue hace una semana.- -Pero Monique...¿Cómo es posible que no me hubieras avisado? yo te habría acompañado.- -Lo sé y lo siento tanto...- De nuevo se soltó a llorar. -Cálmate y dime, ¿Qué pasó?- -Pues... mientras estaba en la prueba, caí. De la vergüenza no me pude levantar... luego tartamudeé, realmente estaba muy nerviosa. Lo arruiné todo- -Ay Monique... tranquila, ya verás que habrán más oportunidades y tú seguramente...- -¡No!- me gritó separándose abruptamente de mi agarre.-Esta era la única oportunidad de salir de este mundo... ahora sé que me quedaré aquí para siempre.- y dicho esto salió corriendo del camerino. Quise perseguirla, pero Carl me detuvo del brazo. -Querida, te buscan.- me susurró Carl. -¿Quién?-
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