Capítulo 4 Alekséi —¿Dónde está? —dije apretando los dientes para contener la rabia. Había cedido bajo coacción a ese chantaje y ahora estaba ahí. Había ido hasta la habitación de esa sucia embustera, y estaba desembolsando miles de dólares para poder curarla y mantener ese lugar en secreto y bajo vigilancia, y encima me encuentro su cama vacía. —No lo entiendo… No puede haberse ido sola… La hemos traído aquí hace unos minutos, después de que le hayan hecho un escáner —me respondió la enfermera. —Buscadla y traedla aquí enseguida —ordené, antes de perder toda paciencia. Intenté adivinar cómo había podido escaparse cuando de repente oí un ruido que provenía del baño privado de la habitación. Encontré a Kendra en el interior. Estaba sujeta al borde del lavabo para evitar caerse y se es

