Mi segundo cumpleaños llegó muy rápido y mi madre está eufórica porque ya puedo hablar no tan bien pero si puedo comunicarme con ellas.
— Selene, ¿te gusta esté? —levanto un vestido azul con bordado blanco.
— No.
— ¡Vamos cariño! —volvió a mostrar el vestido que sostenía.
— No me gusta. ¡Quiero el rojo! —Cruze mis brazos he hice un puchero.
— Ah! está bien, como tú quieras.
Mi madre y Jazzy prepararon una pequeña celebración para mí en nuestro palacio. Obviamente solo los sirvientes que se quedaron al lado de mamá y nosotras estaríamos en tal.
Mi abuelo el actual rey del reino de Baskerville no volvió a ver a madre desde el día de mi nacimiento.
— Selene, cariño feliz cumpleaños —me dio un beso en la mejilla.
Trajeron un pastel decorado con rosas azules. Sople la vela del pastel y todos aplaudieron deseándome una larga vida.
***
La mañana siguiente me desperté emocionada porque al fin podré aprender magia..
— Primero tienes que aprender a sentir tu mana. Cierra los ojos y trata de sentir todo tu cuerpo, cada vena en el y el núcleo que está situado en el centro de tu pecho —cerré mis ojos y trate de visualizar todo mi cuerpo y el flujo de mi sangre.
Trate una y otra vez pero nada. Mamá me dio un toquecito en la cabeza y dijo.
— Olvida lo que hay a tu alrededor, tienes que estar en calma y total concentración.
Madre puso frente a mi postre de fresa para que tomara un pequeño descanso.
— Es difícil al principio y además que aún eres muy joven, tienes apenas dos años. No te sientas agobiada.
— Si, mamá —Madre limpio mi boca con un pañuelo y baje de la silla.
Tomé una postura como si estuviera buscando algo que perdí. De repente mi pecho se sintió cálido y pude darme cuenta de mi núcleo de mana. Comencé a sentir como el mana circulaba por cada parte de mi cuerpo, sentí las puntas de mis dedos calida y mire a madre con emoción. Mi madre tenía una expresión extraña en su rostro.
— No puede ser... tu cabello y tus ojos, se ven como los de él —lagrimas cayeron por sus mejillas.
— ¿Mamá?
Al no tener respuestas de ella corrí a mirarme al espejo y la apariencia que solía tener era diferente.
Mi cabello se había tornado n***o como la noche y mis ojos rojos como la sangre.
Recuerdo que mi madre dijo que mi padre tenía estás características. ¿Pero porque yo... después de dos años?