Capítulo 5 Alekséi Empecé a jugar a ese jueguecito perverso, mezclando verdad y mentiras, sólo para desenmascarar a Kendra y su absurda amnesia. Sin embargo, nunca creí que se me giraría en contra o tomara ese cariz. ¿Yo, casarme con Kendra? ¡Ni hablar! Y estaba convencido que ni ella habría podido o querido hacer jamás una cosa así, a menos que no quisiera buscarse serios problemas. Al pensar de nuevo en Kendra, me pregunté si realmente había perdido la memoria: sólo una loca habría podido esbozar esa sonrisita de felicidad tras haberse acordado de lo que me dijo acerca de una promesa de matrimonio. Por una parte me podía venir bien, porque podría manipularla a mi antojo; pero por otra parte necesitaba sus recuerdos, puesto que Ryan no había sido capaz de comprender en qué estaba trab

