Capítulo 7 Nadie me la quitará

1029 Words
Andrew conocía muy bien a Isabella y sabía que algo le sucedía. Ella nunca permanecía seria estando con los niños, siempre era la que bromeaba y hablaba con ellos, no importaba cual fuera la circunstancia. _ ¿Te sucede algo Isabella? _ la miró frunciendo el ceño _ te noté muy dispersa en la cena _ ya te revisé y estás muy bien. ¡¿Hay algo que no sepa?! _ le preguntó inquisitivamente _ estás muy extraña... Ella quedó un tanto perpleja normalmente Andrew jamás le prestaba ni un mínimo de atención. “No puedo creerlo, hoy que solo quiero darme un baño y meterme a la cama, él quiere hablar” pensó poniendo los ojos en blanco. _ Estoy bien Andrew, más que bien _ le dijo tratando de sonreír _ solo estoy cansada ha sido un día muy estresante. Agradezco tu preocupación. Él la miró un momento, no sabía por qué, pero no le creía; Isabella pasó por su lado sin mirarlo, no podía hacerlo, se sentía culpable por lo que había hecho con Glen. _ Buenas noches, Andrew _ musitó con voz trémula _ mañana tú y yo tenemos que hablar, lo recuerdas... ¿No? _ Espera ... _ dijo él tomándola del brazo. Ella lo miró frunciendo el ceño. _ Estoy cansada, quiero darme un baño y dormir _ le dijo soltándose de su agarre y yéndose. Andrew apretó los labios y lentamente fue haciendo lo mismo con sus puños, inmediatamente su mente viajó unas horas más atrás y lo recordó. El actor, que estaba con ella en el atelier quien desvergonzadamente le estaba coqueteando, ¿Tendría algo que ver con el estado de animo de su esposa? _ Maldito sea, estoy seguro de que algo pasó entre ellos antes de que yo llegara... o quizás ya se están viendo desde antes... _ comenzó a elucubrar hipótesis caminando de un lugar a otro buscando respuestas. Sus azules ojos, sufrieron un cambio drástico al instante, la oscuridad y el enojo comenzaron a inundarlo. _ Maldito hombre, está muy equivocado si piensa que podrá apartarla de nosotros. ¡Ella es mi esposa! Isabella es mía y no voy a dejar que nadie la aparte de aquí _ masculló. Parecía que de repente al ver que otro hombre la deseaba se había dado cuenta de la belleza que tenía en casa. O quizás su orgullo de macho alfa estaba siendo dañado. No, definitivamente no iba a permitir de ninguna manera que otro hombre irrumpiera en la vida de su esposa, tenía que intervenir antes de que su matrimonio colapsara. Pero existía un gran problema: ¿Cómo reconquistar o retener a una mujer que no se ama? Porque según él no la amaba, es más nunca la amó solo se había casado con ella porque lo creyó conveniente, necesitaba una mujer lo suficientemente sumisa y que necesitara de él para ocuparse de la casa y de su hija e Isabella en ese momento, era la ideal para ese puesto. Pero ahora, todo estaba en peligro: su vida ideal se estaba yendo por la borda; su esposa estaba logrando la independencia económica, su hija y el hijo de Bella estaban creciendo y un hombre había aparecido en escena. Mientras Andrew navegaba en sus pensamientos, Isabella estaba en su propio mundo, uno en el que primaban los besos y caricias de Glen. Se quitó la ropa, con lentitud como si quisiera perpetuar en ella el aroma que él le había dejado no solo en su ropa sino también en su piel. Cuando el agua de la ducha comenzó a caer sobre su cuerpo, sus manos tocaron suavemente cada zona que Glen le había acariciado, cerró sus ojos rememorando aquel pasional encuentro, soltó un leve gemido mientras se acariciaba. _ Glen _ susurró entre suspiros profundos. Estaba tan ensimismada, que no se dio cuenta cuando su esposo, entró en la habitación y se asomó mirando hacia el lado de la ducha, normalmente el jamás reparaba en eso ni siquiera le prestaba atención a su esposa cuando ella tomaba un baño, pero esa noche al ver el voluptuoso cuerpo de Isabella algo en él se encendió. Quizás era su orgullo, su deseo o... ¿Sus celos? Lo que fuera, pero quiso poseerla en ese instante, podía y lo haría porque después de todo, era su esposa y haría uso de su derecho. Afortunadamente, no la oyó cuando nombró al otro hombre, solo se desnudó y se metió sorprendiendo a la mujer al abrazarla por detrás. _ ¿Andrew, ¿qué haces aquí? _ preguntó sobresaltada. Él le dio un beso en el cuello y comenzó a acariciarle suavemente los senos. _ Hasta donde sé, eres mi esposa ¿Qué crees que hago? _ le susurró _ ¿O tengo la entrada prohibida? Ella se quedó helada. En los años que llevaba casada con él jamás había hecho eso. _ Es que tú ... es que tú, nunca _ no sabía que decir, realmente estaba desconcertada. Él sonrió, ella tenía razón, pero eso cambiaría a partir de ahora, si quería retenerla tendría que darle todo lo que ella necesitara y una de esas necesidades a cubrir serían las sexuales. La giró hasta enfrentarla a él, le levantó la barbilla y la miró a los ojos, descubrió cierto aire de miedo en la mirada de su mujer. _ Isabella... ¿Qué te sucede? ¿Por qué me miras así? _ comenzó a besarla suavemente y luego el beso se fue intensificando. Ella cerró sus ojos, no pudo evitar compararlo con Glen. Si Andrew hubiese hecho eso meses antes quizás Glen jamás hubiese logrado tenerla en sus brazos, pero ahora... _ Andrew ... estoy cansada _ le dijo _ ha sido un día muy largo. El hombre frunció el ceño, pero no dijo nada. No estaba dispuesto a recibir un no como respuesta ni tampoco a retirarse sin luchar. _ Lo sé Bella ... _ le dijo mientras le acariciaba la espalda provocándole escalofríos a su esposa _ solo relájate ... _ le dijo atrayéndola contra su cuerpo. Isabella cerró sus ojos y trató de olvidar a Glen, después de todo Andrew era su esposo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD